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13 DE DICIEMBRE DE 2018

Favores celestiales

Eusebio Francisco Kino    

Producción: México y Argentina, 2013

Dirección: Sergio Raczko

Guión: Sergio Raczko

Musicalización: Sergio Raczko

Fotografía: Sergio Raczko

Narración: Marcelo Salazar Enríquez

Dibujos: Ettore De Grazia

Asesora histórica: Carmen Bonne-Canovas

Sinopsis: El documental traza a grandes líneas la biografía del jesuita Eusebio Francisco Kino que nace el 10 de agosto de 1645, en Segno, Italia, muy cerca de Trento, al norte de Italia. A los 18 años ingresa a la Compañía de Jesús. Pide que al terminar sus estudios, ya como sacerdote, lo envíen a China. Cuando ocurre ese momento solo hay un lugar disponible, para Oriente y dos jesuitas que quieren ir. Lo ponen a la suerte y Kino pierde. Así llega a la Nueva España.

El documental se centra en el trabajo de Kino como fundador de misiones en el norte de la Nueva España. En 1668, con otros dieciocho jesuitas, se embarca en Génova rumbo a Cádiz. Cuando llegan, la flota imperial española acababa de zarpar rumbo a la Nueva España. El Padre Kino y sus compañeros tienen que esperar dos años para embarcarse a su destino.

En julio de 1670 el Nazareno, el galeón que los lleva, encalla en un banco de arena a la salida de la bahía de Cádiz. Kino y sus compañeros tienen que esperar otros seis meses, para partir. Ese mismo año llega a Veracruz y de ahí va a la capital de la Nueva España. Aquí vive en la comunidad del Colegio de San Pedro y San Pablo.

Estudia el paso del gran cometa de 1680 y escribe el texto Exposición astronómica, en respuesta al Manifiesto filosófico en contra de los cometas (1681) de Carlos de Sigüenza y Góngora. Éste refuta a Kino en Libra astronómica (1690). Sor Juana Inés de la Cruz dedica un poema a Kino y su texto.

Su primer trabajo misional es en California. Va en una expedición al mando del almirante Isidro de Atondo y Antillón. En 1683 desembarcan en La Paz y los colonizadores, ante las dificultades, deciden abandonar el lugar y regresar a Sinaloa. Kino frustrado regresa con ellos. En el otoño del mismo año vuelve la expedición. Kino, el 5 de abril de 1683 funda la misión de San Bruno, cerca del actual Loreto.

Desde ahí, cruza la sierra de la Giganta y cuatro meses después alcanza la costa del Mar del Sur (Océano Pacífico). Establece relación con los nativos. Empieza a aprender la lengua y administrar el bautismo a los pequeños y a los moribundos. Tras un año de esfuerzos la misión, parece ya consolidada. En 1685 una sequía destruye las cosechas y el almirante Antillón somete a votación si permanecen o abandonan el lugar. Se decide lo segundo. Kino nunca más volverá a la península.

Solicita, entonces, ser enviado a las misiones de la Pimería Alta, en lo que hoy es Sonora y Arizona. En 1687 llega a Sonora e inicia su trabajo que es una concepción muy propia y original del quehacer misional. Aquí va a permanecer 24 años. En ese tiempo recorre 30,000 kilómetros a caballo y funda 25 misiones.

Al solo al llegar la primera, la de Nuestra Señora de los Dolores, que será la sede madre, en la aldea de Cosapi. Su estrategia misional tiene tres pasos: el primero es congregar a la población, el segundo resolver el problema de la alimentación (siembras, ganado) y sólo después iniciar la evangelización. A las comunidades se hace presente sólo cuando lo invitan.

En el tiempo que ingresa a la zona donde va a desarrollar su trabajo existe una lucha permanente entre los apaches y los pimas. Estos últimos se alían con las autoridades españolas, para defenderse de los ataques. Esto también propicia que se congreguen en las comunidades misionales a partir del modelo planteado por Kino.

En 1687 funda las misiones de San Ignacio de Cabórica, Nuestra Señora del Pilar de Cocóspera y San Pedro y San Pablo de Tubutama. En 1688 Santa María Magdalena de Bucinava. En 1689 San Diego de Pitiquito, San Antonio de Oquitoa, Nuestra Señora de Caborca y dos visitas de esta última. En 1691 Santo Ángel de Guevavi y San Cayetano de Tumacácori, las dos hoy en Arizona.

La primera vista que hace a San Xavier del Bac es en 1692, la construcción de la iglesia la inicia hasta 1700, pero otro jesuita es quien la termina en 1756. Hoy también en Arizona. En 1695 durante la primera rebelión indígena es asesinado del padre jesuita Javier Saeta, amigo de Kino quien escribe su biografía que constituye un tratado muy avanzado de misiología.

El trabajo del padre Kino causó controversia entre los hacendados españoles y otros religiosos. Entre otras cosas se dice que había muchos misioneros y era poco el trabajo. El provincial envía al padre Juan María Salvatierra, para estudiar la situación. Su reporte es de apoyo total a Kino. En 1695 las misiones de la Pimería Alta se independizan del rector de las misiones del río Sonora y río San Miguel. Kino obtiene un espacio mayor de independencia, para su trabajo misional.

Kino sigue fundando misiones. En 1698, San Marcelo de Sonoyta, San Ambrosio del Búsanic y Tucubavia. En 1699, Nuestra Señora de los Remedios. Entre 1697 y 1702 realiza distintas expediciones en búsqueda de la ruta para llegar a California. En 1702, durante su último viaje al Río Colorado, se convence de que es una península ligada a tierra firme. Así lo informó a sus superiores, quienes lo ponen en conocimiento del rey Felipe V.

En su libro Favores celestiales, el padre Kino narra su trabajo misionero de 1699 hasta 1710, un año antes de su muerte. Los estudiosos de su obra en las misiones en Sonora y Arizona reconocen su peculiar modelo misional, que implica, entre otras cosas, el impulso a la agricultura y la ganadería, enseñar a leer y escribir, aprender las lenguas indígenas y predicar el Evangelio. Implica también la investigación científica a través de observaciones astronómicas, la construcción de mapas y diversos descubrimientos geográficos.

El padre Kino murió a la medianoche del 15 de marzo de 1711 en el pueblo de Santa María Magdalena, ahora Magdalena de Kino, Sonora. Había ido a la dedicación de una capilla en honor a San Francisco Javier, que su amigo el padre Agustín Campos había construido. Éste en 1693 llegó a trabajar a las misiones. Durante la celebración se sintió enfermo. Lo llevaron a la casa de los jesuitas, pegada a la iglesia y falleció durante la noche. Ahí lo enterraron.

Comentario: El argentino Sergio Raczko, director del documental, se ha dedicado a registrar el trabajo de los jesuitas en México y América del Sur, antes de la expulsión de los reinos de España en 1767. En todos los casos, con muy pocos recursos, éste no es la excepción, logra un trabajo documental interesante y digno.

En este aborde a la vida del padre Kino entrevista a una veintena de estudiosos de su obra o que están relacionados, de una u otra manera, con ella. Entre ellos a Gabriel Gómez Padilla, que fuera jesuita, y es uno de los más importantes especialistas sobre Kino, ya al gran historiador Miguel León Portilla, que conoce muy bien el trabajo del misionero.

A José Ulises Macías Salcedo, el obispo de la diócesis de Hermosillo, y a Luis Enrique Sinohui, vicario general de la misma. Al sacerdote Armando Armenta, encargado de los estudios históricos de ésta y al sacerdote Jorge A Cota, director general de la Universidad Kino de Hermosillo, Sonora. Al sacerdote Vicente O López, presidente del Patronato Kino en San Xavier del Bac, Arizona.

Y también a los dirigentes indígenas Antonio Robles, del consejo de ancianos de la nación Konkaa (seris), y a Bernardo Siqueiros, director del Museo de la Nación Tohoho O´odham (pápagos) en Arizona. Al antropólogo Bernard L Fontana en Arizona y al arqueólogo Júpiter Martínez del INAH Sonora. A José Jesús Valenzuela cronista de Caborca, Sonora.

A Enrique Salgado Bojórquez quien ha organizado, por más de veinte años, cabalgatas anuales por las rutas del padre Kino. Y también a Horacio Ortega, subdirector del Complejo del Pinacate, Parque Nacional, al sacerdote Claudio Murrieta y a Arturo Soto.

Los entrevistados dan su opinión sobre el padre Kino. En algunos casos es la voz de los especialistas y en otros de personas a los que la vida del jesuita les interesa e impresiona. El historiador Gómez Padilla, que ha dedicado una vida al estudio de Kino, plantea dos ideas que me resultan particularmente interesantes.

La primera, el trabajo de Kino en la Pimería Alta es fundamental, para entender la nueva cultura que se formó en esos pueblos. Hay un antes y un después de la presencia del jesuita. La segunda que, a su manera de entender, la espiritualidad, la teología que anima su trabajo, es la idea de san Ireneo de Lyon, obispo del siglo II, que decía: “La gloria de Dios es el hombre viviente”.

El documental ofrece imágenes rápidas de todos los sitios a los que se hace referencia. Los dibujos de Ettore De Grazia sirven como un hilo conductor, para pasar de una escena a otra. La musicalización es muy buena. El director ha elegido diversas obras musicales que contribuyen a dar importancia a lo que se está viendo. La narración de Marcelo Salazar Enríquez es muy afortunada. (Se puede ver en YouTube)