Costa Rica y los combustibles fósiles 05 DE MARZO 2019
Mientras el presidente López Obrador se propone construir una nueva refinería, una nueva termoeléctrica y habla de promover el uso del carbón, como lo hace Donald Trump, la semana pasada el mandatario de Costa Rica, el académico Carlos Alvarado, dio a conocer el plan con el cual su país se propone prescindir de manera total del uso de combustibles fósiles, para el 2050.
Costa Rica quiere ser uno de los primeros países del mundo en lograrlo. La iniciativa se llama oficialmente Plan Nacional de Descarbonización y contempla tres etapas que están vinculadas con procesos de adopción de nuevas tecnologías: Inicio (2018-2022), Inflexión (2023-2030) y Despliegue masivo (2031-2050).
La hoja de ruta contempla diez puntos que buscan generar un modelo de desarrollo que se basa en la reducción de emisiones de carbono a la atmósfera, la digitalización y descentralización de la producción energética.
Entre ellos destacan los puntos relacionados con el transporte y la movilidad sostenible; la energía, construcción sostenible e industria; la gestión integral de los residuos, y la agricultura y el cambio del uso del suelo.
El presidente Alvarado plantea que “la descarbonización no es una moda, sino una necesidad”. En la actualidad Costa Rica produce el 80 % de la energía eléctrica a partir de fuentes renovables generada por hidroeléctricas.
Para el 2035, el gobierno se propone que el 70 % de los autobuses y los taxis emitan cero emisiones y promover el uso de trenes eléctricos de pasajeros y carga. Y también que para ese año el 25 % de la flota de vehículos privados sean eléctricos y en 2050 el 100 %.
Al Gore, un gran promotor de la lucha a favor del medio ambiente dice que “descarbonizar la economía global para reducir drásticamente la contaminación del calentamiento global es absolutamente esencial para garantizar que nuestra civilización pueda sobrevivir y prosperar, y esa es una de las razones por las que estoy tan emocionado de ver que Costa Rica continúa con su papel como líder mundial en ayudar a resolver la crisis climática”.
Si Costa Rica cumple con el plan propuesto, que ya inició, lograría tener “cero emisiones netas” en 31 años, lo que se traduce en que no emitiría más carbono que el que pueda compensar a través de la conservación y la siembra de sus bosques.
El Reino Unido y los Países Bajos se han comprometido también a que en 2050 van a tener cero emisiones netas de carbono. Para ese año, Alemania ha prometido reducirlas en un 95 %. ¿En México cuál es el compromiso del nuevo gobierno?
En Costa Rica, que cuenta con una sociedad muy consciente y escolarizada, toda la población apoya la medida, pero hay instituciones y especialistas que ponen en duda que se pueda obtener el resultado anunciado, para el 2050. Y piden que el gobierno más allá de las buenas intenciones tome las medidas necesarias para que las cosas sucedan.
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04 DE MARZO 2019
Las relaciones entre el presidente López Obrador y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no son buenas. No lo han sido desde hace años. El pasado 11 de febrero, el EZLN dio a conocer la “Carta de las mujeres zapatistas a las mujeres que luchan en todo el mundo”.
En ella anuncian que no se va a poder celebrar el II Encuentro Internacional de Mujeres que Luchan, que estaba programado para marzo del 2019. Y después de eso la carta hace una crítica muy fuerte a algunos de los proyectos “estrella” del actual gobierno.
De López Obrador dicen que “resulta que los nuevos malos gobiernos ya lo dijeron claro que van a hacer sus megaproyectos de los grandes capitalistas”. Y enumeran el Tren Maya, el proyecto para el Istmo de Tehuantepec, la siembra de árboles para mercancía de maderas y frutas y su plan agrario.
En versión del EZLN, “esos proyectos pues son de destrucción. No importa cuánto lo quieran tapar con sus mentiras (...) La verdad es que van por todo en contra de los pueblos originarios, de sus comunidades, de sus tierras, de sus montañas, de sus ríos, de sus animales, de sus plantas y hasta de sus piedras”.
Esos proyectos conllevan la “idea de destruirnos como pueblos originarios, de la manera de convertir nuestras tierras en mercancías, que así quieren completar lo que dejó pendiente Carlos Salinas de Gortari, que no pudo porque lo paramos con nuestro alzamiento”.
De acuerdo con el EZLN, los proyectos que impulsa el presidente “quieren que nuestras tierras ya no sean para nosotras, nosotros, sino que para que los turistas se vengan a pasear (...) Quieren que nuestras tierras se conviertan en fincas productoras de maderas preciosas, de frutas y de agua (...) Quieren que nos convirtamos en sus peonas, en sus sirvientas, que vendamos nuestra dignidad por unas monedas al mes”.
El EZLN dice que el actual gobierno y sus socios capitalistas “no pueden entender que nosotras queremos la libertad, no entienden que lo poco que hemos logrado es luchando sin que nadie nos lleve la cuenta, sin fotos, sin entrevistas, sin libros, sin consultas, sin encuestas, sin votaciones, sin museos y sin mentiras”.
Y añaden: “No entienden que lo que ellos llaman ‘progreso’ es una mentira, que ni siquiera pueden cuidar la seguridad de las mujeres, que siguen siendo golpeadas, violadas y asesinadas en sus mundos progresistas o reaccionarios”.
El EZLN, a través de sus mujeres, advierte que “nosotras vamos a luchar con todo y con todas nuestras fuerzas en contra de esos megaproyectos. Si conquistan estas tierras, será sobre la sangre de nosotras las zapatistas. Así lo hemos pensado y así lo vamos a hacer”.
Agregan que “lo que nosotras queremos es la libertad que nadie nos regaló, sino que la conquistamos luchando incluso con nuestra sangre. ¿Tú lo crees que cuando vengan las fuerzas de los nuevos malos gobiernos, sus paramilitares, sus guardias nacionales, los vamos a recibir con honores, con agradecimiento, con alegría? (...) Les vamos a recibir luchando y a ver si así aprenden lo que son las mujeres zapatistas, que no se venden, no se rinden y no claudican”.
Los zapatistas consideran al presidente como un político más del sistema y lo ven como un aliado de los capitalistas y las transnacionales. Ya lo califican como un mal gobierno. Lo ven como un destructor de la naturaleza y como alguien que quiere destruir los pueblos originarios. Desde esa visión los zapatistas van a hacer su lucha contra el actual gobierno.
27 DE FEBRERO 2019
Del 21 al 24 de febrero se celebró en el Vaticano una reunión sin precedente encabezada por el papa y a la que asistieron los presidentes de todas las conferencias episcopales del mundo, para acordar medidas concretas contra el problema de la pederastia en la Iglesia.
Había muchas expectativas sobre los resultados de la reunión, sobre todo de las víctimas, que no se cumplieron. Es cierto que el papa convocó a los obispos a dar una “batalla total” en contra del abuso de los menores por parte de sacerdotes y se comprometió a “tomar todas las medidas necesarias” para acabar con ese terrible mal.
Una vez más advirtió que “la Iglesia no se cansará de hacer todo lo necesario para llevar a la justicia a cualquiera que haya cometido tales crímenes. La Iglesia nunca intentará encubrir o subestimar ningún caso” de abuso de menores.
En el encuentro se anunció que la Iglesia elabora cambios en la legislación que garanticen “llevar a la justicia” a los sacerdotes y religiosos que abusen de los menores. Y también que pronto se dará a conocer una guía para que todos los obispos de la Iglesia actúen en la misma dirección.
Al gravísimo problema del abuso de los menores se añade la actuación de los obispos. Hasta ahora cada quien ha actuado como considera conveniente y esto ha agravado, en todos los casos, el problema porque han escondido los casos y protegido a los criminales.
Se habló de medidas para poner más cuidado en el análisis psicológico de quienes quieren entrar al sacerdocio y también de mejorar la formación intelectual y afectiva de los seminaristas. Y de la necesidad de trabajar con fuerza en la prevención de los casos.
El papa en su mensaje final situó el problema del abuso infantil en el contexto mundial utilizando datos de la Unicef que muestran que más de 90% de los casos ocurre al interior de las familias o entre conocidos del menor.
Esa referencia del papa molestó a algunas de las víctimas porque consideraron que con esa información pretendió evadir o minimizar la responsabilidad de la Iglesia.
Las víctimas querían medidas muy concretas. Les era indispensable que el papa hiciera mención al compromiso de “tolerancia cero” para que los sacerdotes pederastas, al primer caso de abuso, sean expulsados del ministerio.
Y también que se hablara del castigo que debe darse a los obispos que esconden los casos en sus diócesis y protegen a los sacerdotes que han cometido ese crimen. Y que quedara más claro que es obligatorio, por parte de la Iglesia, que todos los abusos pasen a la justicia civil.
Algunos especialistas señalan que todavía es pronto para que se vean plasmados los acuerdos de la reunión en grandes medidas como lo querían las víctimas. Y hablan de la necesidad de esperar a los cambios en la legislación y al manual para los obispos.
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26 DE FEBRERO 2019
En pleno siglo XXI en el mundo existen 100 tribus que nunca han tenido contacto con otras civilizaciones. Estos grupos se concentran en Brasil, Perú, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Colombia, India y Papúa Nueva Guinea.[1]
Estos pueblos se definen como “grupos que no tienen contacto formal voluntario con la sociedad nacional. Saben que existe el mundo exterior y que tienen vecinos”, según Fiona Watson, integrante de la OSC Survival International y especialista en tribus no conectadas.
Los expertos señalan la dificultad de ofrecer números precisos sobre estos grupos y el número de sus integrantes porque no se sostienen en pruebas fehacientes ya que es imposible contactar con ellos.
La mayoría de estas comunidades, que siempre han vivido aisladas, habitan la amazonia brasileña. Se piensa que en ese territorio existen por lo menos 30 tribus con un total de 800,000 integrantes.
Le sigue Perú donde se calcula hay entre 15 y 20 de estas comunidades. Entre Brasil y Perú está la mitad de todas las tribus aisladas que se encuentran en el mundo.
Existe evidencia de la presencia de algunas de estas comunidades en Bolivia, Ecuador, Paraguay y Colombia constituidas por poblaciones muy pequeñas.
Se sabe que en Papúa Nueva Guinea (Oceanía) habitan varios de estos pueblos, pero no se ha logrado establecer su número ni tampoco los lugares precisos donde se encuentra.
En la isla de Sentinel del Norte, en el archipiélago indio de Andamán y Nicobra, vive por lo menos un grupo. En ese espacio nadie nunca ha entrado.
Por miles de años estos pueblos han logrado permanecer aislados porque así lo han decidido. Ahora hay leyes avanzadas para protegerlos en Brasil, Perú, Colombia y Ecuador.
A pesar de eso en la actualidad se enfrentan a problemas relacionados con proyectos de explotación de bosques y minerales y también por la introducción de infraestructura carretera.
En el caso particular de Brasil ha habido declaraciones del presidente Bolsonaro que pone en peligro la existencia de estas comunidades y su modo de vida.
La comunidad internacional, pero sobre todo los países donde viven estas tribus, tienen la obligación de garantizar que sigan viviendo como estas quieren.
Integrarlas a la actual civilización sería una pérdida para ellas, dejarían de existir, pero también para la humanidad.
 
[1] Para la elaboración de este texto se utilizó la información del articulo “Las 100 últimas tribus felices del mundo”, de Talita Benidelli y Lola Hierra, El País 30.12.18.
25 DE FEBRERO 2019
El pasado sábado, 50 ciudadanas y ciudadanos de las más diversas trayectorias, actividades y posturas políticas dieron a conocer un manifiesto de nueve puntos que expresan sus coincidencias y anuncian que a partir de ellas van a empezar a realizar acciones que contribuyan, junto con otros esfuerzos, al fortalecimiento de la democracia y la justicia en México.
La democracia, se dice en el texto, requiere de contrapesos y hoy son más necesarios que nunca ante “un proyecto político que se define por una sola voz y una sola visión” y por eso se hace necesario “defender la pluralidad, el diálogo y la reconciliación”.
El país requiere, en el marco de la democracia, de “impulsar cambios profundos contra la corrupción, la impunidad, la pobreza, la desigualdad, la inseguridad y la violencia”. Y también “un proceso de justicia transicional, que busque la paz” y atienda el problema de las víctimas en “un proceso que incluya verdad, justicia, búsqueda y reparación”.
Se reconoce, como lo hacen millones de mexicanos, “la lucha histórica de la sociedad civil organizada” que el actual presidente de la República minimiza y descalifica y se expresa el rechazo categórico a “cualquier retroceso en materia de libertades y respeto a los derechos humanos”.
Quienes firman dicen que “sólo conciben el desarrollo, la justicia y la solución de los problemas sociales dentro del respeto irrestricto al Estado de Derecho” y se pronuncian por un “debate abierto, plural, diverso, informado, sin prejuicio y sin pretensiones de superioridad moral, en los medios de comunicación y en las plataformas digitales”.
Se comprometen a luchar “por la defensa de la división de poderes, el respeto al federalismo y la plena autonomía de órganos constitucionales autónomos, como mecanismos necesarios y conquistas ciudadanas a favor de la democracia”.
Los que firman reivindican su “derecho a dialogar entre diferentes y compartimos con amplia transparencia el sentido de nuestras deliberaciones y acciones”. Y dicen estar preocupados “que frente al mínimo disenso con el actual régimen sobrevenga una escalada de descalificaciones, linchamientos y persecuciones”.
El texto termina diciendo que “desde ahora expresamos que trabajaremos para convocar a otros y otras a participar y deliberar críticamente en una discusión nacional sobre el rumbo de nuestra democracia, del Estado y del país mismo”·
Entre los que firman del manifiesto “Por un país plural” están académicos como Raúl Trejo Delarbre y Macario Schettino; dirigentes de la sociedad civil como Rogelio Gómez Hermosillo y Emilio Álvarez Icaza; empresarios como José Luis Barraza y jóvenes políticos como Agustín Basave Alanís y Luis Donaldo Colosio Riojas.
22 DE FEBRERO 2019
Del 21 al 24 de febrero se celebra en Roma una cumbre del Papa con los obispos presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo, que son 140, para tomar medidas comunes en la lucha contra la pederastia.
Antes de llegar a la reunión, es un mandato, los presidentes de las conferencias episcopales tienen que reconocer la dimensión del problema en su país y reunirse con las víctimas.
En ese marco, el pasado 10 de febrero, el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), Rogelio Cabrera López, hizo público que en los últimos nueve años han sido retirados del ministerio 152 sacerdotes por pederastia. De éstos, no todos están en la cárcel.
Cabrera López, arzobispo de Monterrey, reconoce que la cifra es un estimado ya que no existe una estadística oficial por parte de la Iglesia, porque hasta ahora cada obispo ha enfrentado por su cuenta el problema.
Reconoce que es necesario crear un centro nacional por parte de la Iglesia que recopile la información y lleve las estadísticas de los casos de abuso a menores.
El presidente de la CEM no precisó cuál es el número de las víctimas en México, pero sí dijo que en estos días se han reunido con algunas de ellas, tal como lo demanda la Iglesia antes del encuentro en Roma.
Cabera López califica a los sacerdotes pederastas como “criminales” y pide que todos los obispos al enterarse de un caso “inmediatamente informe al Ministerio Público”, para que se actúe en consecuencia.
El arzobispo debe llevar a Roma un informe sobre la situación de la pederastia en la Iglesia mexicana y también dar cuenta de sus encuentros con las víctimas.
Espera que de la reunión de Roma, es el objetivo central, surja una nueva política de la Iglesia, para evitar el problema del abuso de los menores y medidas para luchar de manera frontal en su contra.
En noviembre del 2018, durante el Primer Foro Nacional Derechos de la Infancia ante la Pederastia Clerical, se reconoció de parte de las víctimas el trabajo que últimamente ha venido haciendo la CEM.
A pesar de eso también se señaló que algunos obispos en sus diócesis continúan con la perversa práctica del encubrimiento de los sacerdotes pederastas.
La lucha en serio de parte de la Iglesia en contra del abuso de los menores exige muchos frentes de acción y uno de los más importantes es que los obispos no protejan a los sacerdotes sino que ellos mismos los denuncien a las autoridades civiles.
El Papa y los organizadores del próximo encuentro en Roma han dicho que debe haber un antes y un después de la reunión, en toda la Iglesia, con relación a la lucha en contra del grave problema de la pederastia. Ya veremos.
20 DE FEBRERO 2019
El pasado 13 de febrero, el senador de Morena, Napoleón Gómez Urrutia, que vivió 12 años en Canadá huyendo de la justicia acusado de un gigantesco fraude a los trabajadores de la industria minera, dio a conocer la creación de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT).
Su regreso a México, con el apoyo incondicional del ahora presidente quien lo hizo senador, tiene como objetivo fundamental crear la central obrera de Morena como antes la tuvo el PRI, partido en el que militó Gómez Urrutia.
Es parte del proyecto de López Obrador en su esfuerzo de restauración del viejo régimen priista, pero ahora bajo su control. La nueva central se crea con 10 federaciones y 150 sindicatos. En el mismo evento que se dio a conocer la creación de la CIT, Gómez Urrutia se autonombró su dirigente.
El líder sindical, que nunca ha sido trabajador y que en las épocas de gloria del PRI corporativista heredó de su padre la dirigencia del sindicato minero, descalifica a quienes critican el nacimiento de la nueva central morenista diciendo que sus comentarios “son producto de la ignorancia, de la mala fe, de los intereses creados y parece que preferirían que siguiera el charrismo sindical”.
Gómez Urrutia, un paradigma del viejo charrismo sindical, crea ahora una central charra al servicio de los intereses políticos de Morena y de López Obrador. Para eso fue traído a México. Su discurso es muy semejante al del presidente y el responsable de todos los males del movimiento sindical no son líderes corruptos como él, sino culpa del neoliberalismo.
A pesar de todas las evidencias, el autonombrado líder de la CIT asegura, es el discurso predecible y políticamente correcto, que “no somos una agencia del gobierno ni de Morena, somos coincidentes con este gran proyecto de transformación”.
Para Gómez Urrutia, la nueva central morenista va a ayudar a “la transformación de México hacia la democracia, la libertad y la defensa de los derechos humanos”. Y también la CIT va a defender el voto libre y secreto en los sindicatos, para elegir a sus líderes, cosa que no ocurrió en su nombramiento, y el derecho a escoger a la organización que quieran.
Es cierto y urge que los trabajadores del país tengan sindicatos democráticos poderosos que defiendan sus verdaderos intereses más allá del proyecto político del gobierno en turno, de sindicatos que no sean utilizados como instrumentos de presión e incluso de chantaje de los partidos y los gobernantes.
La CIT en la crisis del viejo sistema corporativista del movimiento obrero que estuvo por décadas bajo el control del PRI, ahora se renueva y fortalece en manos de Morena. Es más de lo mismo, pero ahora con la legitimidad que goza el presidente, su gobierno y partido. Gómez Urrutia es una pieza del nuevo engranaje.
19 DE FEBRERO 2019
Investigadores de la Universidad de Nueva York y de la Universidad de Stanford hicieron un estudio a partir de una muestra de 2,844 jóvenes que cuatro semanas estuvieron desconectados de Facebook, para ver qué pasaba con sus vidas, en particular la salud y el bienestar individual.
Los participantes, dice el estudio, fueron jóvenes “bien educados y con tendencias a la izquierda en comparación con el usuario promedio de Facebook” y sólo se incluyeron a personas que dijeron estar en Facebook más de 15 minutos todos los días. Los investigadores asumen que no se trata de una muestra plenamente representativa.
De los resultados de este trabajo da cuenta el artículo “Sin Facebook, menos informados, pero más felices”, de Hamza Shaban, publicado en The Washington Post. Después de cuatro semanas de estar desconectados de Facebook hay evidencia para sostener que sí se altera el comportamiento y el estado mental de los jóvenes.
Los participantes del estudio, de un lado, pasaron más tiempo fuera de la web, vieron más televisión, socializaron más con la familia y amigos y, de otro lado, estuvieron menos enterados de las noticias y de la polarización de la opinión pública. De manera general vivieron una pequeña, pero significativa mejora en su felicidad y en la satisfacción de sus vidas.
El estudio, dicen los investigadores, “ofrece evidencias experimentales como no se había conocido hasta la fecha sobre la forma en que Facebook afecta una serie de variables de bienestar social e individual”. Esto sin dejar de reconocer, dicen también los investigadores, que Facebook ofrece grandes beneficios a sus usuarios.
De la investigación se deriva también que los usuarios de Facebook están en las redes sociales más de lo que necesitan, se genera adicción, y que no tener acceso enfría sus posiciones partidistas y su uso las polariza. Los responsables del trabajo señalan que los resultados deben tomarse con “cautela” en razón de que no es una muestra plenamente representativa.
El artículo termina haciendo una invitación a una reflexión personal sobre el uso de las redes sociales y propone responder a cuatro preguntas: ¿Para qué usamos las redes? ¿Qué beneficio nos aportan? ¿Cuánto tiempo pasamos al día en ellas? ¿Qué pasaría si dejamos de usarlas? Probemos un día sin redes para ver si somos más felices.
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La investigación completa se dio a conocer el pasado 11 de febrero y se puede acceder a ella en el portal de investigación de acceso abierto SSRN y se publicó como documento de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica.
18 DE FEBRERO 2019
Todas las mañanas en la Sala de la Tesorería de Palacio Nacional, ahora convertida en templo, el presidente López Obrador pronuncia sermones, sin apoyo de ningún texto, a la manera que lo hacen los pastores de las iglesias evangélicas, que son distintos a los de las iglesias protestantes de la Reforma.
En ocasiones en su predicción hace referencia a Jesús y la Biblia, pero en la mayoría de las veces el fundamento de sus sermones es su muy personal concepción moral que está, él lo ha dicho en diversas ocasiones, por encima de la ley.
A las tareas de predicador, que han sido analizadas por periodistas y comentólogos, eso lo haré en otra ocasión, el presidente ahora añade las funciones de inquisidor del nuevo Tribunal de la Santa Inquisición, recientemente instalado.
En el mismo espacio donde todas las mañanas predica y en el mismo púlpito ahora, en su carácter de inquisidor, a la manera del dominico Tomás de Torquemada (1420-1498), primer inquisidor general de España (1483-1498), juzga y condena a quienes no piensan como él.
El presidente con base en acusaciones claramente falsas acusa y descalifica, desde el púlpito, a funcionarios de gobiernos anteriores que se comportaron con apego a la ley, pero que cometieron el gravísimo pecado de no actuar de acuerdo a la moral del presidente.
Pero no son sólo funcionarios públicos sino también académicos, periodistas, dirigentes de organizaciones de la sociedad civil y líderes sociales que son acusados y juzgados por el presidente sólo por tener otra posición y no pensar como él. Eso provoca de inmediato el anathema sit.
El presidente desde su propia moral, no a partir de la ley, juzga y condena a todos los que no están de acuerdo con lo que piensa. Su muy particular moral es la medida de todas las cosas.
La Constitución, expresión del pacto social, y las leyes reglamentarias que de ella se derivan quedan relegadas. La nueva norma es la moral del presidente. No hay más.
Así, es algo inédito, estamos en presencia de una nova y vera doctrina, la única válida, como también lo hacía Torquemada en tiempos de la Inquisición, desde donde se juzga y condena a los demás.
Para Torquemada la supuesta superioridad moral de la Iglesia y el pensamiento que ella proponía, que era el único válido, justificaban las acciones en contra de los herejes, que podían terminar en el quemadero.
Ahora de la misma manera el presidente se siente con derecho, desde su supuesta superioridad moral y su forma de pensar, a insultar y descalificar a todos los que no piensan como él, pero también, y eso es mucho más grave, los juzga y condena.
Por la vía de los hechos con el nuevo gobierno se ha restablecido el Tribunal de la Inquisición que tiene como su inquisidor principal, pero no único, al presidente de la República. No son buenos tiempos para el país.
W Radio
20/02/2018
En Buena Onda con Paulina Greenham
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