Cine y Teatro
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Frantz
2018

Frantz  

Título original: Frantz

Producción: Alemania y Francia, 2016.

Dirección: François Ozon

Guión: François Ozon, Philippe Piazzo, Ernst Lubitsch

Fotografía: Pascal Martí

Música: Philippe Rombi

Con: Paula Beer, Pierre Niney, Johann von Bülow, Marie Gruber, Ernst Stötzner, Cyrielle Clair, Alice de Lencquesaing, Anton von Lucke

 

Sinopsis: Al fin de la Primera Guerra Mundial, Anna (Paula Beer) va todos los días a visitar la tumba construida en memoria de Frantz, su prometido, muerto en la guerra. Su cuerpo nunca se encontró. Un día ve a un joven desconocido que deja flores en la tumba. Es Adrien (Pierre Niney) un francés que se hace pasar por amigo del que fuera su prometido, un soldado del Ejército alemán.

Adrien mata a Frantz en una trinchera. Le atormenta haber quitado la vida a un joven de su edad. Él ha venido a la pequeña ciudad donde viven los padres del alemán, para pedirles perdón. Entabla relación con Anna y ésta lo lleva a conocer a los padres de Frantz. Ellos están muy interesados en saber de la amistad con su hijo. El francés toca el violín como lo hacia el novio de Anne y ejecuta algunas piezas para ellos. No se atreve a decirles la verdad.

Anne empieza a enamorarse de Adrien que le recuerda a su novio que como estudiante vivió algunos años en París. El visitante regresa a su casa en Francia. Ella lo extraña. Los padres de Frantz la animan a que lo busque. Viaja a Francia y lo encuentra. Él vive con su madre en el campo donde tienen una gran propiedad. En esos días está a punto de casarse con su novia de juventud. Antes de despedirse se atreve a decirle a Anne la verdad sobre la muerte de Frantz.

Ella no es capaz de enfrentar a sus suegros a esa realidad. Éstos han encontrado en Adrien un consuelo. Toma la decisión de dejar que sigan creyendo que él era amigo de su hijo. Después de dejar el campo, ya en París, les escribe comentándoles que está muy contenta y por lo pronto se va a quedar a vivir en esa ciudad.

 

Comentario: El director retoma la historia que Ernst Lubitsch llevó a la pantalla en 1932 con el título de Remordimiento, pero se basa en la novela original del francés Maurice Rostand. La película nos sitúa en la Europa al término de la Primera Guerra Mundial. El dolor y las heridas están abiertas. Las familias viven el duelo de los hijos caídos en combate. Los sueños de una generación han sido destruidos por el horror de la guerra.

La película pudo haber sido una historia romántica convencional, pero logra romper los esquemas tradicionales y trasciende ese riesgo. El director penetra en la intimidad de los padres y la novia del soldado caído. Entramos a su casa y conocemos su forma de vida, sabemos lo que piensan de la guerra y también del nacionalismo. Somos testigos de su dolor por la pérdida del hijo y del esposo que nunca llegó a ser.

La película es en blanco y negro. Eso ayuda al desarrollo del tema. Nos sitúa en una época. Subraya el estado de ánimo de los personajes y también del momento que vive la sociedad que intenta dejar atrás la guerra e iniciar una nueva etapa. La fotografía de Pascal Martí tiene un tono nostálgico y poético que acentúa con los distintos tonos del blanco y el negro. Las actuaciones de Pierre Niney y Paula Beer son naturales y creíbles. Buenas.

El director articula una propuesta pacifista contraria a la guerra. Nos muestra la irracionalidad de los discursos nacionalistas, para el caso de alemanes y franceses, que alimentan el orgullo patrio. Es por esa patria construida a favor de los intereses de los poderosos, no necesariamente de la gente, que se envía a los jóvenes a la muerte en los campos de batalla. Una vez terminada la guerra los vivos también mueren. Son presas del dolor de la pérdida y también de la culpa.

 

Premios: En 2017: Premios del Cine Europeo, nominada a mejor actriz (Beer) y guión; National Board of Review (NBR), nominada a mejor película extranjera del año. Y en 2016: Premios César: Mejor fotografía; Festival de Venecia, mejor nueva actriz (Paula Beer)