Una crisis nunca vista 24 DE ABRIL 2020
En el 2020, la caída de la economía a nivel mundial será de 3.0%, que es la mayor desde la Gran Depresión de 1929, según el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La del FMI es una estimación preliminar que todavía puede ser más mala si se prolonga el paro de las actividades productivas, como manera de hacer frente a la pandemia del Covid-19.
El FMI estima que se necesitan dos años de crecimiento sostenido para que la economía del mundo regrese a los niveles del 2019. Así, la economía mundial no habrá crecido en dos años.
En el panorama económico mundial, el FMI plantea que, por primera vez, en los últimos 20 años, la caída del decrecimiento de la economía se da al mismo tiempo en todo el mundo con la excepción de China y la India.
El primero crecerá en 1.2% y el segundo en 1.9% y en el 2021 tendrán un crecimiento de 9.2% y de 7.4%, respectivamente.
Las economías de los países más desarrollados tendrán una caída de menos 6.1% y en el 2021 un crecimiento de 4.5 por ciento. La zona euro, una caída negativa de 7.5% y en el 2021 un crecimiento de 4.7 por ciento.
En Europa, las economías más afectadas son Italia y España, donde el Covid-19 ha causado grandes pérdidas de vidas humanas y obligado a los gobiernos a tomar medidas extraordinarias. La primera tendrá un decrecimiento de 9.1% y la segunda de 8.0 por ciento.
Estados Unidos, todavía la economía más grande del mundo, decrecerá en 5.9% y en el 2021 crecerá en 4.7 por ciento. En 1929 cayó en 5.1 por ciento.
En el caso de América Latina y el Caribe, la caída negativa de la economía será de 5.2% y en el 2021 crecerá en 3.4 por ciento. En todos los países van a aumentar los niveles de pobreza.
Las dos economías más grandes de la región: Brasil y México, la primera decrecerá en 5.3% y la segunda en 6.6%, y en el 2021 crecerán en 2.9 y 3.0 por ciento. En el mejor de los casos, creciendo a ese ritmo, Brasil y México alcanzarán los niveles del 2019 en dos o tres años.
En el caso particular de México no habría tenido ningún crecimiento de la economía en tres o cuatro años, con lo que eso significa el deterioro del ingreso de las familias.
La caída de México, la más pronunciada de América Latina y el Caribe, con excepción de Venezuela y Nicaragua, obedece a la política del actual gobierno y a la relación estructural con la economía de Estados Unidos.
Las economías emergentes en la crisis del 2009 hicieron contrapeso a la caída de las economías más desarrolladas. Ahora, al mismo tiempo, todas han sido afectadas.
En cálculos del FMI, en el 2020 el ingreso per cápita va a caer en 170 países. Y necesariamente crecerán los niveles de pobreza. A nivel mundial eso abre un nuevo frente de problemas que requiere respuestas efectivas. (Con información de Yolanda Morales, El Economista, 15.04.20)
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22 DE ABRIL 2020
En los últimos 25 días (13 de marzo a 6 de abril) se han perdido 347,000 empleos en el país de acuerdo con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de dar a conocer sus proyecciones 2020 sobre México y calcula que la pérdida de puestos de trabajo podría llegar, si la pandemia se extiende, a 3.0 millones.
Según estas estimaciones, sería 5.3% del total de la fuerza laboral, mismo porcentaje que se dio en la crisis del 2009 en el gobierno del presidente Felipe Calderón (2006-2012).
La población económicamente activa (PEA) es de 57 millones y de éstos, 20.6 millones son trabajadores formales, de acuerdo con el IMSS (02.20). Y de confirmarse estos datos, sería el mayor número de desempleados en términos absolutos en la historia del país.
En el 2010, producto de la crisis económica del 2009, el desempleo alcanzó 2.56 millones. En términos porcentuales como resultado de la crisis de 1983, el desempleo llegó a 6.1% de la PEA y en la de 1995 a 6.2%, según el FMI.
La proyección del FMI es que en el 2020 la economía mexicana decrezca en 6.6%, que coincide con la gran mayoría de las que han hecho bancos y corredurías. Las hay que estiman que la caída será entre 8.0 y 10.0% del PIB.
El impacto de la crisis económica se acelera con la pandemia del Covid-19, pero ya estaba presente desde el 2019 cuando la economía mexicana decreció en 0.1% del PIB, y los últimos pronósticos para el 2020, antes de la pandemia, eran también de un crecimiento negativo.
La proyección del FMI sobre el desempleo es la más alta y la mayoría de las otras, que incluye la de organismos del sector empresarial y la banca, la calculan en 2.0 millones. La del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es de 2.9 millones, de alargarse la pandemia.
Las estimaciones del 2020 sobre el desempleo van a elevar de manera considerable los niveles de pobreza en el país y también va a crecer la pobreza extrema, aunque en menor proporción. Entre los especialistas en esto hay coincidencia.
La quiebra y la desaparición de empresas van a complicar la generación de empleo en el 2021. Los cientos de miles de familias que van a ingresar a la pobreza pueden provocar inestabilidad social en el país.
Es probable también que, en el intento desesperado por la supervivencia, en la medida que no crezca pronto el empleo, los desempleados recurran a las actividades ilegales y crezca la violencia.
Hasta el momento el presidente se ha cerrado a escuchar y tomar en cuenta las muy diversas propuestas que organizaciones empresariales y grupos de la sociedad civil han hecho para defender el empleo.
La política del presidente en materia económica ante la crisis que acelera la pandemia, que ha merecido la crítica de medios internacionales especializados en el tema, abona a que crezca el desempleo y se frene la economía.
21 DE ABRIL 2020
El presidente López Obrador ha dado un golpe demoledor al patrimonio arqueológico del país con su decisión de desaparecer el Fideicomiso para el Fomento y la Conservación del Patrimonio Cultural, Antropológico y Arqueológico de México (FIDEINAH).
Esta medida, por decreto presidencial, es un acto de barbarie y un crimen de lesa humanidad en contra de la cultura y la arqueología.
De parte del presidente hay muchas evidencias en el discurso, pero sobre todo en el monto de los recursos destinados a la cultura que ésta no le merece ninguna importancia.
Ahora da una muestra más de ese desprecio al extinguir el FIDEINAH, que desde su fundación ha aportado recursos complementarios al muy pobre presupuesto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Con la extinción de este fideicomiso, que en 2019 tenía 601 millones 125 mil, se da un golpe mortal al patrimonio monumental y arqueológico de México.
En los últimos cinco años el INAH con recursos del FIDEINAH ha adquirido lotes, para salvar zonas arqueológicas, restaurado sitios y monumentos del patrimonio nacional y apoyado el funcionamiento de museos del ámbito federal, estatal y en los sitios arqueológicos.
Los argumentos del INAH no lograron convencer al presidente que diera marcha atrás al decreto de extinción del FIDEINAH, que se creó en 2008 con el objeto del “desarrollo de proyectos de investigación, protección, conservación, restauración, preservación y difusión en las materias de antropología, arqueología e historia”.
La aplicación de los recursos del fideicomiso ha estado en manos de un comité técnico que encabeza el director del INAH, tres altos funcionarios de la institución y representantes de las dependencias involucradas.
Su manejo se ha hecho siempre con honradez. El presidente ha dicho de éste y otros fideicomisos de la cultura que se manejaban de manera corrupta. Es una mentira más del presidente.
Desde su creación el FIDEINAH ha servido como un fondo para atender asuntos emergentes producto de terremotos e inundaciones y también para hacer frente a gastos no previstos.
Un funcionario del INAH, a motu proprio, plantea que con esta decisión presidencial “caemos otra vez en un golpe al sector, caemos en actitudes autoritarias, caemos en actitudes centralitas, porque (el presidente) está centralizando recursos, porque está eliminando órganos y cuerpos colegiados (…)”.
Al presidente, con la firma del decreto de extinción del FIDEINAH, el patrimonio arqueológico parece no importarle y tampoco las tares sustantivas que el fideicomiso ha realizado por conservarlo y protegerlo. Las consecuencias van a ser muy graves. Y las veremos.
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20 DE ABRIL 2020
El informe del presidente del domingo 5 de abril va a pasar a la historia de los discursos presidenciales. Ante la crisis de salud y económica que vive el mundo y el país se generaron grandes expectativas sobre lo que diría. La sociedad esperaba el anuncio de un plan nacional de emergencia, para enfrentar la crisis económica derivada del Covid-19. Eso no sucedió.
En lugar de eso el presidente, solo y en medio de un gran escenario en uno de los patios de Palacio Nacional, que lo hacían ver muy pequeño y aislado, pronunció el quinto informe en los 16 meses que lleva de gestión. En un discurso anticlimático dijo lo mismo de siempre, que ahora sonó más hueco e irrelevante.
El discurso establece un antes y un después de su gestión a la que todavía le faltan cuatro años y medio. Ese día, de cara a amplios sectores de la población, se vio como un presidente incapaz de reconocer la gravedad del momento y actuar en consecuencia. Se le vio poca cosa ante la dimensión de la tarea.
La actitud del presidente contrastó con la de otros mandatarios de América Latina y del mundo que asumieron programas extraordinarios con objeto de hacer frente a la pandemia, conservar el trabajo y ayudar a quienes lo perdieron. En el comparativo el presidente se vio todavía más desubicado de la realidad y también insensible ante las necesidades de la población.
En su discurso —intrascendente, aburrido y lleno de datos menores—, el presidente planteó que para hacer frente a la crisis estaban los programas sociales contemplados en el Plan Nacional de Desarrollo. En la medida en que avanzaba en la lectura de su informe confirmaba la idea de vivir en otro mundo. Hablaba a otro país y en otro momento.
Mencionó en varias ocasiones que se trataba de una “crisis transitoria”, pero nunca mencionó cuáles eran las medidas extraordinarias para hacerle frente. Con su texto, leído de manera plana y sin ningún énfasis, trató, sin lograrlo, de minimizar la dimensión de la crisis de salud y la económica.
Con datos falsos afirmó que en México había menos infectados con Covid-19 y también menos muertos que en otros países. La estadística oficial sobre la pandemia ha sido por lo menos confusa. En su intento de restar importancia a la gravedad del problema y politizarlo, que es el espacio donde se mueve, sostuvo que “la corrupción era la peor de las pandemias”·
El presidente tuvo una oportunidad, que muy pocas veces se presentan, de pasar a la historia y plantarse como un hombre de Estado a la altura de las circunstancias. No lo hizo. Proyectó a un personaje menor insensible, ajeno a la realidad e incapaz de asumir su responsabilidad. La historia de México va a registrar este momento. Es, al final, lo que va a definir su mandato presidencial.
17 DE ABRIL 2020
Desde hace 50 años en una veintena de municipios de la sierra y la montaña de Guerrero, que abarca 1,200 pueblos, se han dedicado al cultivo de la amapola, para producir goma de opio. Es una actividad que ha dado trabajo a unas 50,000 personas.
Esa zona de Guerrero, con la vista gorda de las autoridades federales y estatales, ha vivido de una actividad que la ley considera ilícita, pero se ha dejado que se desarrolle porque ha sido la única forma de inyectar recursos a esa región.
A partir del 2014, con el aumento desbordado del uso del fentanilo por parte de los consumidores estadounidenses, como sustituto del opio, los precios de éste empezaron a caer. En el 2020, la reducción fue de 80 por ciento.
En los últimos tres años, desde el 2017, ante la situación empezó el éxodo masivo de los campesinos productores de amapola en busca de mejores condiciones de vida. La mayoría hacia Estados Unidos.
Durante el auge de la producción de la amapola hubo campesinos que sembraban hasta tres veces en un año. Y en ese mismo tiempo una familia podía ganar hasta 600 pesos al día en la época de la cosecha.
La venta se hacía en conjunto y el trato de los compradores era con un representante elegido por el pueblo. El kilo de goma de opio se pagaba entre 15,000 y 17,000 pesos. En algunos momentos hasta en 20,000 pesos.
A partir del 2017, los compradores empezaron a ofrecer a los productores 7,000 pesos por kilo y ya nadie le quiso entrar al negocio, porque a ese precio no es rentable el cultivo de la amapola. Al año siguiente pasó lo mismo y tuvieron que aceptar la oferta, no tenían otra opción, pero para el 2019 ya casi nadie sembró y el éxodo se aceleró.
La explicación de fondo de la caída de la demanda y con ello de la producción de la amapola es la aparición en el mercado de Estados Unidos de la droga China white, fabricada a base de fentanilo.
Y en otro nivel está que, en el 2019, con el nuevo gobierno, no llegó el fertilizante para la siembra del maíz. No se sembró o se hizo en una cantidad muy menor.
Los polleros cobran a estos campesinos 10,000 dólares para meterlos al interior de Estados Unidos. Ahí se contratan como cortadores y recolectores de frutas en distintos estados del vecino del norte.
Con la caída de los precios del kilo de goma de opio, los ancestrales problemas sociales de la sierra y la montaña de Guerrero se han agravado.
Hasta ahora la única respuesta real a esa problemática ha sido abandonar la zona e intentar migrar a Estados Unidos. (Con información de una investigación de Arturo de Dios y Salvador Cisneros publicada en El Universal, 04.02.20).
15 DE ABRIL 2020
El presidente en sus comparecencias mañaneras en diversas ocasiones ha citado al papa Francisco, la última vez la semana pasada, cuando en pantalla presentó un párrafo donde éste habla de ser solidarios con los pobres. Para el presidente, el papa es un referente ético y religioso.
En medio de la pandemia, al inicio de marzo, apareció en las librerías italianas un nuevo libro sobre el papa Yo creo, nosotros creemos, de la Editorial Rizzoli-Lev, que recoge las conversaciones entre el papa y Marco Pozza (1979), que fueron transmitidas por televisión.
Pozza, de nacionalidad italiana, es sacerdote, periodista y presentador de la televisión, que ha publicado, entre otros, tres libros con sus entrevistas al papa que han sido un bestseller. Ahora, también es capellán de la prisión de máxima seguridad de Due Palazzi en Padua.
Uno de los temas centrales de la nueva publicación es la posición del papa sobre el populismo y los populistas. Afirma “que el populismo oprime a los pobres e instrumentaliza la fe y construye un culto en torno a su portavoz: el gran sacerdote”.
Y sobre los populistas dice “que alimentan el culto acerca de ellos mismos” y agrega que “son hombres y mujeres que se piensan sólo a sí mismos y no a los demás, que dejan abandonados a la miseria y a la muerte”, para sólo velar por sus intereses.
El papa advierte del peligro del populismo y los populistas que siempre terminan por oprimir y hacer daño a los más desfavorecidos que dicen ayudar.
La historia, sostiene el papa, conoce a muchos de ellos y pone como ejemplos a Hitler y Napoleón. Del primero dice “fue un gran sacerdote y se creía un elegido” y del segundo que “es la historia del hombre seguro de sí mismo que se coronó solitario y que experimentó un placer perverso a la hora de encarcelar al papa”.
La descripción del papa parece ser un retrato hablado del populismo que impulsa el presidente López Obrador que de manera sistemática y perversa instrumentaliza la fe, como lo hacen otros mandatarios.
Y también construye y promueve, a través de todos los medios, un culto irracional y desbordado en torno a su figura, para convertirse en el gran sacerdote de los suyos. Para ellos, lo que dice y hace, pasa a ser palabra de Dios.
El presidente, como otros populistas, con sus políticas supuestamente a favor de los pobres puede terminar en un proyecto, eso ya ha pasado en México y otros países, que al final va en contra de los más pobres y desfavorecidos.
La figura y las ideas del papa han sido utilizadas por el presidente, para abonar a su proyecto político y quedar bien con los suyos. Es imposible que en una de las mañaneras aparezca en pantalla lo que el papa piensa del populismo y los populistas.
¿El papa dejará de ser un referente ético y religioso para el presidente? ¿En adelante seguirá utilizando citas de lo dicho por el papa en sus comparecencias mañaneras y también en sus discursos? ¿En adelante el papa será excomulgado por el gran sacerdote? Ya lo veremos.
 
14 DE ABRIL 2020
El país ardería si otro presidente hubiera decidido regalar los tiempos fiscales, a los que el gobierno federal tiene derecho, a las televisoras y radios del país. Ahora no pasa nada.
La decisión del presidente ocurre en el momento más grave del Covid-19. La ciudadanía está centrada en ese problema viendo como evita contagiarse y resuelve su situación económica.
Todo indica, que, de manera perversa el presidente midió los tiempos, para que su regalo pasara desapercibido y tuviera poco impacto en la sociedad.
La decisión del presidente, dicen ARTICLE 19 y Fundar, atentan contra la difusión de la información de interés público. Los tiempos fiscales son una oportunidad del Estado, no solo del Poder Ejecutivo, para informar a la ciudadanía sin tener que comprar espacios de publicidad.
En sentido contrario de lo que argumenta el presidente, lo que se puede prever es que necesariamente la medida, con el tiempo, derive en un mayor gasto en publicidad oficial y esto se agrava cuando no existe una ley que fije criterios claros, transparentes y objetivos, para la asignación de los recursos públicos.
La decisión del presidente, sin consulta previa, solo porque él lo quiere o tiene compromisos no confesados con sus amigos de las televisoras y radios, prueban de manera contundente que en la relación entre los medios y el poder sigue presente, eso no ha cambiado, la arbitrariedad y la opacidad.
En la actualidad los tiempos fiscales le otorgan al gobierno federal tiempos gratuitos en la radio y televisión, para transmitir sus mensajes. Y éstos en tiempos electorales se entregan al Instituto Nacional Electoral (INE), para que los partidos se anuncien sin tener que comprar espacios publicitarios.
Algunas preguntas que surgen con la medida: ¿En adelante el gobierno pagará a las televisoras los mensajes que quiera difundir? ¿Se va a cambiar la ley electoral, para que los partidos, otra vez, puedan comprar espacios de publicidad en la televisión y la radio?
Eliminar los tiempos fiscales es un claro retroceso de algo que se había ganado en el pasado y que se traduce en el empoderamiento de los dueños de las televisoras y las radios, que, por cierto, son buenos amigos del presidente.
13 DE ABRIL 2020
Algunos esperaban que la epidemia del Covid-19 tendría un efecto sobre los niveles de violencia en el país y que necesariamente iría a la baja, pero no ha sido así, y más bien ha aumentado.
Días atrás el responsable de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Alfonso Durazo, anunció en la mañanera del presidente que en los últimos tres meses (diciembre, enero y febrero) los homicidios dolosos habían bajado, aunque de manera marginal, y esto mismo afirmó el presidente el pasado domingo.
Alejandro Hope (El Universal, 30.03.20) analiza con cuidado la afirmación y prueba que no es verdadera. En abril del 2018, todavía en el gobierno del presidente Peña Nieto, el número de los homicidios dolosos se estabiliza en 2,900 al mes.
En julio del mismo año hay un pico y se llega a 3,158 asesinatos, pero en los últimos cuatro meses del gobierno anterior se vuelve a las cifras de los primeros meses del 2018.
A lo largo del 2019 el número de las víctimas se mantiene en 2,900, con una variación mensual entre 5 y 7 %. Hay meses que van al alza (febrero y junio) y otros a la baja (abril y septiembre).
En los 16 meses que tiene el actual gobierno, en ninguno ha tenido un registro inferior a noviembre del 2018, el último mes de la administración anterior. Los números que da Durazo de febrero no se sostienen porque tuvo 29 días (año bisiesto), dos menos que enero.
Un indicador más claro y comparable es utilizar el registro de homicidios dolosos y feminicidios por día. En enero del 2020 fueron 93 y en febrero 98. Así, en el segundo mes del año hubo un incremento con relación al mes anterior.
Marzo, con 2,585 homicidios es el mes más violento en lo que va del sexenio, de acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Seguridad. El promedio de asesinatos diarios fue de 83.
Estas cifras tienden a ser 20% menos que las que ofrece el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que ofrece datos más confiables que en los próximos días se darán a conocer.
En cálculos de Hope, en marzo se ha dado un promedio diario de homicidios dolosos y feminicidios que fluctúa entre 99 y 103. Si sus cálculos son correctos, en marzo hubo entre 3,069 y 3,193 víctimas.
Esos números estarían muy cerca o rebasarían el pico más alto alcanzado en el 2018 (3,158), para convertirse en el mes más violento de la historia de los últimos 50 años.
Los datos muestran que no hay punto de inflexión y menos reducción de los homicidios dolosos y los feminicidios como lo plantea Durazo y el presidente. Los dos mienten.
Nadie sabe lo que realmente pueda ocurrir en los próximos meses, con la presencia del Covid-19 en su fase más crítica, pero lo que demuestra marzo, con la pandemia ya presente, es que los homicidios no se reducen.
Si el Ejército y la Guardia Nacional, que también es el Ejército, se dedican a tareas relacionadas con el Covid-19 en el marco de las responsabilidades que tienen encomendadas, habrá un espacio para que el crimen se mueva con mayor facilidad. Ya veremos.
08 DE ABRIL 2020
El académico del ITESM, Carlos M. Urzúa, que al inicio de este gobierno fue secretario de Hacienda, publica un análisis sobre la economía en México que vale la pena considerar (El Universal, 30.03.20). Se propone desmantelar tres “equívocos” que están presentes en la discusión.
El primero. Responde a los que dicen que de no haber sido por el Covid-19 la economía de México estaría repuntando. La afirmación es falsa. Los problemas de la economía ya estaban presentes antes de arrancar la epidemia. En el 2019 el PIB tuvo caída de 0.1% con relación al 2018. En el primer trimestre del año la economía no iba a crecer, aunque no se hubiera presentado el Covid-19. La nueva situación golpea todavía más el crecimiento que ya estaba presente.
El segundo. La idea de que en un lugar escondido de México hay un monto de ahorro público del que ahora se puede disponer, para paliar la crisis. Esto también es falso. Debido a un gasto público que se descontroló y unos ingresos fiscales menores a los calculados, el cierre del 2019 fue muy difícil para la Secretaría de Hacienda que tuvo que utilizar más de la mitad del dinero del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios. Un fondo que se había constituido con excedentes de años anteriores. La mitad de ese ahorro ya se gastó.
El tercero. El déficit público (incremento de la deuda pública) no es siempre malo como sostiene el presidente. En la bonanza económica, los gobiernos deben ahorrar mucho y en la crisis gastar mucho. Es de sentido común, pero el presidente y sus funcionarios, que siempre siguen lo que éste dice, no lo entiende así.
La propuesta de Urzúa es que el gobierno aumente de manera significativa el gasto público para hacer frente a la crisis económica que ya había iniciado y que el Covid-19 ha profundizado. En su versión, si el gobierno no actúa con gran celeridad y decisión en el 2020 la caída del PIB puede ser mayor a 6.0 por ciento.
Las dificultades de la economía mexicana no se producen con la pandemia, como lo quiere hacer ver el presidente y sus funcionarios, venía desde el 2019 cuando la economía no creció. El gobierno no tiene ahorros y los pocos que tenía se los gastó para cerrar el año que acaba de pasar.
En las actuales circunstancias el gobierno sólo puede hacer frente a la crisis al obtener préstamos que le permitan gastar en un agresivo plan de emergencia en apoyo a la empresa y los hogares, para evitar que éstas quiebren y puedan seguir existiendo y que las personas que se quedan sin empleo o el trabajo que ellas mismas generan tengan recurso para seguir viviendo.
El pasado domingo, el presidente presentó un informe de su gestión donde, de manera clara, plantea que su gobierno no va a endeudarse. Los especialistas le recomiendan que lo haga porque el gobierno no tiene los recursos, para hacer frente a una crisis de la dimensión de la ahora presente, que habrá de agravarse en los próximos meses. ¿Por qué se niega a lo obvio?, nadie lo sabe.
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20/02/2018
En Buena Onda con Paulina Greenham
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20/05/2020
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