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    Soy asesino y padre de familia
    Fabio Rubiano
    Seix Barral Biblioteca Breve
    Bogotá, 2017
    Pp. 175
    Es el pri­mer libro de narrativa del dramaturgo y actor Fabio Rubiano (54), que ha escrito más de 20 obras de teatro que se han traducido a varios idiomas y representado en una docena de países. El autor aborda en esta obra el tema del victimario que atraviesa toda su dramaturgia.
    Rubiano, en un relato directo construido con frases cortas y punzantes, se adentra a un género distinto al teatro, pero conserva, dicen los críticos, el estilo contundente que lo caracteriza. El autor nos ofrece una historia que da cuenta de hasta dónde pueden llegar las contradicciones humanas. El relato estremece.
    Alejandro, el protagonista, es un hombre tímido e introvertido de ideología conservadora. Se casa con una mujer 15 años mayor que él, amiga de su madre, convencido de que, si no la hace, ya nunca encontrará compañía. El matrimonio tiene dos hijas.
    El relato se desarrolla en un monólogo interno del protagonista. Por él nos enteramos que su trabajo es cumplir las órdenes de La Dirección, que implica combatir todo tipo de conductas sospechosas o subversivas, que vayan en contra de las buenas costumbres y el poder establecido.
    En el cumplimiento de su deber tortura, mutila, asesina y viola a sus víctimas. Sus acciones deben ser        ejemplares, para evitar que otros sigan el mal camino. En su concepción la violencia institucional actúa como advertencia y antídoto de las malas conductas.
    Alejandro intenta ser un buen padre y un esposo responsable. Lleva una doble vida que no le genera problemas. Ama a los animales y le duele que se les maltrate, pero él, en sus horas de oficina, se dedica a torturar y matar en el cumplimiento de su trabajo.
    Rubiano plantea que el texto “… se vuelve una narración de un personaje que cuenta su vida y sus labores alrededor de su familia y cómo su trabajo macabro, su trabajo de sembrar terror, es tan cotidiano como el de un periodista, un artesano, un vendedor de loterías”.
    Y añade que Alejandro “es muy cercano a nuestros personajes, a algunos dirigentes, que defienden ciertos valores arraigados dentro de la moralidad nacional, pero por otro lado nunca se fijan que han sido provocadores de una serie de crímenes y de sucesos que han afectado a vida del país”.
    Santiago Guevara (1990, Colombia) ilustra cada uno de los pequeños capítulos. Son 16 dibujos de estilo realista que subrayan la historia que cuenta el protagonista. Rubiano, del trabajo de Guevara, dice que “está muy bien planteado, muy bien narrado en relación con el país y con el libro”.
    *** 
    Fabio Rubiano (1963, Colombia). Dramaturgo, director y actor, en 1985 fun­dó junto a Marcela Valencia el Teatro Pe­tra. Es licenciado en Arte Dramático de la Universidad del Valle y estudió seis años en el Taller de Investigación Teatral de Santiago García. Ha dirigido y escrito más de veinte obras, de las cuales cuatro han sido Premio Nacional de Dramaturgia. Re­cibió el Premio Nacional de Dirección Tea­tral en 2013, y Sara dice obtuvo el Premio a la Mejor Obra 2010-2011 de la FGAA. En­tre sus trabajos también se destacan Labio de liebre (coproducción con el Teatro Co­lón de Bogotá), El vientre de la ballena, Pinocho y Frankenstein le tienen miedo a Harrison Ford y Mosca.    Sus obras han sido montadas en Chile, Es­tados Unidos, España, Francia, México, Perú y Eslovenia. Han sido traducidas al inglés, francés, portugués, bosnio, chino y esloveno, y programadas en más de cua­renta festivales de Europa, Suramérica, Centroamérica, México y Estados Unidos.
    2017
    Las troyanas
    Eurípides
    Penguin Clásicos
    España, 2015
    pp.152
     
    Los atenienses logran entrar a Troya después de un sitio de diez años y la saquean. Los hombre han muerto en combate y sólo sobreviven las mujeres. Los vencedores se apropian de ellas como botín de guerra. La flota está a punto de partir. La reina Hécuba, esposa de Príamo, se lamenta de la derrota:“Arde Ilión, ¡gimamos!”. Se pregunta por el destino de su familia y de cada troyana.
    Ella misma ha sido dada a Odiseo y sus hijas Andrómaca y Casandra, la primera al hijo de Aquiles y la segunda a Agamenón. Su hija Políxena es sacrificada en la tumba de Aquiles. Los aqueos matan a Astianacte, el hijo de Héctor y Andrómaca, que arrojan por la muralla de la ciudad.
    Menelao se lleva a Helena, la culpable de la guerra, para matarla en Esparta. Hécuba celebra la decisión de que la maten, pero advierte a Menelao sobre las posibilidades de que ella lo vuelva a seducir en el viaje.
    Helena argumenta que la culpa es de Príamo, que no mató a Paris cuando nació y así se cumplió, tal como estaba profetizado el destino de Troya, que iba a ser destruida si el niño no moría. Y culpa también a Afrodita que, en el famoso juicio de Paris, prometió que ella sería concedida a Paris.
    Hécuba afirma que no fue Afrodita la vencedora, sino Afrosine, la lujuria, y que los hombres a todas sus insensateces le dan el nombre de Afrodita. Las troyanas son embarcadas. Los atenienses, al momento de partir, queman la ciudad.
    Poseidón se duele con la destrucción de Troya que ayudó a construir. Atenea, que apoyaba a los atenienses, se queja ante Poseidón que éstos han sacado a Casandra del templo donde le rendía culto. Ellos han de sufrir a causa de sus actos.
    Eurípides plantea cómo los vencedores pierden la mesura y no tienen piedad de los vencidos y tampoco respetan a los dioses. Profanan sus templos. En sus irracionalidad, después de la victoria, no se detienen ante los niños a quienes también matan.
    La desgracia se cierne sobre los vencedores quienes van a estar sujetos a todo tipo de sufrimientos. Según Eurípides, Zeus conduce a la justicia por caminos silenciosos. Los excesos de la guerra son castigados. La degradación moral tiene consecuencias. El injusto prepara su propia destrucción.
    Este planteamiento de Eurípides, 2,500 años después, sigue siendo válido. Es el destino de muchos de los políticos de hoy, que pagan las consecuencias de sus abusos y excesos.
    ***
    Eurípides (480 a.C. – 406 a.C.) con esta obra gana el segundo lugar en la 91 Olimpiada. Se estrena en 415 a.C. Forma parte de una trilogía junto con Alejandroy Palamedes. De éstas solo se conservan algunas páginas. Escribió más de 90 tragedias, pero sólo nos han llegado 19.
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