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El corazón de la materia. Teilhard, el jesuita
09 DE JUNIO DE 2017

El corazón de la materia       

Teilhard, el jesuita

Producción: Enrique González Torres, S.J.

Centro Nacional de las Artes 

Dirección: Luis de Tavira

Dramaturgia: José Ramón Enríquez, José María de Tavira y Luis de Tavira

Dirección de escenografía, iluminación y videomapping: Philippe Amand

Diseño de vestuario: Estela Fagoga

Música original y escenofonía: Pedro de Tavira y Gabriel Diazmercado

Dirección y arreglo coral: Juan Pablo Villa     

Elenco: José María de Tavira, Marina de Tavira, José Caballero, Laura Almela, Ana Clara Castañon, Asur Zagada, Carlos Ordoñez, Eugenio Rubio, Isabel Ruiz, Jeovanni Sánchez, Juan Carlos Vives, Mauricio Pimientel, Miguel Flores, Raúl Adalid, Raúl Briones, Tadeo Rojas de Tavira e Ignacio Tavira Weiss.

 

Sinopsis: La obra trata sobre la vida del jesuita francés Pierre Teilhard De Chardin (Orcines, Francia, 1881-Nueva York, Estados Unidos, 1955) que fue geólogo, paleontólogo, filósofo, teólogo y poeta. El creyente, el hombre de la Iglesia, planteó ideas poderosas en torno al pensamiento evolucionista y la fe. 

La puesta en escena, como lo dice su director, se centra en la figura de este personaje peculiar que se propuso conciliar lo que para la modernidad había sido un dilema irresoluble: la relación entre la fe y la razón. Tema que atañe a creyente y no creyentes.

El jesuita vivió siempre en la tensión e incomprensión de los dos mundos en los que vivía. El de la comunidad científica y el de la Iglesia. En el primero afirmaba de manera abierta su fe y en el segundo su condición de científico.

La obra describe cómo el científico y el creyente resolvía la aparente contradicción entre ciencia y fe. También desarrolla algunos de los temas de su pensamiento que pueden ayudar a ilumniar al mundo y la sociedad en el que ahora vivimos.

En forma cruzada, que no paralela, se presentan algunos temas problemáticos de la realidad mexicana. Ahí está el mundo campesino e indigena. Y también ideas de hacia donde la sociedad debe y puede caminar.

 

Comentario: La puesta en escena es la propia del teatro y no la de una biografía o documental. El teatro construye y propone las historias en el marco de su propia lógica. La dramaturgia se articula a partir de escenas autónomas que a medida que ésta avanza se entretejen en su propia complejidad.

A la manera de un común denominador está siempre presente, así ví la obra, la preoucupación del director en torno a lo que asume como “una batalla decisiva entre la civilidad y barbarie” en medio de la crisis social y ecológica en la que ahora estamos inmersos.

En esta ocasión, invitado por la propuesta del jesuita teólogo y poeta, da lugar a la formulación de las preguntas por el futuro y el fundamento de la esperanza. Asume que en la construcción de un mundo mejor todos tenemos un papel. 

La obra invita a la reflexión de la vida y obra del jesuita francés y también sobre el mundo que nos depara si no somos conscientes de la relación que ahora tiene el ser humano con la tecnología y la naturaleza.

Las escenas fluyen con una buena manera de articular el pensamiento del científico y el sacerdote. Del jesuita que, como plantea el director, fue “un hombre de fe profunda y un poeta inspirador” y que “su aventura se propuso edificar una idea honorable de Dios”.   

Y añade que “su amor a la tierra, su esperanza en la historia del mundo, su testimonio, dialoga poderosamente con nuestra actualidad. Para recuperar la esperanza nos quedan las preguntas. Feliz quien no se haya respondido todavía”.  

A más de las ideas de Teilhard están las de otros personajes. En el programa de mano se dice que algunos parlamentos son paráfrasis de textos de: Svetlana Alexiévich, Maister Eckhard, Claude Aragonés, Ovidio, José Saramago, Rubén Bonifaz Nuño, Ernest Jünger, Etta Hillesum, Gabriel Mendoza, Jorge Atilano González y José Ignacio González Faus.

La escenografía, iluminación y el video mapping de Philippe Amand son muy buenos. La perspectiva posibilita que cada escena tenga una gran profundidad. La técnica utilizada permite un cambio permanente de escenarios que ubican al espectador en realidades cada vez distintas. La actuación de todo el elenco, la música, el vestuario y los cantos en vivo hacen de la puesta en escena un gran espectáculo.

Luis de Tavira logra articular cada una de las partes, para ofrecer un conjunto que se ve como una unidad, como un todo harmónico que tiene un gran impacto visual, pero también emocional e intercultural. Esa orquestación habla de la capacidad creativa del director. Es la primera obra que dirige una vez que dejó la dirección de la Compañía Nacional de Teatro (CNT).

El primer trabajo de investigación, para construir esta pieza dramática en torno a la vida y el pensamiento de Teilhard fue de José Ramón Enríquez. Sobre ese escrito trabaja el mismo, José María de Tavira y Luis de Tavira, para dar forma al texto que ahora se representa. El resultado es muy bueno. La obra me gustó y me dijo. Mis comentarios críticos son menores.