La hibris de los gobernadores 14 DE AGOSTO 2017
La hibris (desmesura) de los hombres era la causa del enojo de los dioses en el pensamiento de la Grecia clásica. Aquí reside la causa de sus males. En la tragedia Los persas, escrita por Esquilo en 472 a.C., la obra de teatro más antigua conocida hasta ahora, ése es el tema central.
Es la única tragedia conservada que se basa en hechos contemporáneos. Se da cuenta de la derrota de los persas y la victoria de los griegos sobre el rey Jerjes en la Batalla de Salamina que tiene lugar en 480 a.C., apenas ocho años antes de que se represente la obra. Esquilo participó en la batalla y también gran parte del público que veía la representación.
La madre de Jerjes, la reina Atosa, que fue esposa de Darío, acude a su tumba. Él se le aparece en forma de fantasma y le explica que la derrota, del hijo de ambos, tiene su origen en su hibris que ha molestado a los dioses. Jerjes regresa vencido y avergonzado; en un principio se niega y no acepta que fue eso lo que condujo a su Ejército al desastre.
Esquilo hace que, al final, termine por aceptar que ésta y no otra ha sido la causante de su derrota. Jerjes y el coro lloran, se lamentan y arrancan los cabellos. Al reconocer que ha sido la hibris la que explica su fracaso, su figura se dignifica y el personaje obtiene un mejor trato que al inicio de la historia.
Ahora hay una lista de cuatro gobernadores, dos en la cárcel, otro en proceso de extradición desde Panamá y otro que evade la justicia escondido en Estados Unidos. En esos casos conocidos por todos, pero hay más, es la hibris, la desmesura, en su forma de vivir y en la manera en la que se apropiaron de los fondos públicos que los tiene en esa situación.
Hace 2,500 años que los griegos señalaron que la hibris de los hombres públicos es la causa de los males de sus pueblos y de ellos mismos. Los dioses no la aceptan y la castigan. La hibris de quienes ejercen el poder se ha apoderado, más que nunca, de la vida pública en México. Hay muchos políticos, pero también empresarios afectados por la misma.
La manera que los griegos pueden superar la hibris y reconciliarse, de alguna manera con los dioses, aunque el mal ya está hecho y ya han sido merecedores del castigo, que nunca se perdona, es que reconozcan, así lo plantea Esquilo, haber abusado de la desmesura.
Al igual que Jerjes, en Los persas, la dignidad personal y la posibilidad de una nueva vida, después de hacer frente a las consecuencias de la hibris, sólo es posible si se reconoce que ésa es la causante de los males de sus pueblos y del que se han hecho ellos mismos y también a sus familias. Hay mucho que aprender de los griegos del mundo clásico.
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09 DE AGOSTO 2017
En el mundo gana camino la posición de que la mariguana debe pasar de una droga ilegal a una legal como el alcohol y el tabaco. Es un avance en línea de cambiar el actual paradigma punitivo y prohibicionista en contra de las drogas por uno que las legalice y regule.
En Uruguay se ha legalizado todo el proceso que va de la producción al consumo de la mariguana. En México, Chile, Colombia y Argentina ya es legal el uso de la mariguana medicinal. Y en Europa han hecho lo mismo Bélgica, Austria, Italia, Polonia, Macedonia, Croacia, Alemania y la República Checa.
De los 50 estados que integran Estados Unidos son ya 28 que han legalizado la mariguana médica y en ocho de estos mismos (Washington, Colorado, California, Alaska, Oregon, Nevada, Washington DC y Massachusetts) la recreativa.
El punto de acuerdo en la discusión, que ahora permite que se inicie el cambio del paradigma criminalizador impuesto por los Estados Unidos en el gobierno de Richard Nixon, es que éste ha fracasado. Nunca redujo los niveles de producción y consumo, como lo prometió.
Y a cambio trajo consigo nuevos problemas como altos niveles de corrupción de las autoridades y un constante incremento de la violencia. Al que se añade una enorme sangría de recursos públicos que se han tirado literalmente a la basura.
Entre los países que hoy lideran el cambio de paradigma, hay conciencia en la necesidad de construir un nuevo modelo que no aumente el consumo, pero sobre todo que no genere violencia y corrupción.
Se asume que nadie tiene la varita mágica y que se trata de un problema complejo que requiere nuevas y también novedosas respuestas. El Grupo de Estudio de Políticas sobre Cannabis (GEPCA) sostiene que no hay nada peor que lidiar con la criminalidad asociada al tráfico ilegal, que es el núcleo central del actual paradigma ya fracasado.
El modelo vigente, entre otras cosas, no pone en el centro de su preocupación a los consumidores y enfermos que tienen que delinquir o prostituirse para hacerse de los recursos que les permitan adquirir en mercados ilegales y violentos, las drogas.
GEPCA plantea que la legalización-regulación es la única medida que puede lograr que los narcotraficantes dejen de serlo y se enriquezcan de manera descomunal con el control de ese mercado como ahora lo hacen.
En ningún lugar del mundo, las organizaciones y las personalidades que trabajan a favor de la legalización-regulación se plantean la promoción del consumo, se asume que es un real problema de salud pública.
De lo que se trata es de crear un nuevo modelo que arrebate el mercado al crimen organizado y cerrarle el paso a sus ganancias exorbitantes y también evitar el incremento de la corrupción y la violencia. El actual paradigma no lo logra.
08 DE AGOSTO 2017
Las redes sociales se han convertido en un instrumento fundamental de la comunicación de los políticos y de sus gobiernos. Es una manera de entrar en relación directa con las audiencias sin mediarse a través de los medios tradicionales.
Los políticos y sus gobiernos por las redes sociales pueden decir prácticamente lo que quieran. En los hechos no están sujetos a ningún tipo de restricción. Los mensajes que trasmitan pueden ser noticias verdaderas, pero también falsas.
Empieza a cambiar una de las características fundamentales de las sociedades democráticas que ha sido que los mensajes de los políticos y de sus gobiernos llegan a las audiencias mediados siempre por los medios.
En ese marco la pregunta es qué tan eficaces son las redes sociales, para que lleguen a las audiencias la información o los mensajes que los políticos y sus gobiernos quieren trasmitir y fijar.
El 63 % de la población en México es internauta, según datos que da a conocer la Asociación de Internet en el XIII Estudio sobre los Hábitos de los Internautas en México, que corresponde a 2017. Del estudio se deriva que:

El 63 % de los interanutas podría tener acceso a las redes sociales donde los políticos y sus gobiernos trasmiten su información o mensajes y el 37 % no tendría acceso a ellas.
El 95 % de los internautas accede a las redes sociales por el Facebook, le sigue WhatsApp con 93 %, YouTube con 72 %, Twitter con 66 % e Instagram con 59 %.
El 78 % de los internautas usa las redes sociales, para enviar y recibir correos, el 77 % para enviar y recibir mensajes instantáneos y el 74 % para buscar información.

Todavía no hay información suficientemente sólida, para sostener cuál es la verdadera influencia de la información o los mensajes que los políticos y sus gobiernos difunden en el sector que tiene acceso a las redes sociales.
Las preguntas son muchas: ¿los supuestos seguidores que tienen los políticos en sus redes son reales? ¿Llega la información o los mensajes a las audiencias? ¿Estos les influyen y hacen que mejore la imagen del político y su gobierno?
La influencia de las redes sociales no puede sobreestimarse y tampoco minimizarse. Se debe ser muy objetivo a la hora de valorar su impacto real. Es claro que las nuevas tecnologías seguirán avanzando y cada vez serán más accesibles a la ciudadanía. No hay marcha atrás.
El elegido
07 DE AGOSTO 2017
Días atrás, el presidente Trump declaró que el muro que había prometido construir con México al sólo llegar al cargo, fue uno de los temas centrales de su campaña, ya no irá de costa a costa, a lo largo de los 3,200 kilómetros de frontera entre los dos países, como lo había asegurado.
Ahora, desdiciéndose de su compromiso con sus electores, que todo lo creen, les ha dicho que en realidad sólo se necesitan entre 1,000 y 1,500 kilómetros. Desde hace años ya están construidos 1,200 kilómetros. Ahora, en el mejor de los casos, va añadir otros 300 kilómetros o sólo renovar el muro que ya existe.
El argumento que ha utilizado, por fin alguien le explicó la configuración de la frontera, es que ésta “tiene montañas, tiene algunos ríos violentos y peligrosos. Tiene lugares tan remotos que realmente no cruza nadie”. Y por eso no se puede o no se necesita construir un muro.
Y añadió, conmueve el argumento, que el muro tiene que dejar ver a los agentes fronterizos lo que pasa al otro lado. Ésta es una de las condiciones que se exige a las empresas que deseen participar en el concurso de construcción, para renovar lo que existe o para añadir unos cuantos kilómetros.
Esto, sigue su sólido argumento, porque “aunque suene horrible, cuando lanzan los grandes sacos de drogas encima y, cuando hay gente al otro lado del muro, no los ves. Te pegan en la cabeza con 30 kilos de droga. Es el fin”.
Las agencias de seguridad de Estados Unidos y los mandos de la policía fronteriza siempre consideraron que la construcción de un muro de costa a costa era absurda. En donde éste podría resultar útil, para detener la migración ya está hecho.
Desde la llegada de Trump, los anuncios que ha hecho la Casa Blanca de que ya se estaba construyendo el nuevo muro son falsos. En todos los casos han sido reparaciones de mantenimiento de lo que ya existe con fondo ya asignados, desde antes, por el Congreso.
La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, ya ha aprobado al presidente 1,600 millones de dólares, para ”empezar” la construcción del muro. No está claro si para añadir algunos nuevos kilómetros o sólo para construir sobre lo ya construido.
En cualquier caso, eso ya es muy claro, ese dinero saldrá de los impuestos de los ciudadanos estadounidenses. Son ellos los que van a pagar el muro. La gran mayoría no lo quiere, pero de todos modos lo van a tener que hacer. Esa es la decisión de su presidente. ¿De quién será el negocio?
Hay que dar por seguro que cada vez que lo necesite, aunque ya sea otra cosa, Trump va hacer referencia a la construcción del muro que no es tal. Sus seguidores eso quieren oír. No importa que sean mentiras. Esa es una de las especialidades del actual presidente de Estados Unidos.
02 DE AGOSTO 2017
El 6 de diciembre del 2015, en Venezuela se eligió a los 167 diputados de la Asamblea Nacional por un periodo constitucional de cinco años, de enero del 2016 a enero del 2021. En la elección participaron poco menos de 14 millones de votantes. De manera oficial el Consejo Nacional Electoral, encargado de la elección, el día 8 de diciembre, con el total de las actas contabilizadas, asignó 109 diputados a la oposición, 55 al oficialismo y tres a las comunidades indígenas.
Desde la llegada del chavismo, 17 años atrás, era la primera victoria de peso para la Mesa de Unidad Nacional que reúne a los partidos de la oposición. En un primer momento, ante la evidencia, el presidente Nicolás Maduro declaró que “reconocía los resultados adversos” que explicaba como que “ha triunfado la guerra económica” y también dijo que la elección era una victoria para la Constitución y la democracia.
Semanas después de esta declaratoria empezó a desconocer a la Asamblea Nacional y a volver, como lo había hecho en muchas ocasiones el presidente Hugo Chávez, a gobernar por decretos haciendo a un lado al Poder Legislativo. La lucha contra este poder alcanza niveles de golpe de Estado cuando el pasado 30 de julio, el presidente Maduro lleva a cabo la elección de una Asamblea Constituyente que hará una nueva Constitución y que de entrada pasa por encima del actual Poder Legislativo elegido democráticamente y en el marco de la Constitución vigente.
El chavismo, ahora madurismo, no acepta gobernar en condición de minoría. La democracia es bienvenida sólo si ellos ganan las elecciones, pero si las pierden, como ocurrió con la Asamblea Nacional, no la reconocen y buscan otros mecanismos donde ellos puedan tener el control total. Sólo sabe actuar en el marco de un régimen autoritario, que ahora toma carácter dictatorial después del golpe de Estado del Poder Ejecutivo en contra del Poder Legislativo.
De los venezolanos, 72.0% se manifiesta en contra de la instalación de una Asamblea Constituyente, según la encuestadora Datanálisis, la más prestigiada de ese país. Ésta se integra por 545 miembros todos afines al régimen, no hay de otros. La prensa internacional e instancias independientes estiman que a la elección del pasado domingo se presentaron no más de 2 millones de votantes. El gobierno habla de más de 8 millones de éstos. Los números cuentan, pero no son el punto. El hecho es que se trata de una Asamblea ilegal que está fuera de la Constitución. Da origen a un golpe de Estado.
En México hay algunos sectores de izquierda y del ámbito de la intelectualidad que se han pronunciado a favor del golpe de Estado. Existe una Asamblea Nacional elegida por la mayoría del voto popular y un presidente no la puede desconocer sólo porque no le es afín. Hay que defender a la democracia y el orden constitucional ahora roto por Maduro. Esto no implica estar de acuerdo con la oposición. Lo que acaba de ocurrir en Venezuela es una vuelta atrás de la rueda de la historia, regresamos a la época de los golpes de Estado que parecía se habían ido para siempre. Lo nuevo es que ahora los defienden sectores de la izquierda y la intelectualidad. Son nuevos tiempos, tiempos bizarros.
01 DE AGOSTO 2017
En Venezuela, el golpe de Estado del Poder Ejecutivo en contra del Poder Legislativo se consumó el pasado domingo 30 de julio. El presidente Maduro, en un desesperado esfuerzo por mantener en el poder al grupo que se hizo de la presidencia hace 18 años, ha desconocido a la Asamblea Nacional (Parlamento) elegida por 14 millones de votantes, para instalar una Asamblea Constituyente, que habrá de hacer una nueva Constitución.
Ésta, compuesta por 545 miembros todos afines al régimen. Hay funcionarios, integrantes del partido y de las organizaciones sociales que controla el gobierno. El 72.0 % de los venezolanos rechaza su instalación y el virtual golpe de Estado, según la encuestadora Datanálisis, la más prestigiada de ese país.
La mayoría de la sociedad venezolana sabe muy bien que se trata de una maniobra del gobierno para deshacerse de la Asamblea Nacional, donde la oposición tiene la mayoría. Si en la pasada elección el chavismo, ahora madurismo, se hubiera hecho del control de la misma no estaría pasando lo que ahora ocurre. El chavismo, de talante autoritario, no sabe gobernar en condición de minoría.
Con la instalación de la Asamblea Constituyente se van a agravar, no a resolver, los problemas del país y va a empeorar la situación de la gente y se va a ser más grave la escasez de los productos y el aislamiento del país. Maduro y su gobierno quieren ganar tiempo para evitar las elecciones -si las realizan pierden- y tratar de concentrar todo el poder en un régimen autoritario ya muy cercano a la dictadura.
El gran apoyo de Maduro es la corrupta cúpula militar. Eso es lo que lo sostiene. El día que el Ejército exija que se realicen elecciones el régimen instalado por Hugo Chávez cae. Eso por lo pronto no va a ocurrir. El gobierno espera que al paso de los días aumenten los precios del petróleo y se haga, una vez más, de suficientes recursos para comprar la voluntad popular. En los pasados años las muchas dádivas entregadas por el gobierno, no la ideología, amarró el apoyo popular al régimen.
Ante la decisión de Maduro y los suyos, la oposición organizada en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no tiene más camino que seguir la lucha por la democracia que ya ha emprendido. Es terrible, pero seguramente que el número de los ciudadanos asesinados por fuerzas de seguridad o grupos cercanos al gobierno va a seguir creciendo. Ya van más de 100.
La comunidad internacional se enfrenta a un golpe de Estado dado por el mismo Estado. La solución no puede ser la invasión de una fuerza internacional. ¿Qué hacer? ¿Se debe reconocer o desconocer a un gobierno que ha dado un golpe de Estado? ¿Se debe reconocer al gobierno que está dispuesto a todo, que incluye el hambre de sus ciudadanos, con tal de mantenerse en el poder? ¿En Venezuela se abre un nuevo y, a la vez, conocido capítulo en la historia de América Latina? Estamos de regreso a la época de los golpes de Estado.
31 DE JULIO 2017
Francisco sabe todo lo que pasa en la Iglesia y no ha dejado su gobierno en manos de su secretario de Estado como lo hizo el papa Benedicto XVI, con el cardenal Bertone, y antes el papa Juan Pablo II, con el cardenal Sodano, que operaban por la vía de los hechos como vicepapas, afirma el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid.
Que el papa Francisco sea jesuita, para los vaticanólogos es un dato importante que explica la manera de ejercer su responsabilidad. Atribuyen a la formación de los jesuitas el saber actuar tanto en las fronteras como en los centros de poder. Los jesuitas en su vida cotidiana combinan una espiritualidad profunda y una vocación a la acción. San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús en 1540, propuso que los jesuitas debían ser contemplativos en la acción.
Los vaticanólogos aseguran que éstos tienen una sólida formación intelectual y fomentan la interculturalidad. Los jesuitas están entrenados para abrir caminos y establecer cabezas de puente. Una vez que conquistan esas posiciones las ceden a otros, para ellos saltar a la siguiente misión. El fundador de los jesuitas decía que la Compañía de Jesús debería asumirse como una “caballería ligera” y estar siempre en la línea de frontera.
Los jesuitas son la única de las cinco órdenes que tiene la Iglesia que hacen voto especial de obediencia al papa. En los años del gobierno conservador de Juan Pablo II, la Compañía de Jesús fue intervenida por el Vaticano y no fueron buenos tiempos para los jesuitas. Resistieron en silencio el trato injusto, a veces incluso persecutorio, por parte del papa.
Hoy uno de los suyos es el sucesor de San Pedro.
El periodista y sacerdote Antonio Pelayo, corresponsal en Roma desde hace 30 años, sostiene que “Francisco es, ante todo jesuita. Y como papa, cuenta con dos elementos a su favor: una sólida formación teológica detrás de su campechanía, y que es un hombre de gobierno: era provincial de los jesuitas con 37 años, obispo con 46 y con 59 presidente de la agitada Conferencia Episcopal Argentina. Sabe mandar. No se deja hacer. No se achanta. Es un hombre práctico, organizador y de jerarquía”.
Y añade que “como buen jesuita, le gusta generar debates. Está de acuerdo en suscitar críticas, pero odia las intrigas de sacristía. Repite en privado que lo único que consiguen esas sucias maniobras es animarle a seguir adelante. No va a parar”. Estudiosos de la administración de empresas señalan que la Iglesia católica es la multinacional más antigua del mundo. Y que el papa ha emprendido una reforma de la institución que se define como “gestión del cambio” y recuerdan que universidades de los jesuitas tienen algunos de los MBA más reconocidos del mundo.
En cuatro años de gestión, el papa jesuita ha dado un giro a una institución que recibió en crisis marcada por escándalos (Vatileaks), desprestigio (abusos sexuales), corrupción (manejo del Banco Vaticano) y una mala política de comunicación. Su conducción de la Iglesia ha permitido que ésta recupere prestigio y vuelva a convertirse en un actor relevante a nivel mundial. El hijo de San Ignacio de Loyola sabe que debe garantizar una buena sucesión para que continúe el proceso de transformación institucional.
26 DE JULIO 2017
El pasado mes de junio, con 2,234 homicidios dolosos, es el más violento en la historia del país por lo menos desde 1997, cuando el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública empezó a sistematizar las estadísticas delictivas a nivel nacional. Es un hecho que la violencia crece y alcanza cifras no vistas.
Antes, el mes de mayo del 2011, en el gobierno de Felipe Calderón, con 2,131 homicidios dolosos, se calificaba como el más violento. En los primeros seis meses del 2017 el número de éstos llega a los 12,150, más de 30% que los registrados en el mismo periodo del 2016.
La proyección es que de seguir así, el 2017 terminaría con más de 28,000 asesinatos dolosos, que sería mayor al número de los registrados en el 2011, con 27,213 de éstos, que se consideraba el año más violento en la historia del país.
En el 2013, ya en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, el número de los asesinatos dolosos llegó a 23,063; en el 2014 a 20,010; en el 2015 a 20,762 y en el 2016 a 22,935. En total 86,770 en los primeros cuatro años de su gobierno, con datos del Inegi.
Si a esta cantidad se añaden los 28,000 asesinatos dolosos con los que se espera termine el 2017 el número subiría a los 114,770. Cantidad igual a la de todo el sexenio del gobierno anterior. Y si se añaden los que pueden ocurrir en el 2018, la suma podría rondar en los 140,000.
De los homicidios que suceden en el país, 51% se concentran en 202 municipios, menos de 10% de los 2,400 que tiene México, ubicados en zonas que conforman los estados de Chihuahua, Durango y Sinaloa, de Tamaulipas y Nuevo León y la Costa del Pacífico, entre los estados de Colima, Michoacán y Guerrero.
La guerra declarada por Calderón contra el narcotráfico, en diciembre del 2006, disparó los índices de homicidios dolosos de ocho por 100,000, la más baja de la historia moderna de México, a 22 por 100,000 habitantes. Esas cifras, con algunas variaciones, se mantienen en el actual gobierno que dijo, sólo quedó en el discurso, que cambiaría la estrategia del sexenio anterior, pero asumió exactamente la misma, con peores resultados.
México, a pesar de estos números está lejos de ser el país más violento de América Latina y el Caribe, que es la región más violenta del mundo, y ocupa la posición 10. Antes están, entre otros, Venezuela, Honduras, El Salvador, Brasil, Colombia, Haití y Jamaica. Los tres primeros países con un índice de más de 80 homicidios dolosos por 100,000 habitantes.
Es evidente que la estrategia del presidente Calderón y la de Peña Nieto no reducen los niveles de violencia y más bien parece, ahí están los datos, que los incrementa. En los meses que quedan del actual gobierno no se puede esperar ningún cambio. Este tema debe ser central en la campaña presidencial y la ciudadanía tiene que exigir a los candidatos pronunciarse sobre él, para conocer sus propuestas.
25 DE JULIO 2017
De los libros que leí en el primer semestre del 2017, estos diez me parecen los mejores. Los más son novelas, pero también hay textos relacionados con la biografía, la filosofía, la historia, la migración y la arquitectura. El orden sigue el tiempo en que los leí. En Animal Político he publicado reseña de todos ellos y al que le interese aquí las pueden encontrar.
 
Soy asesino y padre de familia
Fabio Rubiano
Seix Barral Biblioteca Breve
Bogotá, 2017
pp. 175
 
Historia de la eternidad
Jorge Luis Borges
Debolsillo
Buenos Aires, 2011
pp. 171
 
La mosca
S?awomir Mro?ek
Acantilado
Barcelona, 2013
pp. 134
 
Paradero desconocido
Kressmann Taylor
RBA Libros
España, 2008
pp.88
 
El sabio ignorado
Francisco Febres Cordero
Grijalbo Narrativa
Bogotá, 2016
pp. 175
 
Dignidad  
Oliver Sacks
Editorial Anagrama
México, 2016
pp, 61
 
Los niños perdidos
Un ensayo en cuarenta preguntas
Valeria Luiselli
Editorial Sexto Piso
México, 2016
pp. 103
 
La sombra del Cuervo
Arquitectos mexicanos tras la senda de Le Corbusier
Miquel Adriá
Arlequine y Universidad Autónoma de Estado de Morelos (UAEM)
México, 2016
pp. 239
 
Los peces de la amargura
Fernando Aramburu
Tusquets Editores
Barcelona, 2006
pp. 242
 
Tragedias de Esquilo: Prometeo encadenado, Las suplicantes, Los persas
Las siete tragedias
Esquilo
Editorial Porrúa
México, 1963
W Radio
10/03/2017
Net Noticias
02/08/2017
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