Museos y Expos.
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Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA) Buenos Aires, Argentina
02 DE DICIEMBRE DE 2018

Edificio:  

El museo se aloja en un edificio construído especialmente por la Fundación Eduardo F. Costantini. El proyecto surge de un concurso internacional, que se lanza en 1997 en el marco de la VII Bienal de Arquitectura de Buenos Aires. El jurado estuvo integrado por Norman Foster (inglés), César Pelli (argentino-estadunidense) y Mario Botta (suizo). El proyecto que gana es del estudio AFT Arquitectos, que integran Gastón Atelman, Martín Fourcade y Alfredo Tapia, con sede en Córdoba, Argentina. El edificio ha ganado premios nacionales e internacionales.

El exterior son grandes prismas revestidos de piedra caliza gris claro. El patio de entrada se cierra con grandes ventanales de vidrio. El estilo es intencionalmente neutro, pero al mismo tiempo quiere ser una obra arquitectónica icónica que se “vea” como un referente de la ciudad. El edificio se propone como un espacio funcional, para presentar la colección, pero también como una obra de arte que es parte de la misma.

En 2011, el arquitecto Carlos Ottamplia el museo debajo de la Plaza Perú. Se mantiene ese espacio público. Se utiliza un piso de cristal transparente que permite ver la exposición desde la plaza.

Historia:

En 1940, Eduardo F. Costantini inicia la formación de la colección. En 2001 se crea la Fundación Costantini, responsable del museo, que tiene como objetivo coleccionar, preservar, estudiar y difundir el arte latinoamericano desde principios del siglo XX hasta la actualidad. Ese mismo año el museo se abre al público. A partir de 2004 se inicia un importante programa de adquisiciones financiado por la Fundación Costantini, la Asociación Amigos de Malba y un grupo de particulares, fundaciones y empresas. El programa ha incorporado al museo 100 obras relevantes del arte latinoamericano.

Escultura de Michael Kors, a la entrada

Colección:

Está integrada por 670 obras que van de los inicios del siglo XX, con la modernidad y la vanguardia, hasta las producciones más actuales del arte contemporáneo. Las obras provienen de toda América Latina en particular de Argentina, Uruguay, Brasil, México, Ecuador, Cuba, Colombia, Venezuela y Chile. Se reúnen pinturas, esculturas, dibujos, collages, fotografía, video e instalaciones. La colección se organiza en cinco grandes grupos temáticos: 

- Modernidad, Vanguardia

A final del siglo XIX y principios del XX, los artistas latinoamericanos viajan a estudiar y pintar en Europa. En los años veinte empiezan a regresar a la región. Se vuelven líderes del movimiento plástico y referentes en sus países. En ese tiempo se desarrollan propuestas relacionadas con el expresionismo, el cubismo y el futurismo. Me llamaron la atención las obras de: Emilio Pettoruti (1892-1971); Alejandro Xul Solqr (1887-1963); Nora Borges (1901-1998); Alfredo Guttero (1882-1932), Descendimiento (1929); Emiliano Cavalcanti (1897-1976), Mujer con frutas (1932); Miguel Covarrubias (1904-1957), George Gershwin. An american in Paris (1929); Antonio Berni (1905-1945); Wilfrido Lam (1902-1982), La montaña verde (1943).

- Arte y política, Fotografía moderna

En la década de los años treinta se afirma la relación entre arte y política. Aparecen variantes del Realismo social, el Nativismo, el Nuevo realismo y el Arte crítico, sobre todo en la pintura y las artes gráficas. La fotografía y el cine y son las fuentes documentales para la producción plástica. Me llamaron la atención las obras de: los mexicanos Diego Rivera (1886-1957), Retrato de Ramón Gómez de la Sena (1915) y Luis Ortiz Monasterio (1906-1990), El espíritu de la ley (1934); de los uruguayos Rafael Barradas (1890-1929), Quiosco de Canaletas (1918) y Jaoquín Torres García (1897-1949), Paisaje de Nueva York (1920) y Composición simétrica universal en blanco (1931); el uruguayo Pedo Figani (1861-1938), Candome (1921); el argentino Lino Enea Spilimbergo (1896-1964), Terraza (1930).

- Surrealismo

A partir de la década de los años veinte se crean imágenes del mundo mágico y fantástico relacionadas con el surrealismo. Los artistas incursionan en prácticas como la asociación libre y el automatismo psíquico y el uso de factores como el azar y lo aleatorio. En su producción recurren a  diversas técnicas (fotomontaje, collage, esgrafiado …). De esta corriente se exhiben obras de Antonio Berni, María Martins, Cicero Dias, Roberto Matta, Frida Kahlo, Agustín Lazo y Wifredo Lam. Su obra es un lugar del encuentro entre las tradiciones populares con el arte culto. Me llamó la atención la obra de la mexicana Frida Kahlo (1907-1954), Autorretrato con mono (1942).

- Concretos, Ópticos, Cinéticos, Neoconcretos

Dese el inicio del siglo XX, las tendencias abstractas y no figurativas forman parte de la historia del arte internacional. A partir de distintas alternativas se busca liberar a las artes plásticas de la representación de la realidad. A mediados de los años 40, Buenos Aires se convierte en uno de los centros más activos del arte concreto con sus variaciones. Los argentinos Gyula Kosice y Enio Iommi, y los uruguayos Rhod Rothfuss y Carmelo Arden Quin, aportan obras e ideas, para el debate del concretismo. Los creadores de ésta época inventan “esculturas” articuladas y transformables; recurren a materiales industriales como esmaltes, vidrio y baquelita, y fabrican pinturas-objeto montadas sobre las paredes y móviles colgando en el espacio. Me llamaron la atención las obras de: los uruguayos María Freire (1917) y Ernesto Deipa (1928-1986), Desde Adán y Eva (1963); de los brasileños Antonio Díaz (1944) y Lygia Clark (1930-1988); de los argentinos Julio La Parc (1928), Seis cerdos en contorsión (1967) y Kenneth Kemble (1923-1958), Paisaje suburbano (1958); Ary Brizzi (1930), Universos  paralelos I (1967).

- Informalismos, Arte destructivo, Pop, Objetos

- Arte conceptual, Minimalismo, Otras figuraciones

A fines de los años 50, se cierra la modernidad y da inicio el arte contemporáneo. Se habla de “la muerte de la pintura” y del “fin del arte”. Las “obras de arte” dejan de parecer “obras de arte”. Aparecen disciplinas, medios y soportes nuevos como objetos, construcciones, perfomances, bricollages, ensamblados, happenings, instalaciones, videos, ambientaciones e intervenciones. Los artistas trabajan con elementos industriales, desechos, textos y palabras.  Realizan acciones urbanas o en la naturaleza, registros fotográficos y fílmicos, proponen experiencias corporales y sensoriales, ideas y conceptos en proceso se suceden y combinan con la poética neofigurativa, el pop, el minimalismo, el Neosurrealismo y la Geometría sensible. Latinoamérica muestra su propia agenda de producción ligada, por momentos a las neovanguardias del internacionalismo, pero siempre en tensión y compromiso con marcos distintivos de referencia tanto culturales como históricos y sociales. Exponentes de esta tendencia, entre ortos son: Jorge de la Vega, Antonio Dias, Fernando Botero, Nelson Leirner, Rubens Gerchman, Mira Schendel, León Ferrari, Hélio Oiticica y Lygia Clark.

- Conceptualismo, Hiperrealismo, Nueva imagen

Las dos últimas décadas del siglo XX están marcadas por la democratización del campo artístico desterrando el principio de lo “artísticamente correcto”. Las producciones de los artistas contemporáneos circulan con rapidez y multiplican posibilidades, contaminaciones y lenguajes. El psicoanálisis, la lingüística, los estudios culturales y los códigos de comunicación impuestos por los medios masivos, ahora  atraviesan el mundo de las artes visuales. Exponentes de estas tendencias, entre otros, son: Antonio Seguí, León Ferrari, Liliana Porter, Víctor Grippo, Waltercio Caldas. Desde principios de los años 80 se ponen en circulación grandes telas cubiertas de rostros e imágenes que combinan códigos del cine, el teatro, la literatura, la música, la danza, los grafitis urbanos y los estudios de género. Esta “resurrección” de la pintura encuentra dos actores clave en el argentino Guillermo Kuitca ( 1961), Siete últimas canciones (1986), y el cubano José Bedia.

Comentario:

En mi viaje anterior el museo estaba cerrado. Había leído artículos diversos sobre la institución y la colección. Lo visité en 2016 y ahora que lo conozco me parece mejor de lo que imaginé. Hay un recorrido de cien años por el arte que se hace en Latinoamérica. Cada una de las épocas en las que está organizada la colección tienen obras de primer nivel. Hay, es explicable, una mayor presencia de los argentinos en cada uno de esos períodos, pero se nota un claro esfuerzo porque estén artistas de toda América Latina.   

La organización de la colección por los períodos que son propios del arte Occidental me parece una buena decisión. Ayuda a comprender la evolución y se hace la relación de lo que se produce en el mundo con lo que se crea en América Latina. Las fichas técnica son buenas. La gran sala, subdividida, que aloja las obras luce bien. Hay mucho espacio. Los cuadros están bien colgados y se pueden ver con buena distancia. Me gustó.