Legalización de la mariguana en Canadá 17 DE OCTUBRE 2018
Hoy 17 de octubre en Canadá, país de 37 millones de habitantes, entra en vigor la ley que permite el uso legal-regulado de la mariguana, para uso personal. El pasado junio, el Senado canadiense aprobó la medida con 52 votos a favor, 29 en contra y dos abstenciones.
La decisión de los canadienses tira por tierra el pretexto, utilizado por muchos políticos en México, de que esto era imposible mientras no se aprobara en Estados Unidos. Ahí a nivel federal sigue prohibida, aunque son nueve los estados que ya la han legalizado-regulado.
En campaña, el ahora primer ministro, Justin Trudeau, aseguró que si ganaba la elección se comprometía a trabajar para la legalización-regulación de la mariguana de uso personal. Y se dio a esa tarea que culmina el día de hoy. Desde el 2001, la mariguana medicinal es legal en Canadá.
La aprobación ocurrió antes de firmarse el nuevo tratado comercial de los países de América del Norte. El gobierno de Estados Unidos pudo haber presionado a Canadá, para no legalizar la mariguana de uso personal, pero no lo hizo.
El nuevo gobierno de México debe darse a la tarea de legalizar-regular la mariguana de uso personal y terminar con el proceso, todavía no terminado, de la regulación de la mariguana medicinal.
Ahora, sólo se requiere de la voluntad política del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, que asume su mandato el 1 de diciembre. En el Poder Legislativo su partido tiene la mayoría. No hay, pues, nada que impida pueda sacar adelante la ley que se proponga.
Esta decisión tendría efectos positivos múltiples en el país. En principio, la mitad de los presos en las cárceles podría quedar en libertad. Están por narcomenudeo. Se cierra el espacio para los abusos de la policía en los distintos estados del país. Disminuye de inmediato el número de las personas que van a la cárcel.
El crimen deja de controlar la producción y venta de la mariguana que representa 70% de las drogas que comercializa y entre 40 y 50% de sus ingresos. La suma de todo lo anterior implica reducir los niveles de violencia y el número de los asesinatos dolosos.
En el mundo, Uruguay y Canadá son los países que han legalizado-regulado de manera total el ciclo de la mariguana de uso personal, de la producción al consumo. En el primer caso, el gobierno se hace cargo de todo el proceso; en el segundo, la producción y comercialización quedan en manos de empresas privadas.
El mercado canadiense se estima en 4,500 millones de dólares, según cifras oficiales basadas en el consumo del año pasado. El ministerio de Finanzas estima que la recaudación de impuestos por la venta de la mariguana puede llegar a 300 millones de dólares anuales.
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16 DE OCTUBRE 2018
Las encuestas dicen que en la segunda vuelta, el próximo 28 de octubre, gana la elección presidencial de Brasil el exmilitar fascista Jair Bolsonaro. Hay distintos esfuerzos para explicar cómo este personaje, que había sido diputado por más de 20 años y nunca había destacado, de pronto se vuelve líder de las preferencias electorales de su país.
Su manera de comunicarse es una de las líneas de explicación. Articula un discurso que quiere oír una sociedad harta de la corrupción de los políticos de todos los partidos, en particular del PT, y también inconforme ante la caída de sus condiciones de vida y lo que considera nulos resultados del gobierno. Su discurso se caracteriza por:
1) Dice lo que ningún otro político se atreve a decir. Elogia, por ejemplo, al gobierno de la dictadura que de 1964 a 1985 gobernó Brasil;
2) Se mantiene al margen del discurso políticamente correcto. De manera constante ataca a los gays y lesbianas;
3) Provoca escándalos con sus declaraciones, para siempre estar presente en los medios. Anuncia, por ejemplo, sin tener ninguna evidencia, que en las elecciones habrá fraude;
4) Se confronta permanentemente con los medios a los que acusa de mentirosos y de alterar los hechos;
5) Hace un uso intensivo de las redes sociales, para hablar directamente con sus electores;
6) Trata de manera especial a los medios canales que simpatizan con él y su proyecto;
7) La familia, sobre todo sus hijos, están muy presentes en la campaña y éstos hacen declaraciones en el tenor de su padre.
La estrategia de comunicación de Bolsonaro y, también su manera de operarla, es semejante a la de otros candidatos y gobernantes sin importar sean de derecha o izquierda. Los une un esquema que se caracteriza por seis elementos:
1) Todos los días marcar la agenda de lo que se discute en los medios a través del escándalo;
2) Solo dirigirse a la base que ya se tiene y decir lo que ella quiere oír;
3) Dar nota mediante la exageración o incluso la mentira sin medir las consecuencias de sus dichos;
4) Confrontarse con los medios a los que se acusa de enemigos y mentirosos;
5) Siempre responsabilizar a alguien de todos los males y a éstos convertirlos en sus enemigos;
6) Ser ambiguo en torno los proyectos y compromisos. Siempre se plantean de manera muy general.
Bolsonaro es un ejemplo más, ahora hay muchos, de un político que siempre han sido del sistema, ha vivido de él, pero se presenta como enemigo jurado del establishment y como “restaurador” de los “valores tradicionales” que han sido abandonadas y pisoteados por los gobernantes en turno. Este discurso, como ya se dijo, es utilizado por políticos de izquierda y de derecha. El que las elecciones las gane unos u otros depende de la condición del país.
15 DE OCTUBRE 2018
La única manera de garantizar, ahora y siempre, que el Ejército permanezca en los cuarteles, es crear la Policía Nacional con carácter único, como lo tienen, con diversas modalidades, otros muchos países.
En México hay 400,000 efectivos entre policías municipales, estatales y federales. Hay 1,833 cuerpos de policías distintos que actúan cada quién por su cuenta. La Policía Federal, los 32 de las policías estatales y los 1,800 de las policías municipales.
De los 2,458 municipios con los que cuenta el país hay 658 que no tienen cuerpo de policía. Ahora, la población y la criminalidad se concentran en 250 del total de los municipios que existen.
Los integrantes de estas estructuras tienen condiciones personales muy distintas, niveles de preparación muy diverso, de sólo días a más de un año, y también muy desiguales condiciones de trabajo, algunos sólo ganan el salario mínimo y otros más de 20,000 pesos mensuales.
Estudios de la Policía Federal plantean que idealmente en México se requiere de una Policía Nacional de mando único que debe constituirse con el mismo número de los policías que ahora existen, pero deben de homologarse las exigencias en el reclutamiento y garantizar los mismos niveles de capacitación y también de las condiciones de trabajo.
Esos mismos estudios señalan que garantizar la seguridad ciudadana en todos sus niveles, pasa necesariamente por crear esa estructura de carácter nacional. No se ignoran los problemas y hay consciencia de que eso requiere enfrentar y resolver diversos temas de carácter jurídico y político, para poder caminar en esa dirección.
La Policía Nacional tendría tres niveles: el federal, el estatal y el municipal. El perfil de los policías para cada nivel es distinto y también sus responsabilidades y tipo de formación. Así, el nivel federal se encarga de las labores de inteligencia y las acciones de gran impacto y el municipal del contacto con la población.
Los niveles de la estructura del mando se dividen en tres: en el primero estaría un responsable o comisionado nacional; en el segundo, 32 responsables o comisionados estatales, y en el tercer nivel serían comisionados regionales que abarcarían varios municipios.
En la construcción de la Policía Nacional, un tema central es la selección del personal, que debe corresponder a los perfiles que requieren los tres niveles de la policía. Lo es también la formación y la capacitación que exige crear las estructuras académicas correspondientes con docentes de calidad y programas de estudio pertinente.
Los estudios de la Policía Federal señalan que si existe voluntad política y se destinan los recursos necesarios, la Policía Nacional se podría constituir en un tiempo que va de seis a 10 años.
El gobierno que asume la presidencia el 1 de diciembre debe considerar en serio la posibilidad de crear la Policía Nacional. Constituirla daría al país la estructura institucional que se necesita, para combatir la violencia y el crimen en todos sus niveles. El Ejército, si no se hace, siempre estará en las calles y ésa no es su función, lo es de la Policía Nacional.
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12 DE OCTUBRE 2018
El domingo 23 de marzo de 1980, en la homilía de la misa dominical, Óscar Arnulfo Romero (1917-1980), arzobispo de San Salvador, se dirige a los integrantes de las Fuerzas Armadas de El Salvador y les dice:
“Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: no matar. Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla (...) En nombre de Dios pues, y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: cese la represión”.
Al día siguiente, a las 18:20 del 24 de marzo de 1980, lo asesinan mientras celebra misa en la capilla del Hospital Divina Providencia, en la colonia Miramontes, de la capital salvadoreña. Ya antes había recibido amenazas de muerte y sobrevivido a un intento de asesinato. Romero, a pesar de los continuos ataques de la ultraderecha fascista, apoyada por el gobierno militar, no dejó, era lo que se quería, de denunciar la violación de los derechos humanos y la represión contra el pueblo de parte del gobierno.
En 1990, 10 años después de su muerte, se inicia la causa de canonización del arzobispo. A partir de 1997, el proceso es bloqueado porque sectores de la derecha, al interior de la Iglesia y del propio gobierno salvadoreño, acusan a Romero de haber sido un “comunista” y un “desequilibrado”. El papa Juan Pablo II hace caso de esos juicios que se proponían que Romero no fuese reconocido como mártir, porque hacerlo era aceptar la legitimidad de su lucha contra los crímenes del Estado salvadoreño.
En el 2012, el papa Benedicto XVI, poco antes de anunciar su renuncia, desbloquea el proceso. En el 2015, el papa Francisco autoriza que se reconozca a Romero mártir de la Iglesia, asesinado por “odio a la fe”. Ese mismo año se le declara beato en una ceremonia en San Salvador, a la que asisten 300,000 personas de 57 países.
A Romero, el próximo domingo 14 de octubre, la Iglesia lo celebra como santo en una ceremonia en la plaza de San Pedro, en el Vaticano. Años atrás ya lo había hecho la Iglesia anglicana que lo reconoce como mártir y santo. Romero es un ejemplo a seguir, más allá de toda dificultad, de congruencia entre lo que se piensa y se hace. Es un ejemplo a seguir en su determinación, más allá de las amenazas, de defender lo que se piensa que es justo. Es un ejemplo a seguir en su valentía, más allá de los miedos, al denunciar la injusticia y el crimen.
En la misma ceremonia serán canonizados Pablo VI, el papa al que le toca terminar el Concilio Vaticano II, iniciado por el ahora también santo Juan XXIII, los sacerdotes italianos Francesco Spinelli y Vincenzo Romano, la religiosa alemana Maria Caterina Kasper y la española Nazaria Ignacia March Mesa. Su familia y ella se trasladan de España a México. Ella realizó su trabajo más importante en Bolivia donde pidió ser enterrada.
10 DE OCTUBRE 2018
Los políticos, como cualquier otra persona, pueden llevar la vida que quieran, siempre y cuando respeten las leyes. De eso no hay duda. Es también claro que ellos, por la profesión que ejercen, están obligados a un estilo de vida que corresponda a su nivel de ingreso y que no ofenda a la sociedad.
El estilo de vida de los políticos debe ser no sólo honrado, sino transparente y austero. Todos los profesionales requieren llevar una vida honrada, pero no necesariamente transparente y austera. Eso es propio de los políticos.
Es así, porque reciben su ingreso de los impuestos de los contribuyentes y ejercen una función de carácter público a favor de toda la sociedad. No es el caso de los otros profesionales que realizan su trabajo pagado por el servicio o bien que ofrecen a sus clientes.
La sociedad demanda de los políticos un estilo de vida caracterizado por la honradez, la transparencia y la austeridad. La sociedad castiga, con su crítica y el voto, a los políticos que a su juicio no se comportan en el marco de estos parámetros.
En el político, la transparencia implica la rendición de cuentas ya que su ingreso, también los recursos que administra, provienen de los contribuyentes. No son suyos. Pertenecen a quienes pagan los impuestos.
Cuando los valores del político son la corrupción, la opacidad, el despilfarro y la frivolidad, todos antivalores para la sociedad, se convierten, con razón, en blanco del ataque de los ciudadanos porque éstos se sienten robados y defraudados.
Cuando los políticos critican a los otros políticos por no tener el estilo de vida que les corresponde, ganan la simpatía y el apoyo de la sociedad. Ésta se siente representada por ellos en su enojo y malestar que, sin duda, son legítimos.
Y cuando estos mismos políticos todavía van más allá, pregonan de manera pública que ellos sí van a cumplir los valores que deben guiar al político y seguir el estilo de vida que les es propio, reciben el apoyo ciudadano expresado en la adhesión y el voto.
Estos políticos, en ese momento, establecen un nuevo estándar, que siempre debió existir, para que la sociedad mida su comportamiento público y privado. La vida del político, como la de toda persona, es una. No se puede ser honrado en el ejercicio de la tarea pública y luego corrupto en la privada. No existe esa posibilidad.
El político que de manera pública dice que va a ser diferente a los que lo antecedieron, pero ya en el poder se comporta como ellos, provoca en la ciudadanía un redoblado rechazo porque a su falla ahora se añade el engaño y la traición.
A los ciudadanos la doble moral de muchos políticos indigna de manera especial. Les molesta que digan una cosa y luego hagan otra. Que pregonen, por ejemplo, la austeridad como un gran valor y luego no lo sean. El político pasa a ser, entonces, también un hipócrita.
En el sentido del vocablo original griego que define al actor de teatro, el actor representa al personaje que no es. Después, los mismos griegos utilizaron el término “hipócrita” para señalar a aquellas personas que fingen cualidades, sentimientos y virtudes que no tienen. Así también se entiende en el español.
 
09 DE OCTUBRE 2018
El próximo domingo 14 de octubre, la Iglesia declara a Óscar Arnulfo Romero (1917-1980) como santo. El 24 de marzo de 1980 fue asesinado mientras celebraba misa en la capilla de un pequeño hospital en San Salvador, la capital de El Salvador.
Roberto D’Aubuisson (1944-1992), un militar fascista fundador del partido ARENA, fue el autor intelectual del crimen. La Comisión de la Verdad para El Salvador (1992-1993), que se crea a la firma de los acuerdos de paz en 1992, entre el gobierno y la guerrilla, concluye que “existe evidencia de que el exmayor dio la orden de asesinar al arzobispo e instrucciones a su entorno de seguridad de organizar y supervisar el asesinato”.
En 1970 Romero fue nombrado obispo y en 1977 arzobispo de San Salvador. El asesinato ocurre como una reacción de la ultraderecha fascista, con apoyo del gobierno, por el compromiso del obispo con los pobres, pero sobre todo por su denuncia a la represión de los cuerpos de seguridad en contra de la población.
Los domingos en la homilía de la misa dominical señalaba los asesinatos y las matanzas perpetrados por el Ejército y la Guardia Nacional y pedía siempre que se pusiera fin a la violencia.
Cuando monseñor Romero asume ser el arzobispo de San Salvador era un sacerdote conservador y mantenía una buena relación con el gobierno. En su misión de pastor tuvo la sensibilidad de ver cómo el gobierno, ante el creciente descontento popular, elevaba los niveles de represión en contra de las organizaciones populares y la población.
Al solo llegar al arzobispado Monseñor vive un intenso proceso de transformación. En el mismo resulta fundamental el asesinato del jesuita Rutilio Grande (1928-1977), amigo personal del arzobispo, en marzo de 1977 en Aguilares, una pequeña población campesina de la que era párroco.
Monseñor entendió bien que si la derecha fascista, con el aval del gobierno, estaba dispuesta a asesinar a un hombre como el padre Grande, comprometido con sus fieles, lo iba a hacer con cualquiera que manifestara su descontento con la situación que se vivía en El Salvador.
A partir del asesinato del padre Grande, cuyo único delito era estar cercano a los pobres, monseñor Romero cambió el contenido de su predicación. Se definió en contra de la violencia y asumió la denuncia de los represores. Eso le costó la vida. Sabía que lo podían matar, pero no se dejó amedrentar ante las constantes amenazas y un intento fracasado de matarlo.
Hasta el día de su asesinato siguió haciendo lo que pensaba era lo que Dios le pedía. El martirio de Romero es por su congruencia, por su fidelidad a su Dios y por una inmensa  valentía. En su diario personal reconoce el miedo a ser asesinado, pero también la necesidad imperiosa de denunciar la represión y la violencia contra el pueblo.
08 DE OCTUBRE 2018
El PRD se funda en 1989. Nace de la unión de la Corriente Democrática del PRI, el sector del nacionalismo revolucionario, que abandona ese partido en 1988, y el Partido Mexicano Socialista (PMS), que se funda en 1987 y surge de la fusión de seis fuerzas de izquierda; las más importantes el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), el Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y el Partido Socialista de los Trabajadores (PST).
Desde su fundación, son las posiciones del grupo priista de la ideología del nacionalismo revolucionario, encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, las que se imponen. Los tres primeros presidentes del PRD fueron integrantes de esa corriente del PRI, los dos citados y Andrés Manuel López Obrador.
Ya como PRD, Cárdenas se presenta como candidato a la presidencia de la República en las elecciones de 1994 y el 2000. En las dos es derrotado. En el 2002, renuncia al PRD y así López Obrador se convierte en el líder de esa corriente ideológica. En tal calidad es candidato del PRD a la presidencia en el 2006 y el 2012. En ambas pierde. El PRD nunca propuso como candidato a alguien que viniera de la izquierda.
En el 2012, López Obrador deja al PRD, para crear Morena que obtiene el registro en el 2014. Con él se van del PRD los integrantes de la corriente del nacionalismo revolucionario y también sectores de la izquierda más estridente. El PRD, en los hechos, se queda sin ideología y pierde también a una parte importante de sus dirigentes y sus bases. De manera clara, las que venían del PRI.
En el 2018, el grupo del nacionalismo revolucionario, ahora en Morena, aliado con diversas fuerzas, incluyendo las más conservadoras, gana la presidencia con López Obrador como candidato, cuando se presenta por tercera vez. El PRD en esta elección va en coalición con el PAN y el MC. Sus resultados electorales expresan con claridad que su simpatía y base social ya es marginal. López Obrador y Morena han borrado al PRD. Lo que antes pudo representar se ha ido ahora con ellos.
Para el PRD ha terminado un ciclo histórico de 28 años. Ahora en la dirección del partido y las diversas corrientes que lo integran hay claridad de que se acaba un ciclo político. Conscientes de esa realidad, el pasado 3 de octubre integraron una Comisión Nacional de Diálogo, de carácter plural, para analizar el futuro del partido. En la dirigencia hay consenso de que queda atrás una época y hay necesidad de transitar pronto a otra.
En la mesa de la discusión está si se refunda el PRD o se va más allá y se decide abandonar el registro que ahora tienen y crear, desde abajo y con nueva gente, otro partido. Hay también conciencia de que la nueva organización no puede venir desde el PRD porque no cambiaría nada y no sería creíble. Tiene que surgir de sectores amplios de la sociedad que se identifiquen con una plataforma socialdemócrata progresista y avanzada. Ya se verá.
05 DE OCTUBRE 2018
Este domingo se celebra la elección presidencial en Brasil. Las encuestas indican que en la primera vuelta no habrá un ganador y que será necesario ir a la segunda vuelta a celebrarse el domingo 28 de octubre.
Las encuestas, a dos días de la elección, las encabeza el ultraderechista Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL) que tiene 31% de la intención de voto. Un exmilitar que defiende en público los años de la dictadura. El 6 de septiembre pasado fue apuñalado en un mitin y apenas el 29 de septiembre recibió el alta médica.
Le sigue el socialdemócrata Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), con 21% de la intención del voto. De última hora sustituyó a Inácio Lula da Silva, ahora encarcelado por supuesta corrupción, que encabezaba las encuestas, pero la justicia le impidió participar en la elección.
El sábado 29 de septiembre en todo Brasil, de manera particular en São Paulo y Río de Janeiro, miles de mujeres se manifestaron en contra de Bolsonaro y sus posiciones machistas, homofóbicas y racistas que ha sostenido a lo largo de la campaña, que los suyos reciben muy bien.
Estos dos son los únicos candidatos que tienen posibilidades de hacerse de la Presidencia, los que les siguen están muy debajo de ellos. De la intención del voto, 52% se concentra en Bolsonaro y Haddad. El otro 48% se pulveriza en los otros candidatos.
En el caso de la segunda vuelta, que todo indica tendrá lugar, las encuestas establecen un empate con 42% de intención de voto entre Haddad y Bolsonaro. Queda por ver las alianzas que éstos puedan establecer después de la jornada del domingo.
La sorpresa ha sido la alta intención de voto de un candidato fascista en una sociedad que se consideraba mayoritariamente liberal e izquierdista. Los analistas coinciden en señalar que la explicación es el hartazgo de la sociedad en su conjunto. En los últimos cinco años la renta per cápita ha caído en 16% en dólares y desde el 2013 el paro aumenta año con año.
Los niveles de violencia alcanzan los 31 homicidios por 100,000 habitantes, la mayor parte jóvenes negros y pobres. La corrupción en los gobiernos del PT llegó a niveles nunca vistos. Está el caso de la Operación Lava Jato, un robo, con anuencia del gobierno, de más de 4,000 millones de dólares de la paraestatal Petrobras.
La presidenta Dilma Rousseff del PT es reelecta en el 2014 y gana con sólo 3.2% de diferencia. En su segundo mandato no percibió el descontento de la sociedad, sobre todo de las clases medias, que no sentía apoyo del gobierno. En el 2016 tuvo que dejar la Presidencia por un impeachment. Michael Temer, que la sustituyó, termina su mandato con 90% de rechazo.
Los analistas brasileños ven el avance de la ultraderecha como una reacción a la clase política, a la corrupción, al desempleo y a la pérdida del ingreso. La sociedad harta y desesperada busca nuevas opciones que la puedan sacar de la situación en la que se encuentra. El domingo se verán los resultados.
03 DE OCTUBRE 2018
El filósofo francés Blaise Pascal (1623-1662) dijo alguna vez que “nunca se hace el mal tan plena y alegremente como cuando se hace por un falso principio de conciencia”. Algo está mal en una sociedad cuando los políticos se rigen sólo a partir de su conciencia.
Es un peligro para la sociedad cuando éstos con base en su conciencia, que se convierte en norma no personal sino social, justifican todo lo que hacen. En esa lógica lo que realizan siempre está bien porque actúan como su conciencia les dice.
Una vez que se asumen como la buena conciencia de la sociedad, a veces también justificada por su religiosidad, se otorgan el derecho de ser los únicos que saben lo que la sociedad necesita y también cada uno de sus integrantes.
Ahora este tipo de políticos tiende a prosperar no sólo en México, sino en el mundo. Gran parte de su éxito reside en transmitir a los electores que ellos son hombres de conciencia y garantizan que siempre van a actuar conforme a ella.
Su conciencia les dicta lo que es bueno hacer y por eso mismo están seguros de que los demás, sus votantes, así lo deben de asumir. No tienen duda y su certeza se confirma con el apoyo de los suyos.
En la visión de estos políticos lo que les dice su conciencia nunca requiere ser confrontada con lo que plantean otras conciencias. De antemano se les descalifica. Lo que digan o propongan no tiene ningún valor. La suya es la única que cuenta.
Es evidente que todo político, que toda persona, tiene que tener conciencia y actuar conforme a ella. De eso no hay duda, pero las decisiones y la acción del gobernante no se puede fundar sólo en su buena conciencia.
Éstas se cimientan y operan en el marco de la Constitución, las leyes y los reglamentos públicos que son expresión del pacto social y no de la conciencia moral de un individuo.
La conciencia es la guía del actuar estrictamente personal, pero el actuar público se sujeta a las leyes que si se rompen son objeto de la sanción pública.
Invocar la conciencia personal, para justificar cualquier decisión pública es un acto autoritario. Es un acto también irresponsable y soberbio, que trae consecuencias nefastas para la sociedad.
Los ejemplos que ofrece la historia de sociedades gobernadas sólo por la conciencia de los políticos en el poder muestran resultados trágicos y todavía más cuando se añaden principios de corte religioso.
El principio de conciencia al que hace referencia Pascal debe sólo quedar en el horizonte de las decisiones estrictamente personales y nunca tener lugar en el espacio de las decisiones públicas.
Está muy bien que un político en razón de su conciencia decida no corromperse, pero la garantía de que eso suceda son reglas y mecanismos que lo impidan y si se violentan debe hacerse valer el peso de la ley y aplicar el castigo correspondiente.
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20/02/2018
En Buena Onda con Paulina Greenham
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