Elección en Colombia 23 DE MAYO 2018
El próximo domingo 27 de mayo hay elecciones por la presidencia de Colombia. Después de los acuerdos de paz que el gobierno del presidente Juan Manuel Santos logra con las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina, la sociedad colombiana se polariza de manera dramática entre quienes están a favor de los acuerdos y quienes los cuestionan. 
Ese ha sido el tema central en la campaña. En la recta final la contienda es sólo entre el derechista Iván Duque (41), senador (2014-2018), y el izquierdista Gustavo Petro (58), que fue alcalde de Bogotá (2012-2015) y en su juventud militó en el M-19, la primera fuerza guerrillera que en 1990 negocia su desarme y pasa a la vida política legal.
Las encuestas más serias señalan que la competencia entre los dos está reñida. Al cierre de la campaña la diferencia entre Duque y Petro se mueve entre cuatro y nueve puntos a favor del primero. Todo indica que ninguno podrá obtener más de 50% de los votos y será necesaria una segunda vuelta a celebrarse el 17 de junio.
Hace tres años, en el 2015, hubo una reforma a la Constitución que eliminó la figura de la reelección que hasta entonces la permitía por un periodo. Ahora el presidente que ocupe la Casa Nariño va a gobernar por cuatro años, del 7 de agosto del 2018 al 7 de agosto del 2022.
En la campaña a favor de Duque ha jugado un papel muy importante Álvaro Uribe, quien fue presidente de la República (2002-2010), y que desde la firma de los acuerdos de paz ha sido su principal crítico. En el 2016, el presidente Santos recibe el premio Nobel de la Paz por haber puesto fin a la guerra entre el gobierno y las FARC, que se prolongó por 45 años.
Duque, que es abogado, en la campaña ha criticado los acuerdos de paz que dice va a modificar de llegar a la presidencia. Su estilo ha sido agresivo e intolerante. Petro, que es economista, ha defendido los acuerdos de paz y planteado que de llegar a la presidencia se compromete a reducir la brecha social que existe en el país. Su estilo ha sido cuidadoso y moderado.
La coalición Gran Alianza por Colombia, que postula a Duque, está integrada por seis fuerzas políticas donde la más importante es el Partido Centro Democrático cuyo líder indiscutible es el presidente Uribe. La Coalición Petro Presidente, que postula a Petro, se compone de cinco fuerzas políticas y la más grande es Colombia Humana.
En la lucha por la presidencia también participan, ya sin ninguna posibilidad de ganar, el centrista Sergio Fajardo, que fue alcalde de Medellín; Humberto de la Calle, el jefe del equipo de gobierno en la negociación de la paz con las FARC, y Germán Vargas, representante de la más vieja y tradicional política colombiana.
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22 DE MAYO 2018
A propósito del debate del pasado domingo 20 de mayo comparto estas reflexiones: 

El éxito de la buena conducción de un debate es que nadie se acuerde de quién lo moderó.


Los moderadores deben facilitar la discusión y hacer que salga a la luz las posiciones de los que debaten.


Deben, con habilidad y sin ningún tipo de agresión, evidenciar qué tal o cuál candidato no responde o evade las preguntas.


Son también quienes propician el intercambio entre quienes debaten.


Esas son sus tareas centrales y las deben realizar de tal forma que nunca sean los protagonistas del debate.


El debate no es el espacio para que los moderadores muestren sus conocimientos y lo que saben de los temas que se discuten.


Y tampoco es el espacio para que digan lo que piensan sobre los temas que se debaten.


Hay un error en el diseño del formato del debate si los moderadores son los protagonistas.


Los moderadores equivocan su tarea si en el debate se ponen a entrevistar a quienes debaten.


En el debate los moderadores son solo animadores de la discusión y el intercambio entre quienes debaten.

 
Respeto el trabajo periodístico que realizan Yuriria Sierra y León Krauze. Pienso que el pasado domingo equivocaron su papel.
21 DE MAYO 2018
Ya sólo faltan 40 días para la elección del 1 de julio. Después de la renuncia de Margarita Zavala, en la boleta quedan cuatro contendientes, pero sólo Andrés Manuel López Obrador (Morena-PT-PES) y Ricardo Anaya Cortés (PAN-PRD-MC) tienen posibilidades de ganar.
En los cinco meses que tiene la contienda —la fase de precampaña, de intercampaña y ya la de campaña—, López Obrador en todas las encuestas ha estado a la cabeza. En las publicadas en estos días de mayo, la diferencia entre él y Anaya Cortés oscila entre los cinco y los 20 puntos.
López Obrador cita encuestas, que nadie conoce, donde todavía tiene una ventaja mayor. Sus seguidores, no sé si él, están seguros, antes de que se realice la elección, de que ya triunfó. En las redes han dicho que la única posibilidad de que su candidato pierda es el fraude. Y él también lo ha dicho, de forma indirecta, en algunas ocasiones.
En la visión de López Obrador y sus seguidores, el triunfo se obtiene a partir de lo que ellos piensan y no de lo que surja de la contienda. El pueblo, eso dicen, ya decidió. El pueblo, así debe entenderse, son sólo ellos. Nadie más merece ese calificativo. Los otros, los no pueblo, no deciden.
La recta final de la campaña inicia hoy después del debate del día de ayer. Las encuestas registran que el número de los indecisos ronda en 15% y otros estudios dan cuenta de que un 15% de los que ya decidieron, les llaman los resignados, están dispuestos a cambiar su voto si se les convence.
Los números fríos dejan ver que la contienda todavía no está decidida. Estas cifras dicen que Anaya Cortés tiene posibilidades de empatar y luego ganar la Presidencia. Algunas encuestas ya señalan, otras todavía no, que tiende a reducirse la diferencia entre los dos candidatos punteros y éstas mismas indican que, por primera vez, desde hace cinco meses, López Obrador pierde puntos.
En estos 40 días, Anaya Cortés puede hacerse de la Presidencia. El resultado depende de él y su equipo de campaña. Hay cuatro grupos de votantes a las que en estas cinco semanas tienen que convencer: a los que habían decidido su voto por Margarita Zavala; a los indecisos que todavía son muchos; a los resignados para que reconsideren su voto y a quien no quiere desperdiciar su voto, al voto útil.
México es uno de los seis países de América Latina que no tiene segunda vuelta electoral, mientras que otros 14 sí. Anaya Cortés y su equipo tenemos el reto de hacer ver a los electores que se está, por la vía de los hechos, ante una segunda vuelta adelantada. Sólo hay dos contendientes y el día de la elección hay que decidir por uno de ellos. Tienen también que convencerlos de que son la única opción de cambio.
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16 DE MAYO 2018



El día del debate presidencial del 22 de abril un despacho de amigos, que me piden no mencionar su nombre, realizó un estudio de casos de carácter antropológico, para ver cuál era la reacción de las familias y sus integrantes.
Se eligieron familias simpatizantes de Morena, PRI, PAN, PRD, MC y también de indecisos. Viven en Nuevo Laredo (norte), Guadalajara (occidente), Querétaro (centro), Oaxaca (sur) y Ciudad de México (capital).
Los investigadores vieron el debate con las familias, hicieron preguntas durante el desarrollo del mismo y al final usaron la metodología de los grupos de enfoque para ver qué pensaban de los candidatos. Del conjunto de los comentarios se deriva que:
Margarita Zavala. Produce una decepción generalizada. Se le ve que duda y está confundida a la hora de hacer sus propuestas. Al hablar se traba y la imagen es de una novata. No se le ve como independiente.
Jaime Rodríguez. Es una revelación para quienes no lo conocían. Se le ve como abierto y cercano a la gente. Y también como alguien confiado en sí mismo y con fuerza. No consideran que pueda ser presidente. Se le asume como independiente.
José Antonio Meade. Se le reconoce capacidad y experiencia. Estos atributos se desvanecen porque se le ve como alguien que recibe órdenes y está manipulado. Es, dicen, un defensor del PRI y el presidente. No lo ven presidenciable y sí como secretario de quien gane.
Ricardo Anaya. Sorprende a quienes lo conocían sólo de nombre. Se le ve como firme, decidido, capaz, claro e inteligente. Se dice ganó el debate porque tuvo el mejor desempeño. Su estilo político es nuevo y está lejos del panismo tradicional. Se preocupa por los pobres. Tiene cualidades para ser presidente.
Andrés Manuel López Obrador. Sus simpatizantes reconocen su mal desempeño en el debate, pero lo explican como una estrategia de campaña. Van a votar por él. Quienes no simpatizan lo ven como cansado, débil y confundido a la hora de argumentar. No es un buen orador y no sabe debatir. Es bien intencionado.
Después de ver el debate, los integrantes de estas familias se quedan con la “sensación” de que la contienda ya sólo es entre Anaya y López Obrador. Dicen que los demás son “ornamentales”. Les gustaría una confrontación de ideas y propuestas sólo entre ellos dos.
Lo que piensan estas familias de clases medias coincide, en buena medida, con lo que sostienen políticos, académicos, comentólogos y periodistas. El acceso directo a la información —20 millones vieron el debate— permite que la ciudadanía haga su propia valoración de los sucesos.
Supongo que los equipos de campaña de los candidatos tienen estudios semejantes a éste y que para el debate del 20 de mayo los van a tener en cuenta. Estoy convencido de que los estudios de carácter antropológico ofrecen una información más profunda y sólida a la de otros enfoques.
 
 


15 DE MAYO 2018
El primer debate presidencial de la historia mundial en ser televisado ocurrió el 26 de septiembre de 1960 en Estados Unidos. Participaron los candidatos Richard Nixon y John F. Kennedy. Lo vieron 66 millones de personas de una población de 179 millones que en ese entonces tenía ese país. El encuentro fue clave para que Kennedy ganara la presidencia.
En México los debates presidenciales tienen ya 24 años. El primero se celebró en 1994. En total, con los tres que se van a realizar en esta campaña, son diez los debates que han tenido lugar en las últimas cuatro elecciones presidenciales. En la de 1994 hubo uno, en la de 2000, 2006 y 2012 se celebraron dos en cada una y en la de 2018 se elevó a tres.
Elección de 1994
El primer debate presidencial en México tuvo lugar el 12 de mayo de 1994. En él solo participaron los tres candidatos que tenían la mayor intención de voto: Ernesto Zedillo (PRI), Diego Fernández de Cevallos (PAN) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD). Se transmitió por la televisión en horario estelar. El formato fue rígido y acartonado. No permitió un real intercambio entre los participantes. El vencedor fue el panista.
Elección de 2000
El segundo debate se celebró el 25 de abril de 2000 y en él participaron Vicente Fox (PAN-PANAL), Francisco Labastida (PRI), Cuauhtémoc Cárdenas (PRD-PT-Convergencia), Manuel Camacho (PCD), Porfirio Muñoz Ledo (PARM) y Gilberto Rincón (PDS). Se transmitió por la televisión. El formato, que siguió rígido y acartonado, no permitió el intercambio entre los participantes. De estos partidos ya desparecieron el PARM, el PCD y el PDS.
En la campaña hubo otro debate, el tercero en la historia, que se celebró el 26 de mayo de 2000 ya solo entre los tres candidatos con mayor intención de voto: Vicente Fox (PAN-PANAL), Francisco Labastida (PRI) y Cuauhtémoc Cárdenas (PRD-PT-Convergencia). Se utilizó el mismo formato que no permitió el intercambio entre los participantes. La idea generalizada es que Fox ganó los dos debates o que fue quien sacó más provecho de los mismos.
Elección de 2006
El cuarto debate se celebró el 25 de abril de 2006 y participaron Felipe Calderón (PAN), Roberto Madrazo (PRI-PVEM), Roberto Campa (PANAL) y Patricia Mercado (Alternativa Social Demócrata y Campesina). Andrés Manuel López Obrador (PRD-PT-Convergencia), que encabezaba las encuestas, no asistió. La idea generalizada es que Calderón ganó el debate y que Mercado fue una sorpresa.
El siguiente, el quinto debate en la historia, se realizó el seis de junio de 2006 y en esta ocasión participaron los cuatro de la vez anterior y ahora sí se presentó López Obrador (PRD).  La idea generalizada es que López Obrador ganó el debate porque evitó se le viera como un claro perdedor y por la acusación que lanzó contra Calderón que le quitó votos. En los dos debates continuó el formato rígido que impidió el intercambio entre los participantes.
Elección de 2012
El sexto debate en la historia tuvo lugar el seis de mayo y participaron Enrique Peña Nieto (PRI-PVEM), Josefina Vázquez Mota (PAN), Andrés Manuel López Obrador (PRD-PT-MC) y Gabriel Quadri (PANAL). Hubo algunos cambios en el formato, pero siguió siendo rígido. La idea generalizada es que nadie ganó el debate. Eso le favoreció a Peña Nieto que encabezaba las encuestas.
El segundo debate de la campaña se celebró el 10 de junio, que es el séptimo en la historia, y su desarrollo y resultados fueron muy semejantes al primero. El evento tuvo lugar por primera vez fuera de Ciudad de México y se realizó en Guadalajara, Jalisco.
Elección del 2018
El octavo debate de la historia se celebró el 22 de abril en el Palacio de Minería de Ciudad de México. Participaron Andrés Manuel López Obrador (MORENA-PT-PES), Ricardo Anaya (PAN-PRD-MC) y José Antonio Meade (PRI-PANAL-PVEM). Hubo cambios importantes en el formato. En esta ocasión hubo tres moderadores que pudieron preguntar a los candidatos. Hubo también espacio para el intercambio entre los candidatos. El ganador fue Ricardo Anaya.
El domingo 20 de mayo tendrá lugar el noveno debate presidencial, que se realiza en Tijuana, Baja California, y el décimo el 10 de junio en Mérida, Yucatán. En estos dos cambia el formato con relación al primero, pero el INE anuncia que también van a ser ágiles, para permitir la participación de los ciudadanos y la interacción entre los candidatos.
14 DE MAYO 2018
En un país con más de 300 presos políticos y un presidente, Nicolás Maduro, que controla de manera absoluta todos los otros poderes del Estado, el gobierno ha citado a una farsa de elecciones a celebrarse el próximo 20 de mayo.
Las pruebas de que no hay ninguna voluntad de parte del presidente para realizar elecciones en condiciones de libertad, equidad y transparencia son contundentes y ya han sido denunciadas por 15 gobiernos de América Latina, Estados Unidos, la Unión Europea y organismos internacionales.
El Consejo Nacional Electoral, el responsable de la elección y el conteo de los votos, es un operador fiel de las órdenes de Maduro. Es un instrumento a su servicio.
Maduro, que tiene el rechazo de más de 80% de la población, quiere reelegirse, una vez más, ahora del 2019 al 2025. Para eso busca legitimarse con elecciones realizadas a modo por el gobierno y con la participación de candidatos que le son afines o con los que ha negociado.
En unas elecciones que realmente permitan la competencia, Maduro perdería de manera contundente. Él y los suyos lo saben y por eso se niegan a hacerlas. Ese sería el fin de la Revolución Bolivariana que ya fracasó, pero que sigue en el poder.
La Unidad Democrática (MUD), que reúne a una veintena de fuerzas políticas de oposición ha denunciado que no hay condiciones para unas reales elecciones y que por eso no se va a prestar a ser comparsa del fraude de Maduro.
En la farsa electoral participan el candidato independiente Luis Alejandro Ratti; el pastor Javier Bertucci; Reinaldo Quijada, de Unidad Política Popular 89 y Henri Falcón, que postulan cuatro partidos que antes estaban en la MUD. Maduro aparece en la boleta 10 veces, el mismo número de los partidos que lo postulan. Todas, creaciones del gobierno.
Las elecciones que ahora organiza Maduro son un proceso amañado que nadie respeta. Las desconoce 80% de los venezolanos y la comunidad internacional, a no ser dos o tres países cuyos gobiernos son producto también de elecciones fraudulentas.
Los únicos que creen legítimo que se realice el fraude patriótico de Maduro son los suyos, que suman 20% de los venezolanos. Y es su manera de “proteger” a la ahora dictadura frente a la comunidad internacional, argumentando que sí hubo elecciones.
Maduro nunca va a dejar la Presidencia y desde el poder va a encontrar la forma de organizar farsas electorales para mantener la dictadura disfrazada de democracia que ahora encabeza. Así ha sido estos años. ¿Hasta cuándo?
09 DE MAYO 2018
Los números que ahora arrojan las encuestas señalan que ninguna de las tres agrupaciones electorales que participan en la contienda electoral del 1 de julio tendría la mayoría en la Cámara de Senadores y en la de Diputados. En esta última existe la posibilidad de que la alianza Morena-PES-PT pueda tener la mayoría simple por un escaso margen.
Desde el inicio de la campaña Andrés Manuel López Obrador, el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, en uno de sus spots más pautados en radio y televisión, asegura que ya ganó la elección, pero necesita que los electores le den el control de las Cámaras de Senadores y Diputados, para poder hacer los cambios que se plantea realizar.
En el caso de que López Obrador ganara la Presidencia, cosa que está por verse, hay una alta posibilidad de que gobierne haciendo a un lado al Congreso. La doctora María Amparo Casar en el artículo “La Selfie de López Obrador” (Excélsior 04.04.18) ofrece información valiosa que documenta este comportamiento cuando fue jefe de Gobierno del Distrito Federal, ahora Ciudad de México. Dice Casar:
“Durante su gestión, particularmente durante los tres primeros años en que no gozó de la mayoría en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) se le pueden acreditar el veto a 12 ordenamientos jurídicos incluidos la Ley de Transparencia, el Código Electoral y los Programas de Desarrollo Urbano; la no publicación en la Gaceta Oficial de 30 artículos del Código Financiero del 2003; la emisión de 23 bandos entre otros el que prohibió la construcción de vivienda en nueve delegaciones y el que decretó el 6 de julio como el día de la democracia (¿?); el desacato a dos órdenes judiciales y; fue objeto de 14 recursos y controversias constitucionales la mayoría de las cuales interpuestas por los delegados o por la ALDF al ver invadidas sus funciones”.
La concepción que López Obrador tiene del poder es el del viejo presidencialismo autoritario del PRI donde el presidente lo decidía todo. Era el titular del Poder Ejecutivo, pero también del Legislativo y el Judicial. Él fue militante y dirigente de ese partido. Ahí se formó políticamente y, para él, lo ha sostenido en diversas ocasiones, volver a ese pasado es un valor. Más de una vez ha dicho que en ese tiempo México estaba mejor.
Él no sabe y no admite gobernar con los contrapesos propios de la democracia. Así lo demostró en los cinco años que estuvo a cargo del gobierno de la ciudad. Sobre aviso no hay engaño. Si López Obrador gana la Presidencia, es una posibilidad, hay que dar por seguro que habrá una tensión permanente entre él y los poderes Legislativo y Judicial, pero también con los gobernadores.
08 DE MAYO 2018
El próximo 1 de Julio habrá elecciones para gobernador y otros cargos locales en nueve entidades federativas:
 
Ciudad de México: Se elige al jefe de Gobierno, 66 diputaciones (33 de mayoría relativa y 33 de representación proporcional) y 16 presidentes municipales. El jefe de Gobierno toma posesión el 5 de diciembre, los diputados el 16 de septiembre y los alcaldes el 1 de octubre.
 
Chiapas: Se elige al gobernador, 40 diputaciones (24 de mayoría relativa y 16 de representación proporcional) y 123 presidentes municipales. El gobernador toma posesión el 8 de diciembre y los diputados y alcaldes el 1 de octubre.
 
Jalisco: Se elige al gobernador, 38 diputaciones (20 de mayoría relativa y 18 de representación proporcional) y 125 presidentes municipales. El gobernador toma posesión el 6 de diciembre, los diputados el 1 de noviembre y los alcaldes el 1 de octubre.
 
Guanajuato: Se elige al gobernador, 36 diputaciones (22 de mayoría relativa y 14 de representación proporcional) y 46 presidentes municipales. El gobernador toma posesión el 26 de septiembre, los diputados el 25 de septiembre y los alcaldes el 10 de octubre.
 
Morelos: Se elige al gobernador, 20 diputaciones (12 de mayoría relativa y 8 de representación proporcional) y 33 presidentes municipales. El gobernador toma posesión el 1 de octubre, los diputados el 1 de septiembre y los alcaldes el 5 de octubre.
 
Tabasco: Se elige al gobernador, 35 diputaciones (21 de mayoría relativa y 14 de representación proporcional) y 17 presidentes municipales. El gobernador toma posesión el 1 de enero de 2019, los diputados el 5 de septiembre y los alcaldes el 5 de octubre.
 
Puebla: Se elige al gobernador, 41 diputaciones (26 de mayoría relativa y 15 de representación proporcional) y 217 presidentes municipales. El gobernador toma posesión el 14 de diciembre, los diputados y los alcaldes el 15 de septiembre.
 
Veracruz: Se elige al gobernador, 50 diputaciones (30 de mayoría relativa y 20 de representación proporcional) y la elección de presidentes municipales es hasta 2019. El gobernador toma posesión el 1 de diciembre los diputados el 5 de noviembre.
 
Yucatán: Se elige al gobernador, 25 diputaciones (15 de mayoría relativa y 10 de representación proporcional) y 106 presidentes municipales. El gobernador toma posesión el 1 de octubre, los diputados y los alcaldes el 1 de septiembre.
07 DE MAYO 2018
La semana pasada se publicaron dos encuestas que arrojan datos sobre cómo quedaría integrada la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados. Ambas preguntan por los candidatos en general y no por nombres en lo particular. Faltan todavía 53 días para la elección del 1 de julio y los números pueden cambiar. Son una primera estimación de la posible composición de las cámaras.
De los 128 senadores (64 de mayoría, 32 de primera minoría y 32 de representación proporcional), 61 serían de la alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PES-PT), 49 de la coalición Por México al Frente (PAN-PRD-MC), 15 de la alianza Todos Por México (PRI-PVEM-PANAL) y tres independientes, según la encuesta de Massive Caller (03/05/18)
La alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PES-PT) tendría 47.7%, la coalición Por México al Frente (PAN-PRD-MC) 38.3%, la alianza Todos Por México (PRI-PVEM-PANAL) 11.7% y los independientes 2.3 por ciento. De acuerdo con esta encuesta nadie tendría la mayoría simple. Cualquiera que fuera el partido en el gobierno estaría obligado a negociar.
De los 500 diputados (300 de mayoría relativa y 200 de mayoría proporcional) entre 195 y 262 serían de la alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PES-PT). De éstos, Morena aporta entre 115 y 142, el PES entre 44 y 66 y el PT entre 36 y 54, según Consulta Mitofsky (El Economista 04/05/18).
Entre 160 y 210 serían de la coalición Por México al Frente (PAN-PRD-MC). De éstos, el PAN aporta entre 94 y 116, el PRD entre 35 y 49 y el MC entre 31 y 45 diputados. Entre 71 y 107 serían de la alianza Todos por México (PRI-PVEM-PANAL). De éstos, el PRI aporta entre 54 y 72, el PVEM entre 10 y 21 y el PANAL entre siete y 14 diputados.
La alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PES-PT) tendría entre 32.0 y 42.0% de la preferencia efectiva, la coalición Por México al Frente (PAN-PRD-PT) entre 18.8 y 23.0% y la alianza Todos por México (PRI-PVEM-PANAL) entre 14.2 y el 21.4 por ciento. Existe la posibilidad de que Morena-PES-PT tenga la mayoría simple.
El PRI se desploma y sería la tercera fuerza en la Cámara de Senadores y Diputados. En la primera sólo tendría 15 senadores de 128 y en la segunda entre 54 y 72 diputados de 500. En el número de estos últimos está muy cerca del PES, que sería la cuarta fuerza. La diferencia entre uno y otro partido se mueve entre los seis y 10 diputados.
De estas encuestas se deriva que en la composición de ambas cámaras ninguna de las agrupaciones partidarias tendrá la mayoría simple. Eso necesariamente obliga a la negociación entre ellas. Ahora se ve muy difícil por la posición que sostiene cada una de ellas. Los proyectos de las dos fuerzas mayoritarias son antagónicos. Cualquier cambio de la Constitución se ve imposible.
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20/02/2018
En Buena Onda con Paulina Greenham
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14/03/2018
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