Museos y Expos.
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Todo por ver
2016

Todo por Ver

Foto Museo Cuatro Caminos

Naucalpan de Juárez, Estado de México

 

Historia del museo:

Es una idea de Pedro Meyer que se hacer realidad a través de la Fundación Pedro Meyer quien es la que aporta los terrenos, edificios, recursos para la remodelación, construcción de nuevas instalaciones y fondos para su sostenimiento. Una idea central de Pedro es que el museo debe “promover experiencias educativas que detonen la creatividad de los visitantes, a partir de la interacción con la imagen y la cultura visual”. El espacio se propone como un lugar que pretende cobijar y hacer accesible al público los nuevos usos de la imagen, con flexibilidad y versatilidad. Parte de la concepción es que el museo no cuenta con un acervo propio y que no compite con otros espacios dedicados a la fotografía.

 

Edificio:

El arquitecto Mauricio Rocha Iturbide, hijo de la fotógrafa Graciela Iturbide, interviene la fábrica de plásticos de los años cuarenta del padre de Pedro Meyer, que él heredó.  Está en la colonia Lomas de Sotelo, en Naucalpan de Juárez, frontera con la Ciudad de México. Se remodelan las naves industriales existentes y añaden nuevas construcciones. El área de exposición es de 5,000 metros cuadrados. Cuenta con cuatro salas de exposición (una de grandes dimensiones), salones de clase, auditorio, tienda y próximamente cafetería y restaurante. Es el museo de fotografía más grande del mundo en área de exposición.

 

 

Exposición:

Los curadores, Francisco Mata Ross y Gerardo Montiel Klint, seleccionaron 398 fotografías, 86 videos y 8 instalaciones. Son obra de 176 fotógrafos, hombres y mujeres, activos en los últimos 15 años. Se incluye a mexicanos y extranjeros que producen en México y a mexicanos que lo hacen en el exterior. Dentro de la exposición hay un  capítulo particular, El estado de las cosas, donde se reúnen expresiones y posturas de los fotógrafos, ante la violencia que se vive en el país.   

La investigación para la exposición, que estuvo a cargo Melissa Valenzuela, registró la obra de 1,041 fotógrafos que se rastrearon en seminarios, programas educativos,  concursos, premios, bienales, salones de artes plásticas, publicaciones de fotolibros, museos y redes sociales. La investigación “descubre” que los fotógrafos actuales no se ciñen a los formatos tradicionales. Se encontraron trabajos que se relacionan  con disciplinas como la arquitectura, la escultura, el cine, la instalación y la acción/performance. Es la primera vez que se realiza una investigación de la fotografía mexicana de tales dimensiones.  

Los curadores de Todo por Ver plantean sobre la misma: “¿Un imaginario fotográfico mexicano? ¿Una conclusión sobre la fotografía mexicana? ¿Una definición de lo que aquí se muestra? ¡Imposible! No existe un solo criterio para definirla, no existe una sola manera de abordarla, no es factible una conclusión: preguntas, sólo preguntas, ninguna respuesta, ninguna certeza. Ideas que buscan ser puestas en duda, planteamientos que buscan eco en las lecturas, tema de postura y rutas de navegación que cada espectador establecerá”.

De la exposición sobre la violencia, que no estaba en el proyecto original y se vieron obligados a organizar, dicen que “toda comunidad debe enfrentarse a su propio monstruo, mirarlo a los ojos de frente. Sólo reconociéndolo será posible vencerlo, atajarlo. El Estado de las cosas, nos confronta y nos lacera. Nos cuestiona y nos incomoda. Si éste no es el espacio para esto ¿entonces cuál es? Como una bomba de racimo la imagen de la violencia se esparce sin control, arrasándolo todo silenciosamente, un fantasmal acecho que no es posible vivir haciéndola hábito, pero tampoco es ético censurarla o no mirarla. Como un espejo la imagen nos disloca e incomoda, nos desencaja pero nos confronta. ¿Qué estamos haciendo, qué hemos dejado de hacer, qué debemos de hacer? Éste estado de las cosas es un grito desesperado que invoca y convoca. Nunca más.”         

 

Comentario:

En 2015, estuve el día de la inauguración, pero había mucha gente que hacía difícil ver con detención la muestra. Ahora fue distinto y tuvimos la oportunidad de hacer el recorrido guiados por Gerardo Montiel, uno de los curadores, y el propio Pedro Meyer. 

Los curadores plantean que no se trata de una antología de la fotografía mexicana, y que tampoco pretende ser un recuento ni una conclusión sobre la producción de imágenes fotográficas de los últimos 15 años. Es un conjunto de ideas que antes que dar respuestas o certezas plantea preguntas sobre qué es la fotografía mexicana actual.

Ellos decidieron proponer una serie de imágenes, que en un primer momento parecen inconexas, que invitan a la reflexión sobre el hecho de que no existe, como pudo haber en otra época, una fotografía mexicana. La realidad es que existen muchas y todas están en redefinición y construcción. La exposición, en versión de su curadores, obliga a confrontar las distintas miradas, establecer conexiones, generar cuestionamientos  y diálogos. Siempre a partir de la imagen que se capta de muchas maneras y con diversas técnicas.

El recorrido, acompañados de Pedro y de Gerardo, adquirió otro significado. Pude hacer preguntas y de las respuestas entender mejor lo que veía. Comprendí mejor cuáles son las nuevas tendencias, cuáles son las técnicas, cuáles son las propuestas y los temas que interesan a los autores jóvenes. Fue una magnífica oportunidad de gozar, sentir, pero también entender hacia donde camina la fotografía que se hace en México y que hacen los artistas mexicanos.