Medios de gobierno 10 DE JUNIO 2019
En México, nunca han existido medios de Estado y los que se dicen tal son del gobierno. Eso ocurre con los medios que tiene la federación y con las radios y televisoras con las que cuentan algunos estados.
El presidente de la República es quien nombra a los responsables de Notimex, el Instituto Mexicano de la Radio (Imer), Radio Educación, el canal 22 y el canal 11. Sus titulares se asumen como funcionarios del gobierno.
Lo mismo ocurre en los estados que cuentan con sistemas de radio y televisión donde el gobernador es quien nombra a las cabezas de esas instituciones.
En la cobertura de estos medios hay un sesgo a favor del gobierno, en la medida que sus directivos son nombrados por el Ejecutivo y obedecen a sus orientaciones.
Así, estos medios, por la vía de los hechos, funcionan más como órganos de propaganda del gobierno que de información objetiva. Esa es una de las causas de sus bajas audiencias.
No es el caso de los países que sí tienen medios de Estado como Alemania, Gran Bretaña y Francia, donde éstos cuentan con una autonomía total del gobierno en turno.
En estos casos, existen consejos de administración integrados por representantes de organizaciones de la sociedad civil.
Ellos nombran al titular de los medios de Estado y garantizan la absoluta libertad de expresión y el ejercicio de un periodismo de alta calidad.
Estos medios, por ser órganos de interés público y cumplir una clara función social, tienen asignado un presupuesto de los recursos públicos.
A lo largo de los últimos años los distintos gobiernos federales, sin cambiar el esquema, cuidaban de tener una excesiva injerencia en estos medios.
Y siempre hubo profesionales de la comunicación que supieron aprovechar estos espacios para intentar hacer otro periodismo y presentar alternativas.
En la historia de estos medios, nunca se había manifestado con tanta claridad la intervención del gobierno como ocurre en la presidencia de López Obrador.
Ahora, el presidente nombró a un coordinador general de estos medios que garantiza la presencia de su línea política y su proyecto.
La propaganda nunca había sido tan evidente ni estado tan presente. Los anteriores gobiernos siempre trataron de cuidar las formas.
Tampoco se había dado el caso de que titulares de programas fueran funcionarios o personajes abiertamente a favor del régimen.
Ahora, los medios en manos del gobierno federal son simple y llanamente órganos de propaganda a favor del presidente y su proyecto.
Lo que neutraliza esta estrategia son los bajos niveles de audiencia de estos medios que seguramente se verá más reducida ante la vulgaridad de la propuesta.
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07 DE JUNIO 2019
Desde 1924, Grecia reconoce la existencia de un territorio autónomo, con soberanía griega, en la que se encuentran 22 monasterios de las iglesias ortodoxas de Grecia, Rusia, Bulgaria, Serbia, Georgia y Rumania.
Los monasterios están en el Monte Athos ubicado en la zona montañosa de la península Calcídica en Macedonia Central. Ahora ahí viven 2,200 monjes. De 1988 es la declaratoria de la UNESCO como Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad.
El gobierno religioso del territorio está a cargo de un colectivo integrado por un monje de cada uno de los monasterios.
La autoridad ejecutiva recae en un comité de cuatro monjes elegidos entre los monasterios que tiene como cabeza al Protos (en griego el primero). El cargo es por un año.
Desde el siglo V en el Monte Athos (Montaña Sagrada) hubo ermitaños que eligieron ese lugar para retirarse a la vida contemplativa.
En el siglo X (963) se establece el primer monasterio que funda san Atanasio de Athos. El día se organiza en ocho horas de oración, ocho horas de trabajo y ocho horas para comer y dormir.
El prestigio de este monasterio se extiende por todo el mundo y su estilo de vida es un modelo a seguir en las formaciones monacales de las iglesias cristianas de Oriente.
La historia de la comunidad monacal de Athos no siempre ha sido de paz. En el siglo XIII, los cruzados los invadieron y en 1307 y 1309 mercenarios de la Compañía Catalana de Oriente los atacaron.
Cuando se establece el Imperio Otomano, de religión islámica, a la caída del Imperio Bizantino en el siglo XV, cambia el entorno en el que se desarrolla la vida monacal.
En los 400 años del Imperio Otomano la comunidad monacal de Athos siempre se mantuvo, pero disminuyó de manera notable el número de los monjes.
De los 300 monasterios que existían a comienzos del siglo XIV sólo quedaron 35 y luego todavía menos, y es hasta el siglo XIX que resurge la vida monacal con nuevas fundaciones que retoman edificios que ya existían.
De los 22 monasterios, la mayoría se funda entre el siglo X y XIV, pero también los hay de los siglos siguientes, incluido el XIX.
Los monasterios, además de los amplios y extraordinarios edificios que guardan, son parte de su patrimonio, manuscritos antiguos, libros y un gran número de obras de arte.
En el territorio autónomo de los monasterios no pueden entrar mujeres y al día sólo lo pueden hacer 120 hombres con permiso especial.
La única forma de ver los monasterios, aunque sea a la distancia, es tomar en Uranópolis un barco que hace el recorrido por la costa occidental del Monte Athos. Se pasa por 10 de éstos.
Al inicio del siglo XXI estos monjes, dedicados al trabajo y a la oración, con su estilo de vida hacen presencia de Dios en este mundo complejo y convulso.
04 DE JUNIO 2019
El Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) recuerda que en México existen 11 familias lingüísticas y 68 lenguas con 364 variantes con motivo de la celebración del Año Internacional de las Lenguas Indígenas.
La ONU con esta celebración pide a los estados miembros asuman la gravedad de la pérdida de las lenguas originarias y emprendan acciones, para evitar que siga sucediendo.
De todas las lenguas indígenas que se hablan en el país, 31 de ellas están en muy alto riesgo y alto riesgo de desaparecer. Éstas se encuentran en 14 estados. Siete están en Campeche, seis en Chiapas, seis en Sonora, cinco en Quintana Roo y cinco en Baja California. En Oaxaca hay tres y dos en Chihuahua, el Estado de México y Veracruz. Y una en Coahuila, Tabasco, Puebla y San Luis Potosí.
Hay diferencia en el estado que guardan cada una de estas lenguas. Algunas tienen menos de 100 hablantes y otras hasta 10,000, pero ya no hay transmisión generacional. En estos casos las nuevas generaciones ya no están hablando la lengua materna y así no hay ninguna posibilidad de que éstas se puedan conservar. Existen casos donde la pérdida será irreparable como el Kiliwa en Baja California que tiene solo tres hablantes o el maya Awakateco con diez.
El INALI propone dos grandes métodos, para iniciar la revitalización de las lenguas indígenas: el “Nido de Lengua” y la documentación.
En el primer caso un grupo de hablantes de la lengua, generalmente adultos mayores que son los que la conocen mejor, se reúnen con grupos de niños, para transmitirles la lengua. La documentación de la lengua, vital en el caso de las que están en alto riesgo de desaparecer, implica registrar su léxico y la manera cotidiana del habla original. Estos procesos, advierte el INALI, son lentos, paulatinos y orgánicos. Los resultados de la revitalización de la lengua se podrán ver en una o dos generaciones.
El Estado (gobierno y sociedad civil) debe trabajar en la revitalización de las lenguas indígenas en el marco de un plan nacional de emergencia. La situación es muy grave y si ahora, no mañana, no se hace algo importante se pueden perder la mitad de las lenguas indígenas que todavía se hablan en el país.
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03 DE JUNIO 2019
Comunicar es gobernar o gobernar es comunicar. Son dos caras de una misma realidad. En la sociedad mediática en la que vivimos, en el futuro lo será todavía más, el gobernante está obligado a comunicarse. Es exigencia de la democracia y la política.
En una sociedad democrática el gobierno tiene la obligación de informar y el ciudadano el derecho a ser informado. Así, la comunicación gubernamental tiene su fundamento jurídico y político en el cruce de esa obligación y ese derecho.
De otro lado está la racionalidad política. El gobernante que no se comunica no logra posicionar la acción que realiza su gobierno, por buena que ésta sea, y al no estar presente en los medios de comunicación tiende pronto a desaparecer del imaginario público, y eso reduce su capacidad de maniobra.
El comunicar es gobernar, no funciona por sí mismo y requiere. Es una condición indispensable, de una masa crítica de acción que muestre de manera clara que el gobierno actúa y ofrece resultados que llegan a la gente, y ésta los valora como positivos.
Un presidente municipal, si es un buen comunicador, puede mantener una buena percepción de parte de la ciudadanía, incluso sin ofrecer resultados, entre seis meses y un año. A partir de ese momento la sola comunicación no sirve, e incluso se revierte.
En el caso de un gobernador, lograr una buena percepción ciudadana, sólo a través de la comunicación, y sin ofrecer claros y efectivos resultados, puede funcionarle entre un año y un año y medio. A partir de ese momento deja de operar.
Un presidente puede tener una buena imagen entre la ciudadanía, sólo a través de la comunicación, hasta dos años y un poco más. Después ya no sirve y puede revertirse y golpear de manera agresiva la imagen presidencial.
El presidente López Obrador es un buen comunicador y utiliza una estrategia y unos mecanismos que lo mantienen todos los días en los medios. Mañana con mañana establece la agenda de la discusión mediática. La sola comunicación le puede ofrecer resultados no más de dos años.
Necesita avalar lo que dice con una acción significativa, y eso no lo está logrando. En su arranque es el sexenio más violento de los últimos 24 años, la economía no crece y tampoco el empleo. El sistema de salud vive una crisis, producto de los recortes presupuestales.
El mundo de la ciencia y la cultura están indignados con los recortes al presupuesto y también está inconforme el sector de las organizaciones de la sociedad civil. Cada día que pasa aumentan los sectores que se sienten golpeados e incluso traicionados por el presidente.
Los márgenes de maniobra que tiene el presidente con sólo la comunicación son todavía amplios. Le quedan todavía 18 meses, pero se le van a terminar. Le urge con acciones positivas mostrar que no sólo se sabe comunicar, sino que también puede ser un buen gobernante. Está por verse.
31 DE MAYO 2019
El doctor Jorge Alonso en la conferencia magistral “Hacia una nueva revolución copernicana” en la Cátedra Julio Cortázar, de la Universidad de Guadalajara, analiza los movimientos anticapitalistas que ahora tienen lugar en el mundo.
En los últimos 20 años, el doctor Alonso se ha dedicado al estudio de los movimientos sociales alternativos que luchan contra el capitalismo. En la conferencia analiza tres: los kurdos en Rojava; el pueblo mapuche en la Patagonia rebelde, y los zapatistas en el sur mexicano.
El confederalismo democrático de los kurdos. En Rojava, al norte de Siria, se ha creado un sistema confederal de fuerzas de autodefensa, que se basan en el feminismo, la ecología social y el municipalismo libertario. En lugar de centralizar el poder, buscan reasignarlo a las bases por medio de formas horizontales de representación.
Han creado comunas y consejos. Lo económico lo organizan a través de cooperativas. La participación en las comunas es voluntaria y libre. Si un asunto excede la capacidad de una comuna o afecta a varias de éstas, los consejos se convierten en los siguientes sitios de debate y de toma de decisiones.
Las kurdas sostienen que no se pueden generar cambios relevantes a la estructura social sin destruir al patriarcado. Se busca una sociedad igualitaria en el impulso a la emancipación de la mujer y la defensa de la naturaleza. Y se proponen tejer una red mundial que se convierta en una civilización democrática.
Las luchas del pueblo Mapuche. En Chile esta nación originaria defiende su territorio, su lengua y su estilo de vida. Plantean la reconstrucción de su nación dándole valor a su vida y territorio con respeto al equilibrio ecológico, enraizando y profundizando la lucha por su autonomía desde las cuestiones cotidianas. Asumen que deben reconstruir desde sus recursos y capacidades con autonomía desde lo local.
Luchan por la autonomía jurisdiccional, recuperación de sus tierras, libertad económica, y el reconocimiento de su identidad cultural. En su visión el Estado ha sido protagonista en la negación al derecho sobre el territorio, la devolución de sus tierras y la negación de sus libertades.
Ahora buscan vigorizar su agricultura y ganadería familiar, el intercambio de sus productos, la defensa de su cosmovisión y de sus formas ancestrales de vida. Ahora discuten cómo deben vivir en este mundo y avanzar en su autodeterminación.
La lucha anticapitalista del zapatismo. Plantean que el capitalismo convierte lo básico y elemental (el agua, el aire y la luz) en mercancías. Y que ahora trata de invadir territorios antes ignorados, desplazando a sus habitantes. Se propone que toda la naturaleza sea mercancía.
Están convencidos de que lo que los une es librarse del capitalismo, y librar a la madre tierra. Hay un más allá que implica trascender al sistema capitalista y creará nuevas realidades sociales y económicas que sean más humanas.
Insisten en que ser zapatista es organizarse y trabajar colectivamente, sin venderse, hasta destruir el sistema capitalista. Sostienen que en un nuevo proyecto de sociedad las mujeres deben romper con el patriarcado y establecer relaciones de igualdad entre las mujeres y los hombres.
El doctor Alonso concluye que los movimientos anticapitalistas han adquirido gran dinamismo en lo que va del siglo XXI y que éstos tienen varias expresiones, pero les es común que combinan consistentemente lo anticolonial, lo antipatriarcal y el respeto por la madre tierra. Y también que siempre parten de lo local hacia lo planetario.
29 DE MAYO 2019
A lo largo de más de 20 años, el ahora presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, construyó un producto y una marca que son él mismo.
Desde un inicio de esta tarea tuvo claro el producto y la marca que se proponía construir y que era la condición para llegar a donde ahora están. Ése era el propósito.
La construcción la hizo contra viento y marea con una constancia y disciplina admirables. Nunca se desvió del camino. Se aferró en su objetivo.
En la tarea demostró una gran habilidad y destreza en el manejo de los elementos que le permitieron lograr el diseño del producto y la marca que ahora es.
Éstas no se hicieron, como en el caso de otros políticos, a partir de la acción. Su único cargo de elección fue la jefatura del gobierno de la Ciudad de México (2000-2006).
El producto y la marca se construyeron a partir de tres elementos: una forma de decir las cosas, una selección de los temas a desarrollar y una manera de actuar.
La forma de decir lo que piensa y la originalidad de su discurso crearon un personaje único en el mercado electoral.
Los temas que eligió lo distinguieron de cualquier otro político y se centró en tres binomios: corrupción-honradez; más de lo mismo-cambio, y mafia del poder-somos distintos.
Su acción siempre fue la de confrontarse con el poder, incluso cuando él mismo lo ejerció. Para eso eligió siempre actos simbólicos que rompían con lo establecido.
La combinación de los tres elementos la hizo en la tensión entre estar fuera del sistema y ser parte de él. Nunca rompió con este. Eso le hubiera sacado del juego electoral.
En la construcción del producto y la marca resultó fundamental la cobertura que tuvo de los medios. Sin ellos nunca lo hubiera logrado.
Desde un principio, entendió bien que la manera de estar presente en ellos era a través de dar nota. Y se dedicó a eso. Siempre ha sido noticia.
El producto y la marca, que se fueron consolidando en el camino, se empezaron a dar a conocer y en ese proceso encontraron su nicho de mercado, que siempre fue creciendo.
En la sociedad mexicana ahora hay un amplio sector que compra el producto y la marca AMLO. El producto le satisface y se identifica con la marca. Se convierten en sus vendedores y publicistas.
Ahora López Obrador se enfrenta a un espacio distinto que es el de la acción de gobierno, donde sólo los discursos en sus diversas modalidades, especialidad del presidente, ya no bastan.
Está por verse si en las nuevas condiciones el producto y la marca AMLO se sostienen en el mercado. En los primeros meses de gobierno así ha sido y es posible que continúe, pero también que se reduzcan los compradores.
28 DE MAYO 2019
Las prioridades de un gobierno se reflejan en el lugar que ocupan en su plan de desarrollo y en el monto que se les asigna en el presupuesto. Lo demás son discursos más o menos bien intencionados.
El Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024 del gobierno del presidente López Obrador no da ninguna importancia a la actividad científica, tecnológica y a la innovación. En eso, como en otras muchas cosas, es igual que los anteriores gobiernos e incluso peor.
La comunidad científica participó en muchos eventos de consulta donde se hicieron un gran número de propuestas al nuevo gobierno, en el que tenían muchas esperanzas de cambio, pero en el PND no se ve reflejado nada de esas iniciativas.
En el PND con relación a la ciencia y la tecnología solo viene un párrafo: “El gobierno federal promoverá la investigación científica y tecnológica. Apoyará a estudiantes y académicos con becas y otros estímulos en bien del conocimiento. El Conacyt coordinará el Plan Nacional para la Innovación en beneficio de la sociedad y del desarrollo nacional con la participación de las universidades, pueblos, científicos y empresas”.
Los científicos y tecnólogos han reaccionado con sorpresa y enojo y han realizado algunas marchas de protesta contra el PND y el gobierno. Integrantes de la Academia Mexicana de Ciencia han dicho que el PND, en los hechos, deja fuera a la ciencia, la tecnología y la innovación que no merecieron más de seis renglones.
Y añaden que en el PND no hay nada que diga qué papel juega la ciencia en el desarrollo del país y cómo se le va a apoyar. Los científicos y tecnólogos no entienden que pasó y el por qué el desprecio del nuevo gobierno a la ciencia y la tecnología.
En agosto de 2018, el presidente se reunió con la comunidad científica y se comprometió a incluir sus propuestas en el PND, pero eso no ocurrió. Los científicos están preocupados y sorprendidos sobre la actitud del nuevo gobierno.
Las prioridades del presidente están en los programas sociales de corte clientelar que entregan recursos a su nombre en busca de hacerse del apoyo de una gran base social. Él ha dicho que ya son 14 millones los mexicanos que de manera directa reciben recursos de su gobierno.
En la lógica política -paternalista, corporativa y clientelar-  del presidente, la comunidad científica es un sector muy pequeño que no le representa nada. En su lógica la ciencia, la tecnología y la innovación no tienen rentabilidad política. Él todo lo ve desde ese ángulo.
27 DE MAYO 2019
La ineficiencia en el gasto de los gobiernos de América Latina y el Caribe genera una pérdida de 220,000 millones de dólares al año, que equivalen a 4.4% del PIB regional, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Y añade que “esa cifra, bien invertida, sería suficiente para acabar con la pobreza extrema en la región”. Esto necesariamente pasa, dice el BID, porque los gobiernos vean como “crucial” elevar la eficiencia en el gasto público.
El BID identifica tres fuentes de ineficiencia, que en mayor o menor grado, están en los países de la región:
1. Compras públicas. Licitaciones mal planteadas, corrupción y mala selección de proyectos de inversión. El ahorro podría ser de 1.5 % del PIB regional.
2. Transferencia monetaria a los ciudadanos. En muchas ocasiones los receptores no son los que más lo necesitan y esto fomenta la desigualdad social. En este rubro, se pierde 1.7% del PIB regional.
3. Sueldos de los funcionarios. Representan 29% del presupuesto público total de la región. En los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos es de 24 por ciento. Esto, a pesar de que los salarios públicos están 25% abajo de los que se pagan en el sector privado. 
En las tres últimas décadas, los gobiernos de la región han optado por incrementar el gasto corriente (gasto social y sueldos) en detrimento de la inversión, que es uno de los principales determinantes del crecimiento de los países y también del aumento de la calidad en la vida de la población.
La política general en la región ha sido que en las épocas buenas crece el gasto corriente, en particular, en programas sociales, y en las malas se reduce la inversión pública. Esto necesariamente afecta el crecimiento porque la inversión pública es un factor determinante que jala a la inversión privada que es, a su vez, el principal motor del crecimiento económico de los países.
El efecto multiplicador de la inversión pública en el crecimiento de la economía es mucho mayor que la que tiene el gasto corriente. Y a pesar de eso los gobiernos, por razones políticas, eligen la opción equivocada y así ellos mismos frenan el desarrollo de sus países.
En las economías más desarrolladas la política económica funciona al revés. Se privilegia la inversión sobre el gasto corriente. En las últimas tres décadas la política que se ha seguido en América Latina y el Caribe es la de recortar el monto de la inversión como porcentaje del PIB.
El BID plantea que la forma en que el gasto público sea más eficiente pasa necesariamente por destinar más recursos a la creación de infraestructura. En los años 80, era 10% más alto que ahora. Es un tipo de gasto que complementa la inversión privada.
En la medida que la ciudadanía tenga acceso a más servicios públicos (transporte, comunicaciones…) y a mejores servicios de educación, salud y también mayor seguridad, eso va a permitir tener mejores resultados en PISA, elevar la esperanza de vida y reducir los índices de inseguridad.
El nuevo gobierno debería analizar con cuidado el documento del BID, de más de 400 páginas, donde analiza el gasto de los países de la región y hace propuestas de cómo se puede mejorar siguiendo la experiencia exitosa de las economías que mejor lo hacen en el mundo.
24 DE MAYO 2019
José Rafael Vilar es un analista político y un especialista en los nuevos populismos de izquierda. En el 2017 publicó Auge y caída del socialismo del siglo XXI (Plural Editores) donde analiza, desde un marco teórico e histórico de carácter general, el desarrollo del populismo en Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, país en el que vive.
Vilar conoce bien América Latina y de manera particular México. Desde hace tres años mantenemos comunicación vía correo electrónico. Él, que sigue la política mexicana, me manda comentarios breves, a partir de lo que ha vivido y estudiado, que comparan lo que dice y hace el presidente López Obrador con lo que dicen y hacen los presidentes populistas de izquierda en América del Sur.
En sus mensajes me advierte que los discursos, actitudes y acciones del presidente mexicano se les parecen cada vez más a los de aquellos. En su visión la diferencia fundamental estriba sólo en el tiempo. Lo que dice y hace López Obrador antes lo hicieron Chávez y Maduro en Venezuela; Correa en Ecuador; los Kirchner en Argentina y Morales en Bolivia.
Siempre sostengo que México es distinto y que López Obrador, formado en la ideología del nacionalismo revolucionario del PRI, se asemeja más a la forma de hacer política y de gobernar del presidente Echeverría (1970-1976), a lo que añade elementos originales que le son propios.
Pienso, no obstante, que es interesante conocer cómo un estudioso del populismo latinoamericano ve a López Obrador desde América del Sur en la perspectiva que ofrece, como me dice Vilar, ver “desde acá y comprobar a dónde va”. A continuación transcribo algunos de los comentarios que me ha hecho llegar y son producto de una conversación informal entre amigos.
Antes de la elección de julio del 2018 me comenta: “No puedo negar que el Peje sabe mover masas con un discurso donde dice poco, sólo lo que le conviene, mientras grita lugares comunes” y también “si gana AMLO el país va a entrar a un espiral que no la quiero imaginar”.
Y después de conocer el resultado me dice: “Es penoso que haya salido AMLO y, peor, con esos márgenes y colaterales. Dios ayude a México, será arduo”. Y sobre la ceremonia donde toma posesión el presidente me escribe que es “como la coronación de Evo en Tiahuanaco, que lo ha hecho en las dos veces”.
En relación a la gestión de López Obrador “no me queda dudas que es un iluminado, como un caudillo que es, esa plaga que tanto nos ha dañado en Latinoamérica”. Se revela, a partir de sus discursos y actitudes, como un “populista y demagogo”. Y en su visión, a partir de su experiencia, “en estos momentos en México están a prueba la madurez democrática de las instituciones”.
Las declaraciones del presidente las ve como “un mix de Perón (quizás más que Chávez) y Echeverría. Tenebrosa perspectiva”. Y me escribe: “AMLO, el hombre de la izquierda, ¿alguien seguirá tragándose el embuste?” y añade que “Dios se apiade de México y, sobre todo, de sus pobres incautos engañados por el populismo de AMLO”.
La idea de López Obrador de que México necesita un “cambio total porque lo anterior todo era malo es lo mismo que repitieron Chávez, Evo y Correa”. Después de conocer algunas declaraciones del presidente me comenta que ve que su gobierno se dirige a un “centralismo propio del socialismo del siglo XXI. Repite el libreto como un calco. Ya saben lo que les vendrá”.
Sobre los superdelegados nombrados por López Obrador me comparte: “Es lo que hizo Chávez cuando Ledezma le ganó la Alcaldía Mayor de Caracas a Aristóbulo Istúriz: le colocó una delegada presidencial que le cortó las atribuciones de alcalde, sobre todo se encargó de recibir buena parte del financiamiento destinado a la alcaldía. Malos tiempos, amigo, malos tiempos”.
Me asegura que una posición típica del populismo de izquierda en América del Sur es decir, como lo hace López Obrador, que “todo va bien, aunque se esté hundiendo. Acá es lo mismo: la economía oficial ‘crece’ un punto sobre la registrada por el BID, el BM, el FMI e incluso Cepal, la más complaciente”.
Otro elemento que les es común es “precarizar la función pública, una de las medidas que más entusiasman a los demagogos. ¿La consecuencia?: sólo querrán estar en el gobierno los ineptos y eso promueve la corrupción de todo tipo”.
Desde acá veo, me comenta, “de verdad que se les están formando negros nubarrones que presagian una tormenta perfecta (catastróficamente perfecta): mal manejo discrecional de la economía, militarización, centralismo férreo, populismo y yoísmo”. Y añade: “les auguro tormentas graves. No va a cambiar: es cacique de la época de Obregón”.
Vilar piensa que López Obrador es “un populista muy heterodoxo” y se sorprende ver lo “terrible que es que la degradación del sentido común sea tan rápida. Me entristece por México porque así sólo se termina de una forma: ¡muy mal!”.
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20/02/2018
En Buena Onda con Paulina Greenham
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