Museos y Expos.
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Murales Galerías Pacífico. Buenos Aire, Argentina
22 DE DICIEMBRE DE 2018

 

Edificio:

Es diseño del ingeniero Emilio Agrelo y el arquitecto parmesano Roland Le Vacher. En 1888 se proyecta para alojar la tienda departamental Au Bon Marché. El uso original no llegó a realizarse y los locales fueron ocupados por distintos comercios. En 1894 se terminó la primera parte del edificio y la segunda en 1898. En 1896 aquí se instaló el Museo Nacional de Bellas Artes y la Academia Nacional de Bellas Artes. El proyecto original nunca se terminó. En 1908, a causa de problemas económicos, parte del edificio se vendió al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, para instalar sus oficinas centrales. Entre 1945 y 1947, con un entorno económico más favorable, el edificio fue rediseñado en la forma que ahora tiene. El proyecto es de los arquitectos José Aslan y Héctor Ezcurra. Es cuando se construye la cúpula pintada con murales.

Entre 1976 y 1983, el edificio fue utilizado por la junta militar que gobernó como centro de detención y tortura. En 1987 un equipo de cine que filmaba en el sótano se encontró con el centro de tortura abandonado. En las paredes había nombres, fechas, súplicas de ayuda. Con los años el edificio vivió la decadencia. En 1989 fue declarado Monumento Histórico Nacional, y a principios de 1990 fue totalmente remodelado y transformado en el centro comercial que ahora vemos. El proyecto fue del arquitecto Juan Carlos López y Asociados.

 

Los murales:

 

En 1946 cinco muralistas plasmaron sus obras en la superficie de 450 m2 que ocupa la cúpula central. Los artistas son: Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino, Manuel Colmeiro Guimaraes, Lino Enea Spilimbergo y Demetrio Urruchúa. El acuerdo fue realizar una obra que plasmara los valores básicos y las prácticas socioculturales comunes a diversas culturas, como la familia y el contacto con la naturaleza. Las imágenes dan cuenta de situaciones, alegorías y mensajes universales. Los artistas crean su obra siempre desde su propia visión lo que permite ver diversas maneras y estilos de enfrenar la temática. Cada tramo de los murales es original y propio. Revela al artista que lo creó.  

 

Comentario:

Los murales son una clara expresión de su época. Están  muy bien conservados. En 1933, Siqueiros visita Buenos Aires y entabla contacto con Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Lino Enea Spilimbergo que trabajan con él en el mural que pintó en la quinta de Natalio Botano en Don Torcuato, que ahora se exhibe permanente en el Museo Bicentenario Buenos Aires. Él inspira a estos artistas argentinos a trabajar con los murales. Es la segunda o tercera vez que los veo. Tienen fuerza y son expresivos. Me gustan.