El caso Carrier 05 DE DICIEMBRE 2016
Las autoridades mexicanas frente a Donald Trump, el nuevo presidente de Estados Unidos, deben estar preparadas para lo peor. Él ya ha demostrado, con actitudes y discursos, que es capaz de todo en aras de obtener lo que se propone. En ese horizonte, no en otro, hay que analizar sus políticas hacia México.
El caso de Carrier, la empresa de aire acondicionado, permite ver cómo se traducen los discursos en hechos. De éste todavía no se pueden sacar conclusiones. Es un evento aislado, pero el análisis del mismo permite derivar posibles pautas del comportamiento que en el futuro tendrán tanto las empresas como el nuevo presidente.
Trump, mentiroso compulsivo, anuncia con bombo y platillos que había logrado que la empresa diera marcha atrás y ya no iba a cerrar sus plantas en Indiana, para llevar esa línea de producción a México, donde ya está instalada, y así conservar 1,000 empleos. El ahora vicepresidente electo, Mike Pence, es todavía gobernador de ese estado.
En el anuncio no dijo que el gobierno había concedido a Carrier un plan muy ventajoso que incluye, entre otras cosas, rebajas fiscales anuales de 700,000 dólares que son 7 millones de dólares en los próximos diez años. Esto abre una línea de acción para las empresas. Van a pedir apoyos muy generosos del gobierno estadounidense para quedarse. Con esto compensan costos y dan viabilidad a su negocio.
Tampoco dijo, eso es lo más importante, que Carrier, de todos modos, traslada a México 1,300 empleos. Es cierto que por lo pronto habrá que ver cómo se desarrollan las cosas, ya no vienen los 2,300 empleos anunciados. Lo que parece va a ocurrir es que las empresas, que sean presionadas por el gobierno, una vez negociado apoyos, van a dejar unos empleos en Estados Unidos y otros los van a trasladar a México.
The Wall Street Journal ha dado a conocer que a pesar de la negociación entre la empresa y Trump, ésta cierra una planta de 700 empleos en el mismo Huntington y mueve a México otros 600 empleos de su fábrica en Indianápolis. Trump, según la misma fuente, por lo menos hasta el 2015, fue accionista de Carrier.
Para México son mejor 2,300 que 1,300 empleos. La presión del presidente electo impide que lleguen todos. Lo que ocurre con Carrier puede ser un modelo que vamos a ver en el futuro. Es muy posible que en los próximos años, los del mandato de Trump, a México no van a trasladarse todos los empleos posibles, pero seguirán llegando aunque en menor escala.
La decisión de Trump “es terrible para la vitalidad económica de la nación si las empresas toman decisiones para complacer a los políticos en vez de a los clientes y a los accionistas”, afirma un analista del conservador American Enterprise Institute. La intervención de Trump rompe con el principio, del Partido Republicano, que el gobierno no debe de meterse en el funcionamiento de la economía, porque la distorsiona. Cosas nuevas vamos a ver.
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30 DE NOVIEMBRE 2016
La valoración del presidente Enrique Peña Nieto (EPN) sigue a la baja y también los niveles de aprobación de él y su gobierno. En este noviembre obtiene las calificaciones más negativas de su sexenio de acuerdo con la encuesta de El Universal y de Consulta Mitofsky.
Éstas coinciden y en ellas, el presidente tiene un acuerdo sobre su gestión de entre 24 y 25%. Y un desacuerdo de entre 65 y 69%. Del 2015 al 2016, la caída del acuerdo es de entre 4 y 17%. Y el desacuerdo crece en 9%. El 70% piensa que el país va por mal camino y 85% que los problemas del país lo rebasan y no tiene control sobre los mismos.
En noviembre del 2015, el nivel de acuerdo con la gestión del presidente era 42% y el desacuerdo de 57%. Un año después el acuerdo es de 25% y el desacuerdo de 66%, según El Universal. En 12 meses el desacuerdo crece en 9% y el acuerdo cae en 17%. Implica una caída de 1.41% al mes.
La misma fuente señala que en febrero del 2015, 64% de los encuestados pensaba que el país iba por muy mal camino y en noviembre del 2016, 70%. En el 2015, 20% consideraba que el país iba por muy buen camino y ahora 14%. En 21 meses aumenta en 6% que se va por mal camino.
En noviembre del 2015, el nivel de acuerdo con la gestión del presidente era 33% y el desacuerdo de 65%. Un año después el acuerdo es de 24% y el desacuerdo de 69 %, en versión de Consulta Mitofsky. En 12 meses el desacuerdo crece en 9% y el acuerdo cae en 4%. Implica una caída de 0.33% al mes.
Según la misma fuente, en noviembre del 2015, la aprobación del presidente era de 39% y en el 2016 de 30%. En un año cae en 9%.
Hoy a pesar de todos sus problemas, están mejor evaluados los gobernadores que tienen 40% de aprobación y los alcaldes con 41%.
En la encuesta de El Universal, en noviembre del 2015, 69% pensaba que los problemas del país rebasaban al presidente y 26% que estaba en control de los mismos. En noviembre del 2016, 85% considera que los problemas rebasan al presidente y sólo 10% piensa que los controla. En un año crece en 16% los que piensan que los problemas rebasan al presidente.
Las dos encuestas registran el impacto negativo de la visita de Donald Trump. En la de El Universal, 66% de los encuestados piensa que fue un error del presidente y 33% que hizo lo correcto. Ésta aparece como la tercera de las peores cosas realizadas por el presidente en su gestión con 7% de las menciones. Antes están las reformas y no combatir la delincuencia con 12 y 9% de las menciones, respectivamente.
Un dato significativo, que también registran otras encuestas, es que el tema de la lucha contra la corrupción se vuelve uno de los tres problemas nacionales más relevantes. Antes esto habría sido impensable. El primer lugar es el empleo con 38%, el segundo combatir la inseguridad con 32% y el tercero combatir la corrupción con 24%, según El Universal.
30 DE NOVIEMBRE 2016
A lo largo de una vida de 90 años, hay muchos y no un solo Fidel Castro (1926-2016). A todos les es común la idea de que hay personas, él es una de ellas, que tienen un papel crucial en la historia. Para Castro, actuar de cara a la historia le fue siempre muy importante. Les es común también la construcción y el manejo de su imagen, para convertirse en mito.
El primer Castro, el de 1953 a 1958, es el revolucionario que fracasa en la toma del cuartel de Moncada, es encarcelado, al ser liberado se exilia en México donde organiza el movimiento guerrillero. El 2 de diciembre de 1956, en el Granma, arriba a las costas cubanas. Los rebeldes en la Sierra Maestra se consolidan y crecen. El 1 de enero de 1959 el dictador Fulgencio Batista, derrotado, huye del país.
El segundo Castro, el de 1959 a 1961, es el líder revolucionario triunfante que inicia, el 16 de febrero, la construcción del nuevo gobierno y el nuevo país. Es una revolución liberal de corte nacionalista y popular lejos del marxismo-leninismo. Castro genera muchas expectativas a nivel internacional sobre las posibilidades de vencer las dictaduras y construir una nueva sociedad.
El tercer Castro, el de 1961 a 1989, es el gobernante de un país con el que Estados Unidos rompe relaciones. Vienen los intentos por derrocar la revolución triunfante y asesinar a su líder. Castro, entonces, se define como marxista-leninista y se alía con la Unión Soviética. En el marco de la Guerra Fría, los distintos gobiernos soviéticos financian el proyecto cubano. En 1962 ocurre el conflicto de los misiles. Los soviéticos deciden retirarlos. Castro radicaliza sus posiciones. Es la época donde tiene mayor influencia. Interviene en la política mundial con el apoyo a las guerrillas en América Latina y lo procesos de descolonización en África y Asia.
El cuarto Castro, el de 1990 al 2006, es un gobernante con poderes absolutos incapaz de reaccionar a los nuevos tiempos. Mientras que los dirigentes de la Unión Soviética, después Rusia, China y Vietnam inician la transformación de su organización económica y política, para hacer frente a los nuevos tiempos, Castro permanece inamovible. Ya no tiene la fuerza de un revolucionario, de un innovador social, que crea nuevas alternativas. Las críticas sobre su gobierno autoritario, algunos dirán dictatorial, crecen a nivel local e internacional.
El quinto Castro, el del 2006 al 2016, es el de un hombre enfermo que por su estado de salud debe dejar el poder en manos de su hermano Raúl. Primero sólo de manera interina, pero a partir del 2008 en forma definitiva. Es un hombre a la sombra dedicado a celebrar el mito que él mismo construyó. Recibe en su casa a las grandes personalidades que vistan Cuba y que como una concesión y un privilegio se les concede entrevistarse con el mito todavía en vida.
La figura de Castro es contradictoria y en ella se une la imagen del revolucionario que derroca a la dictadura y propone una sociedad nueva caracterizada por la justicia y la solidaridad con la del dictador implacable que se aferra al poder y al modelo económico y social que creó a pesar de que es evidente que éste no funciona y resulta incapaz de hacer realidad el nuevo mundo que pregona. Él fue inspiración para muchos revolucionarios en América Latina, pero también en otras latitudes del mundo. Sin duda fue un hombre que, se quiera o no, marcó con sus ideas y acción el siglo XX. La historia, como él quería, lo va a recordar.
Anish Kapoor
28 DE NOVIEMBRE 2016
En la pasada campaña electoral de Estados Unidos, el candidato republicano Donald Trump, ahora presidente electo, utilizó la mentira como elemento central de su discurso. Esa estrategia, en el marco del discurso nacional-populista, le dio gran resultado. Dijo lo que sus seguidores quieran oír.
Distintos estudios muestran que 80% de sus afirmaciones eran falsas. Los grandes medios y las redes sociales se convirtieron en caja de resonancia de esas mentiras. Eso provocó el reclamo de distintos sectores de la sociedad estadounidense.
La red social Facebook, con 600 millones de seguidores en el mundo, fue criticada por esto. En un primer momento, la empresa, en su defensa, sostuvo que no era un medio de comunicación sino una herramienta de difusión. Después asumió la postura de que iban a trabajar, para evitar que las mentiras se difundieran en su red.
Marc Zuckerberg, la cabeza de Facebook, publicó en su muro: “nos tomamos la desinformación en serio. Nuestra meta es conectar a las personas con las historias que tienen más sentido para ellas y sabemos que quieren información certera”. Y anunció siete medidas para evitar difundir mentiras. Éstas son:
1) Detección: la capacidad para descubrir las mentiras, lo que ellos llaman desinformación, va a mejorar.
2) Avisos: se hacen más sencillos los pasos, para que los usuarios avisen cuando una información es falsa. Se busca frenarla lo más pronto posible.
3) Verificación: organizaciones reconocidas y de prestigio, especializadas en eso, se hacen cargo de la comprobación de las afirmaciones que se publiquen.
4) Advertencias: un equipo de la red analiza la manera de etiquetar la información que un usuario haya marcado como falsa. Se avisa al resto de los mismos de la posible mentira.
5) Artículos: la red estudia cómo aumentar la calidad de las historias enlazadas a una publicación, para que el usuario disponga de más información.
6) Anuncios: buena parte de las noticias falsas son promovidas por quienes se benefician del spam. Cambios en el sistema de anuncios van a enfrentar el problema.
7) Aprendizaje: el equipo de la red intensifica su colaboración con los otros medios de comunicación, para aprender de sus sistemas de verificación.
Especialistas en las redes sociales sostienen que la nueva posición del creador de Facebook implica reconocer que esta red no es sólo una herramienta de difusión sino también un medio de comunicación de lo cual se derivan nuevas responsabilidades.
La posición de la empresa no implica la censura, que siempre es condenable, pero sí evita ser usada como caja de resonancia de información falsa intencionalmente difundida para ciertos intereses particulares o de grupo como, queda muy claro, fue el caso de Trump.
16 DE NOVIEMBRE 2016
En el caso de la elección presidencial en Estados Unidos, todas las encuestas fallaron. Lo mismo ocurrió con el Brexit en la Gran Bretaña y con el Acuerdo de Paz en Colombia. En cada caso se dan razones distintas, para tratar de entender el desfase entre lo que decían las encuestas y lo que realmente pasó. / La explicación que gana consenso entre los especialistas es que las encuestas subestimaron a los votantes blancos simpatizantes de Trump. Ahí está la base social del ahora presidente. El economista Paul Krugman, profesor en la Universidad de Princeton y premio Nobel de Economía, plantea en un texto, para The NYT News Service (9.11.16), que los analistas y los medios “no conocemos en el país que vivimos”.
Y añade: “Resulta que estábamos equivocados. Descubrimos que hay una enorme cantidad de gente, blancos que viven principalmente en áreas rurales, que no comparten nuestras ideas de lo que es Estados Unidos. Para ellos, se trata de sangre y tierra, se trata de tradiciones patriarcales y jerarquías raciales”.
Ese grupo está formado por trabajadores y desempleados blancos mal pagados, hombres y mujeres mayores de 40 años, con bajo nivel educativo. Son muy conservadores. No aceptan la liberalización de la mujer, que debe permanecer en casa. Ellos y sus familias han sido desplazados de los beneficios de la globalización y de las nuevas tecnologías.
Viven enojados y frustrados por los efectos de la reconversión industrial de su país y los excesos del capitalismo global, que tiende a la concentración de los ingresos y a la desigualdad social.
Hoy Estados Unidos es uno de los países más desiguales del mundo. Los blancos que pertenecen a ese grupo ven que su movilidad social se ha estancado o incluso revertido. Desde los años 70 no aumentan los salarios.
No viven en las zonas con la mayor presencia de la migración, pero se sienten amenazados y desplazados de sus trabajos por los migrantes, en particular los mexicanos, que son los más. Explican su situación por la presencia de los migrantes y no por las transformaciones de la industria. Su sentimiento más fuerte es que la sociedad los ha relegado y los políticos los han olvidado.
Ese grupo con mucha facilidad es lo que quiere oír, se identifica con el discurso nacional-populista, el de Trump, que tiene en la xenofobia y el racismo dos de sus valores fundamentales. Desde ahí se desprecia a los migrantes e incluso a los estadounidenses que no son blancos. Desde ahí se descalifica a todos los que no profesan la fe que yo tengo. Desde ahí se funda la idea de la “supremacía blanca”.
Este grupo que ve el futuro con incertidumbre es el que votó por Trump. Él a lo largo de la campaña les ofreció un mejor país y una mejor condición de vida, para ellos y sus familias. Nunca les dijo cómo. Les pidió que creyeran en él, porque solo él puede hacer que “Estados Unidos vuelva a ser grande”. Ellos le creyeron y le dieron su voto. Trump no va a poder cumplir con su promesa. ¿Qué va a pasar cuando se den cuenta de eso?
15 DE NOVIEMBRE 2016
En agosto pasado, el papa Francisco nombró una comisión para estudiar el papel de las mujeres en la iglesia católica. El jesuita Luis Ladaria la preside. Es el número dos en la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Integrantes de la Unión Internacional de Superioras Generales, que reúne a las responsables de las congregaciones femeninas, solicitaron al papa, el pasado mayo, que se conceda el diaconado a las mujeres.
En esa ocasión el papa les dijo que “las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy”. Las superioras, al igual que otras mujeres en la iglesia, ven que el diaconado puede ser el primer paso para después acceder al sacerdocio.

Las mujeres en la primitiva comunidad cristiana ya desempeñaron esa función. A lo largo de los siglos la estructura patriarcal y machista que se estructura y consolida en la iglesia termina por marginar a las mujeres.

La comisión papal está integrada por el mismo número de hombres y mujeres. Quienes trabajan a favor de la ordenación de las mujeres reconocen que es un paso adelante, pero no el final.
Se critica que la integración de la comisión sea eurocéntrica. No contempla participantes de América Latina, África y Asia. Y tampoco a mujeres que llevan años ejerciendo, en los hechos, un ministerio presbiteral.
14 DE NOVIEMBRE 2016
El pasado martes en la elección presidencial de Estados Unidos ganó el discurso nacional-populista, con tintes fascistas, enarbolado por Donald Trump. La sociedad blanca conservadora, cerrada e intolerante, que representa la mitad de la población de Estados Unidos, está hoy al mando de ese país.
La retórica del candidato republicano puso por delante, los propuso como valores, la xenofobia, el racismo, la misoginia, el desprecio a los migrantes y discapacitados. Este discurso generó simpatía y aceptación entre millones de estadounidenses.
Temas problemáticos en la sociedad de Estados Unidos que parecían ya habían desaparecido, que por años causaron tensiones y muertes, están de nuevo en la mesa. El discurso de Trump propone como “normal” que alguien se defina como xenófobo o racista.
Y también que se asuma como “normal” que los políticos mientan, falseen declaraciones y que se vea como un “triunfo ciudadano” no cumplir con las leyes y tampoco pagar los impuestos. Ya no es vergonzoso, antes era la posición de sólo pequeños grupos clandestinos, manifestarse abiertamente por la idea de la “supremacía blanca”.
El discurso de Trump tira por la borda los mejores valores de la sociedad estadounidense. La rueda de la historia ha dado vuelta atrás. El que Trump piense así es grave, pero que lo sigan millones y millones de personas, la mitad de los habitantes de Estados Unidos, asusta y resulta incomprensible.
Estados Unidos, después de esta campaña, se ha convertido en otro país. La posición progresista y abierta que caracterizó la gestión del presidente Barack Obama (2008-2017) quedó atrás. Ahora está al mando, de todavía la primera economía del mundo, el sector que asume la xenofobia y el racismo como virtud. En su visión los otros, los que no son blancos, tienen un estatuto inferior aunque sean estadounidenses.
La sociedad con su decisión sorprende al mundo. Es de esperar que en los próximos cuatro años, los del mandato de Trump, avancen y se radicalicen las posiciones xenófobas y racistas, pero también misóginas y contra los migrantes. El discurso de Trump las ha establecido como “normales” y válidas.
Estados Unidos surge de este proceso electoral como una nación dividida y confrontada. El discurso nacional-populista de Trump marcó la línea en toda la campaña. Ese discurso, que promueve el odio, obtuvo la simpatía y el aplauso de la mitad de la sociedad estadounidense. Ahora por eso es presidente. Eso asusta y genera preocupación.
La comunidad internacional está inquieta. ¿Qué se puede esperar de un mentiroso compulsivo como Trump? ¿Qué se puede esperar de alguien que a cada momento pierde el control, agrede e insulta a los demás? ¿Qué se puede esperar, en un mundo complejo y multicultural, de alguien que cree en la supremacía blanca?
08 DE NOVIEMBRE 2016
El discurso del candidato republicano Donald Trump en torno al supuesto crecimiento de la migración mexicana no se sostiene. Obedece a razones políticas, es lo que quieren oír sus seguidores, pero no tiene fundamento en la realidad.
En 2015, el número de los mexicanos repatriados por las autoridades de migración de Estados Unidos fue de 207,000, según el Instituto Nacional de Migración (INM). Es 56 % menos que hace cinco años.
La tendencia del último lustro es que disminuye el número de los mexicanos repatriados y crece el de otros países. El 86 % de las repatriaciones se dieron en Texas, Arizona y California, de acuerdo al Anuario de Migración y Remesas 2016.
La publicación, editada por el Consejo Nacional de Población (Conapo) y la Fundación Bancomer, sostiene que el 51.2 % de éstos permaneció en Estados Unidos solo una semana o menos y el 25.6 % estuvo más de un año.
El promedio de edad de los repatriados es de 31 años. El 37 % tiene entre 20 y 29 años. El 89.8 % son hombres y el 30 % habla inglés. Al momento de emigrar, la gran mayoría trabajaba y tenía un ingreso de uno a tres salarios mínimos. El dos por ciento ganaba cinco o más salarios mínimos.
De los repatriados el 9.5 % es de Michoacán, el 8.5 % de Oaxaca, el 7.9 % de Guerrero, el 6.9 % de Guanajuato y el 5.5 % de Puebla. En estos cinco estados se concentra poco menos del 40 % del total.
La gran mayoría a su regreso se reincorpora al trabajo como empleados remunerados o subordinados. Sólo el 7.1 % de las mujeres y el 5.9 % de los hombres como empleadores, de acuerdo al Anuario.
Las mujeres se integran a trabajar en el sector servicios y los hombres, en su mayoría, en el sector agrícola. En Anuario revela que las mujeres repatriadas son jóvenes y con mayor escolaridad que los hombres. De ellas tres de cada diez tiene un nivel educativo igual o mayor al medio superior.
En siete de cada diez de las mujeres migrantes es su primer intento de ingreso a Estados Unidos. La mayoría tiene vínculos familiares o de amistad en ese país.
Todo indica que en los próximos años seguirá disminuyendo el número de los migrantes mexicanos y con ellos también el de los repatriados. Es ya una constante, que se ve como irreversible.
 
07 DE NOVIEMBRE 2016
Nunca en la historia una elección había despertado tanto interés y preocupación mundial como la que mañana tiene lugar en Estado Unidos. La posibilidad de que el republicano Donald Trump llegue a la Presidencia de su país ha hecho caer las bolsas y creado preocupación en los gobiernos de todos los países.
En último momento la decisión del director del FBI, James Comey, de intervenir en el proceso electoral, en contra de la posición del Departamento de Justicia, al anunciar una nueva investigación sobre el uso del correo personal de la candidata Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado, ha ayudado a que Trump cierre la diferencia en las encuestas.
A pesar de eso, los últimos sondeos señalan como ganadora a la candidata demócrata por una ventaja de dos a cuatro puntos en el voto popular, según el promedio de encuestas que realiza Real Clear Politics. Y en los sitios especializados en estudios de probabilidad, como FiveThirtyEight y The New York Times, Clinton gana la elección con una diferencia de 60 o 70 puntos.
En las votaciones adelantadas, con cerca de 40 millones de sufragios, la demócrata supera al republicano con 55% de intención de voto contra 37% del republicano, según TargetSmart-William &Mary. Las casas de apuesta, como Bovada, dan como ganadora a Clinton dos contra uno.
Las últimas encuestas señalan que la demócrata obtiene también la mayoría de los votos del Colegio Electoral. De los 538 votos obtiene con seguridad 224 contra 180 del republicano. Están en juego 134, según Real Clear Politics. Para ser elegido presidente se requieren 270. FiveThirtyEight, que maneja probabilidades, otorga 312 votos a Clinton, 225 a Trump y uno al candidato Evan McMullin.
En Estados Unidos, con una población de 320 millones, son 221 millones los que pueden votar. En la elección presidencial pasada sufragaron 130 millones. Ahora, el resultado va a depender en muy buena medida de la cantidad de afroamericanos y latinos que se decidan a votar. El 80% de éstos simpatiza con Clinton.
Los datos estadísticos indican que la candidata demócrata va a ganar a menos, como asegura el Financial Times, de que “ocurra algo terriblemente inesperado”. Algunos analistas estiman que la fuerza del republicano está en el voto oculto que se va a expresar el día de la elección, pero la mayoría de los especialistas coincide en que éste ya no puede cambiar el resultado electoral.
Desde 1936, cuando Gallup empezó ha hacer encuestas de las elecciones presidenciales, el candidato que en septiembre y octubre lleva la delantera siempre gana. En 1980, Ronald Reagan fue la excepción. Iba abajo en las encuestas y al final ganó. Para todos fue una gran sorpresa. ¿Ahora también lo será? Pienso que Clinton se hará con la victoria. Mañana por la noche saldremos de dudas.
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07/10/2016
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30/11/2016
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