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Aquiles o El guerrillero y el asesino
2016

Aquiles o El guerrillero y el asesino

Carlos Fuentes

FCE y Alfaguara

Buenos Aires, 2016

Pp. 191

 

La vida y la muerte de Carlos Pizarro Leongómez (1951-1990), comandante Papito, el más importante líder del movimiento guerrillero colombiano M-19, atrajo la atención de Carlos Fuentes. El escritor trabajó 20 años en este texto que nunca terminó. El armado final de la novela es una obra del crítico peruano Julio Ortega, amigo cercano a Fuentes y gran conocedor de su obra.

Silvia Lemus, viuda del escritor, al inicio del libro recuerda que éste “se documentó exhaustivamente, escribió distintas versiones, reorganizó materiales, corrigió y reescribió partes completas de la obra y seguía haciéndolo cuando le llegó la muerte”. Y añade que Fuentes no quiso entregar el manuscrito de su novela a los editores “mientras el conflicto armado más antiguo de América Latina no llegara a su fin”. En 2016, la paz se hizo realidad.

Ortega, profesor de literatura en universidades de Estados Unidos y Europa, revela que Fuentes en su investigación de Pizarro se entrevistó con familiares y amigos que incluye a Gabriel García Márquez, Fernando Botero, Laura Retrepo o Belisario Betancur. Tuvo acceso a todo lo que publicó la prensa de Estados Unidos sobre el líder guerrillero y su asesinato, y también a recortes de periódicos de Colombia y España.

El M-19 decide dejar la lucha armada para incorporarse a la contienda política colombiana. Pizarro participa como candidato presidencial por la Alianza Democrática M-19, el partido en el que se transforma la guerrilla. En plena campaña, en un vuelo de Avianca de Bogotá a Barranquilla, el 26 de abril de 1990 un joven sicario, Gerardo Gutiérrez Uribe, alias Jerry, le dispara y mata durante el vuelo.

Los guardaespaldas de Pizarro disparan sobre el asesino. En uno de sus zapatos se encuentra una nota en la que reclama el pago de los dos mil dólares prometidos por su trabajo, para entregar a su “mamacita”. Al día de hoy no queda claro si este sicario fue contratado por los narcos, los paramilitares o gente en el poder que se propuso abortar la paz.

Ortega afirma, en el prólogo, que esta novela era una de las tres que Fuentes planteó bajo el título de Crónicas de Nuestro Tiempo, que versaba “sobre sucesos contemporáneos que le tocaron de cerca”. La primera fue “Diana o la cazadora solitaria” (1994); la segunda, “Prometeo o el precio de la libertad”, que no llegó a escribir, y la tercera “Aquiles o El guerrillero y el asesino”.

El texto armado por Ortega a partir de las piezas del rompecabezas que deja Fuentes se mueve entre la crónica, la ficción y la biografía novelada. Pienso que el personaje y su historia daban para más. En todo caso no es una obra lograda del todo. Hay partes que me parecen interesantes y atractivas, pero otras no.

La aparición de la novela, con gran despliegue publicitario de las casas editoras, coincide con el cuarto aniversario de la muerte de Fuentes y con la parte final del proceso de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC) después de 52 años de una guerra que inicia en 1964.