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La Reina Roja, el viaje al Xibalbá
DE OCTUBRE DE 2018

La Reina Roja, el viaje al Xibalbá  

Museo del Templo Mayor 

Ciudad de México

 

Personaje

La Reina Roja, Tz'akbu Ajaw, vivió en Palenque entre 610 y 672. Murió antes que su esposo K´inich Janaab Pakal, El Grande, que vivió entre 615 y 683.

Fue madre de K´inich Kan Balaam II y K´inich Kán Joi Chitlán, hijos también de Pakal, que lo sucedieron en el trono de Palenque del 683 al 702 y del 702 al 711 respectivamente. Tuvo un tercer hijo, Tiwol Chan Mat, que no gobernó.

 

Descubrimiento

El Templo XIII de Palenque, ahora de la Reina Roja, se encuentra entre el Templo de las Inscripciones, donde está la tumba de Pakal, El Grande, y el Templo de la Calavera. Ahí, el 11 de abril de 1994, la arqueóloga Fanny López Jiménez descubre una subestructura, una puerta y un pasillo. El hallazgo lo reporta a Arnoldo González Cruz, director del proyecto arqueológico de la zona, quien pone en marcha los trabajos de rescate. El 18 de abril se descubre la tumba y el 16 de mayo el sarcófagomonolítico. El 31 de mayo, los arqueólogos entran a la cámara funeraria. El 1 de junio, la lápida, que selló el sarcófago por 1,300 años, es removida de su lugar.

Tumba

La cámara funeraria es un cuarto abovedado que mide 3.80 mts. por 2.50 mts. El sarcófago tiene 2.40 mts. por 1.18 mts. Sobre la lápida se encontró un incensario y un malacate de hueso. A los lados del sarcófago los restos de un niño, entre ocho y once años, y de una mujer, entre 25 y 35 años. El primero muere por decapitación, y la segunda por extracción del corazón. Los dos fueron sacrificados para acompañar a la Reina Roja en su viaje al inframundo. La cámara cuenta con una pequeña perforación que se hacía en las tumbas, para que los muertos pudieran comunicarse desde el inframundo o Xibalbá.

El sarcófago no tiene inscripciones, lo que hizo difícil establecer la identidad del personaje. La osamenta fue cubierta con cinabrio, mineral compuesto de mercurio y azufre de color rojo, utilizado para preservar los restos humanos. Los arqueólogos, por eso la bautizaron con el nombre de la Reina Roja.

En el sitio se encontraron vasijas de color naranja, ofrendas y caracoles. El esqueleto tenía una máscara en pedazos elaborada con más de un centenar de piezas de malaquita y dos conchas que asemejan orejeras. Se encontró una máscara más pequeña, también despedazada, y también pulseras, cuentas circulares y un collar. En el interior del sarcófago se encontraron mil ciento cuarenta piezas de jadeíta, hueso, perlas y concha.

La mayor parte de las ofrendas en la cámara funeraria se exhiben en el museo “Alberto Ruz Lhuillier”, en Palenque. Los materiales utilizados corresponden al complejo cerámico Otulum, el cual fue fechado en el lapso del 600 a 700 d.C., es decir, fechas de la época de Pakal, El Grande.

 

Máscara 

La máscara de malaquita es restaurada por Juan Alfonso Cruz con la supervisión de Arnoldo González Cruz. El proceso de reconstrucción requirió de nueve meses. En la zona de Palenque no existen depósitos de este material, los arqueólogos suponen que la malaquita procede de las costas de Guerrero o Sinaloa y que se obtuvo del intercambio comercial. La máscara más pequeña, conformada piezas de jadeíta y dos placas de obsidiana, también fue restaurada.

 

Investigación sobre la identidad

Al descubrimiento, el esqueleto se trasladó a la Ciudad de México, para su estudio a cargo del doctor Arturo Romano y la doctora Vera Tiesler. Se determinó que la Reina Roja medía 1.58 mts. de altura, tenía entre 38 y 40 años al momento de su muerte, que había padecido osteoporosis en grado avanzado y artritis degenerativa. Su cráneo había sido deformado, desde que era pequeña, mediante tablillas y vendas atadas a la cabeza. En su tibia izquierda se encontró el capullo de una larva de avispa que nunca alcanzó su estado adulto.

En las primeras versiones se dice que el esqueleto podría ser de la bisabuela, abuela o madre de Pakal, El Grande, pero también de alguna de sus esposas. Todos coincidieron en la necesidad de un estudio del ADN, para poder hacer afirmaciones sólidas. El IIB-UNAM y el CINVESTAV-IPN concluyen que es imposible realizar un estudio de ADN de los restos óseos debido a que el cinabrio penetró los huesos de la Reina Roja. En 1997, Vera Tiesler y María Barajas Rocha trabajan en la restauración de la osamenta, para unir los huesos que se encontraban fragmentados, especialmente el cráneo.

En 1999 se planteó la posibilidad de encontrar ADN nuclear o ADN mitocondrial libre de cinabrio en la pulpa de las piezas molares de la Reina Roja. Por otra parte se decidió hacer un análisis de paleodieta, para determinar si había nacido en Palenque u otro lugar. Distintos estudios de ADN realizados en centros de investigación fuera del país concluyeron que no existía ningún parentesco directo entre Pakal, El Grande, y la Reina Roja.

Ante esto, los arqueólogos estudiaron la posibilidad de que la Reina Roja fuera esposa de alguno de los señores de Palenque. Se descartaron diversas hipótesis. En 2004, Vera Tiesler y Andrea Cucina de la Universidad Autónoma de Yucatán, con la ayuda de los avances tecnológicos, concluyeron que la Reina Roja medía 1.55 mts. de altura y murió a los 56 años. Que había padecido sinusitis crónica y que su dentadura indicaba un patrón dietético equilibrado a base de alimentos blandos y poco abrasivos. Se vio que no había nacido en la zona de Palenque.

Estas investigadoras, después de comparar la fisonomía del cráneo y de la máscara facial restaurada de la Reina Roja contra la iconografía de los rostros de Sak K'uk', Tz'akbu e Ix Kinnuw Mat, reflejadas en el sarcófago de Pakal, el Tablero Oval y el Tablero de los Esclavos, se inclinaron por la opción de que era Tz'akbu Ajaw. Su hipótesis la respaldaron con la evidencia arqueológica y tafonómica encontrada en el Templo XIII. Los huesos de los acompañantes de la Reina, que estaban libres de cinabrio, fueron sometidos a pruebas de radiocarbono (Rc 14) en Miami, el promedio de los registros combinados de las dos víctimas indica que fueron sacrificados entre el año 620 y el 680. Adicionalmente, el cráneo de la Reina Roja fue escaneado para fabricar una réplica en resina, la cual fue enviada a la artista forense Karen T. Taylor, en Austin, Texas, para confeccionar una escultura en tres dimensiones de la cabeza de la Reina.

En 1999, el dibujante Edgar Gaytán, dirigido por Vera Tiesler y Arturo Romano, realiza los primeros dibujos por computadora de frente y de perfil del rostro de la Reina Roja sobre la base de fotoproyecciones del cráneo reconstruido, morfología de grupos indígenas tzeltales, tzotziles, lacandones y choles que habitan la zona de Palenque, así como las calcas de la estructura local que realizó Merle Greene Robertson.

El 15 de junio de 2012, después de haber permanecido dieciocho años en la Ciudad de México para su estudio, las osamentas de la Reina Roja y de sus acompañantes fueron trasladadas a una bodega de resguardo en la zona arqueológica de Palenque.

 

Comentario

La máscara de la Reina Roja, Tz'akbu Ajaw, esposa de K´inich Janaab Pakal, El Grande, es expresión del poder y de una concepción del mundo. Pone de manifiesto el lugar de la mujer en el mundo de las élites gobernantes.

Es también manifestación del arte de los mayas en una de su épocas de mayor desarrollo. Las dos máscaras, una en malaquita y la otra en jade, expresan una concepción de la belleza. La dos muestran una técnica compleja.

Sin las posibilidades que ahora ofrece la tecnología, para apoyar el trabajo de los arqueólogos, la identificación del personaje hubiera sido imposible.

El trabajo de investigación que llevó a la identificación de la Reina Roja es una historia para contarse. El lugar de la exposición me pareció pequeño y considero que se le debió dar una mayor importancia.