Venezuela, el gobierno tras los periódicos 25 DE SEPTIEMBRE 2018
En lo que va de 2018 en Venezuela han dejado de circular 26 periódicos y a éstos se suman otros 29 que cerraron en los últimos cinco años, para un total de 55, según el Instituto de Prensa y Sociedad (IPYS).
El gobierno actual tiene el control total de la venta del papel periódico y de todos los insumos, para su impresión. La administración del presidente Maduro favorece a los medios afines y obliga a los otros a ir al mercado negro, para hacerse del material.
“La prensa local era un hábito y está desapareciendo de manera alarmante, en un momento donde justamente hay una necesidad informativa mayor, en sectores donde la gente no puede enterarse de lo que pasa ni tener información constante”, dice Marinela Balbi, directora de IPYS.
Hoy en muchos de los estados, entre ellos Trujillo, Barinas, Monagas, Portugués y Sucre, ya no hay periódicos y la única posibilidad que la gente tiene de informarse son los canales de televisión controlados por el gobierno.
El vacío de la información se agrava porque muchos de los periódicos regionales, que ahora se siguen publicando, no tienen edición digital lo que limita el acceso a su cobertura noticiosa.
Con el cierre de los periódicos cientos de periodistas y trabajadores han perdido su empleo y muchos de ellos se han visto obligados a emigrar, dice el Colegio Nacional de Periodismo.
El gobierno, como parte de su plan de desaparecer a todos los periódicos que no le son afines, mantiene una política de hostigamiento permanente sobre ellos.
Los casos son muchos y entre ellos se encuentra la demanda judicial contra El Nacional, Tal Cual y el portal La Patilla por parte de Diosdado Cabello, el número dos del régimen de Maduro.
En la Venezuela de hoy el cierre de los periódicos obedece a tres razones: La crisis económica, la dificultad de conseguir materiales, pero sobre todo la política del gobierno.
El proyecto de la dictadura de Maduro es terminar con cualquier medio independiente y crítico, para solo dar lugar a los que están bajo el control del gobierno.
A la crisis humanitaria que vive Venezuela se agrega, no es un problema menor, que desaparece la libertad de expresión y los medios que le dan cabida.
Padres e hijos
24 DE SEPTIEMBRE 2018
En estas semanas el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, ha delineado cuál será su estrategia de comunicación una vez que formalmente asuma la Presidencia de la República el 1 de diciembre. Mantiene rasgos de la comunicación que siempre lo han caracterizado y añade otros.
El eje central de la estrategia es marcar todos los días, desde temprano, la agenda noticiosa que está en los medios. Él sabe, es una de sus habilidades, siempre dar nota. Así, los medios se vuelven caja de resonancia de todo lo que dice o hace.
Es muy probable que a partir del 2 de diciembre, después de su reunión con el gabinete de seguridad que ya dijo será todos los días a las 6 de la mañana, dé formal o informalmente una conferencia de prensa. De esta manera retomaría las “conferencias mañaneras” de cuando fue jefe de Gobierno de la Ciudad de México.
Para dar nota utiliza calificativos exagerados, medias verdades e incluso mentiras. Habla a su base. Asume que eso va a provocar reacciones negativas en diversos sectores, pero los suyos siempre se van a solidarizar con él. Entonces la adhesión se redobla. Sabe también que la prensa sólo va a registrar su dicho y nunca lo van a desmentir.
Cuando los medios de la época dan voz a las críticas en contra de lo que ha dicho o hecho, él reacciona descalificándolos. El adjetivo que usa para ello es el de “prensa fifi”, que debe entenderse como una prensa clasista que está en contra de su proyecto. Nunca ha utilizado el calificativo de “noticias falsas” y va directo contra el medio.
Ya en la Presidencia lo que debe de esperarse es, en la medida que los medios den lugar a las voces críticas o al trabajo de investigación sobre las fallas de las acciones del gobierno, que incremente su reacción negativa ante éstos y también ante periodistas en lo particular.
El contenido de todo lo que dice siempre es ambiguo y lleno de lugares comunes. Aporta muy poco y en muchas ocasiones nada. Siempre es un mensaje dirigido a su base, que quiere seguir empleando, y no a la totalidad de la sociedad. Él sabe qué quieren oír los suyos y se los dice.
En relación directa con lo anterior está, y esto da a seguir, que un día dice una cosa y al día siguiente otra. Esta contradicción tiene dos explicaciones. Desde siempre, es parte de su éxito, ha dicho lo que su audiencia quiere decir, pero en su nueva condición es imposible que en los medios no registren que se contradiga. Es nota.
Está también lo que fue el discurso de la campaña de los últimos 18 años y el que ahora está obligado a asumir como presidente. Con frecuencia él mismo no ubica el espacio en el que está. Las promesas simplemente no las puede cumplir y se pronuncia en contra de lo que antes dijo. Los ejemplos son cada día más.
Otro elemento es encontrar a quién culpar de todos los males. En los 18 años pasados fueron el PAN y el PRI; el PRIAN. En días pasados habló de que si le iba mal a la economía no sería su responsabilidad, sino de las circunstancias internacionales y del Banco de México. Es un hecho que todavía no define con claridad cuáles serán los adversarios de su gobierno. Ya los definirá.
La estrategia de comunicación de López Obrador y, también su manera de operarla, es muy semejante a la de otros candidatos y presidentes en funciones de muy distintos países (Estados Unidos, Bolivia, El Salvador...). Es una nueva manera de articular elementos que ya existían. Hay especialistas que estudian este fenómeno que tiende a multiplicarse.
En síntesis, más allá de las particularidades de cada caso, son seis los elementos que caracterizan esta nueva comunicación: marcar todos los días la agenda de lo que se discute en los medios, dirigirse sólo a la base que ya se tiene, dar nota mediante la exageración o incluso la mentira, mantenerse en la ambigüedad y las generalizaciones, tener siempre a quien culpar y atacar a la prensa que da voz a la crítica.
21 DE SEPTIEMBRE 2018
Con motivo del 50 aniversario del movimiento estudiantil de 1968, se han hecho documentales, escrito muchos artículos y también algunos libros, uno de ellos es Adiós al 68 (Grijalbo 2018) de Joel Ortega Juárez. Su aborde es el de un testigo y también el de un estudioso del tema.
El tono es de testimonio de vida que ofrece su visión de lo que ocurrió con el movimiento y de manera particular lo que pasó la tarde del 2 de octubre en la plaza de la Tres Culturas de Tlatelolco. Proporciona datos que desmienten distintas versiones sobre el número de muertos y heridos.
Ortega dice que son 58 los estudiantes que se puede comprobar que fueron asesinados esa tarde y también murieron dos soldados. Los heridos fueron 200 y en torno a los 3,000 los detenidos llevados al Campo Militar 1, Santa Martha y Lecumberri. De los 10,000 asistentes al evento, 7,000 lograron salir de la plaza sin ser detenidos o heridos.
A lo largo de los meses que duró el movimiento estudiantil, del 26 de julio de 1968 a los primeros días de enero de 1969, el número de los estudiantes asesinados asciende a 85. Los 58 de la plaza más otros 27. Los números son parte de la investigación que realizó la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, con la que colaboró Ortega.
¿De qué sirvió el 68? “Desde mi óptica, afirma el autor, sirvió para construir un pensamiento distinto al hegemónico de la Revolución Mexicana gracias a la lucha de masas que se dio durante ese año y que tuvo como protagonista a los estudiantes”.
Añade que otra “de sus grandes aportaciones fue el rescate de la lucha contra el poder, contra el poder familiar, contra el poder escolar, contra el poder estatal, contra el poder militar, contra todos los poderes que lesionaron y oprimieron al conjunto social”.
¿Qué pasó con los participantes? Ortega asegura que de los 300,000 estudiantes que participaron en el movimiento a nivel nacional, 297,000 hicieron su vida como cualquier otra persona de su generación. Pero de los otros 3,000 hubo muchos que hicieron del 68 un modus vivendi. Ellos, dice el autor, mutaron de fondo y “esa mutación del alma se mantuvo bajo la máscara de la congruencia marxista-leninista”.
¿Qué queda del 68? “A cinco décadas, el movimiento del 68 es historia (...) La generación de esa época insólita está culminando su ciclo en el planeta (...) Es la hora de echar abajo todos los dogmas y las camisas de fuerza de las iglesias basadas en ideologías convertidas en religiones de un mundo derrotado por sus propias contradicciones (...) Llegó la hora de decir adiós al 68”, concluye Ortega.
El prólogo es de Jorge G. Castañeda, amigo muy cercano al autor, quien dice del libro que “si alguien busca recorrer rápidamente este último medio siglo de la historia del país a través de la vida de un actor y observador excepcionalmente perspicaz y sofisticado, cuenta hoy con el mapa de navegación para hacerlo. Es un recorrido que bien vale la pena”.
Recomiendo cine
19 DE SEPTIEMBRE 2018
El 16 de septiembre, Andrés Manuel López Obrador, en el evento realizado en Tepic, con el que arrancó la gira de agradecimiento a sus 30 millones de votantes, por haberlo hecho presidente para el periodo 2018-2024, pronunció un discurso que ha causado preocupación.
Lo que dijo ese día no es un error, como algunos piensan, sino que son las líneas centrales que va a manejar no sólo durante esta gira sino también ya cuando esté en la Presidencia.
Días atrás dijo que unos son los discursos de campaña y otros ya que esté en el gobierno. El de Tepic está en medio de los dos. Ya no es el del candidato que busca votos y tampoco el presidente en funciones.
Es el del presidente electo que durante la campaña, con tal de ganar, prometió todo y ahora, antes de que el 1 de diciembre asuma la Presidencia, tiene que bajar las expectativas de sus electores.
En ese sentido sostuvo, días antes había dicho lo contrario, que el país “lleva 30 años en bancarrota” y que eso impide que se pueda responder a todas las demandas de la población. No hay recursos.
Él solo se compromete a cumplir lo que ofreció en campaña. No existe un texto de compromisos y muchos van a quedar a su interpretación. El propósito es bajar la expectativa de la gente, para regular y disminuir el reclamo.
Y también aseguró que si hay desequilibrios macroeconómicos no será por “culpa del presidente de la República” sino por “circunstancias externas” o “por mal manejo de la política financiera que haga el Banco de México”.
Lo que busca son culpables a quienes pueda responsabilizar si las cosas empiezan a salir mal en su gobierno. De antemano se cura en salud. Sus seguidores van a tener culpables, definidos y claros, a los cuales enfrentarse. Los necesitan.
Al presidente electo, por esas declaraciones, se le puede calificar de irresponsable. Él se mueve en la racionalidad del interés político que implica, entre otras cosas, mantener fiel a su base social. Es lo único que le importa. La necesita en su gobierno.
El discurso de Tepic marca un antes y un después. Atrás quedó la narrativa del candidato y ahora empieza la del presidente que, en este momento, quiere regular las expectativas e identificar culpables.
A lo largo de los últimos 20 años, López Obrador ha demostrado que es un gran comunicador. Con paciencia y constancia construye narrativas que generan enorme simpatía en su base.
Él sabe que el discurso de campaña ya no tiene lugar. Ya no le reditúa nada en términos políticos. Necesita una nueva narrativa. Los ejes de ésta se empezaron a definir en Tepic.
Ese día remató, es parte del nuevo discurso, “está bien que yo quiera ser moderado y no quiera estar echándoles la culpa, vamos a asumir la responsabilidad”.
Y añadió que “no me estoy quejando, es que aun así con eso va a salir adelante el país, porque el pueblo quiere un cambio verdadero”.
Otro eje de la narrativa es que él, a pesar del país que le dejan, lo va a sacar adelante. En ese horizonte su desempeño va a ser heroico. Es el héroe que México esperaba.
18 DE SEPTIEMBRE 2018
El gobierno del presidente Nicolás Maduro, que día a día consolida el régimen dictatorial, ya tiene prácticamente el control total de las estaciones de televisión, de radio y también el monopolio absoluto del papel periódico que sólo se entrega a los diarios que le son afines.
Ahora el único espacio de libertad de expresión estaba en las redes sociales, pero en los últimos días la dictadura se ha lanzado contra éstas. El mecanismo que utiliza es el ataque cibernético y el bloqueo a los portales informativos críticos al régimen.
En la acción participa el gobierno, mediante la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela (CANTV), y empresas privadas que son obligadas a colaborar con la estrategia gubernamental. Parte de los ataques vienen de plataformas instaladas en otros países, como Rusia e Irán.
El corresponsal de El País en Caracas, Alfonso Moleiro, señala que los ataques se han centrado en la versión digital del periódico El Nacional y el portal LaPatilla.com, que son de los medios digitales más populares y visitados en Venezuela (3.09.18).
Las webs armando.info, Runrunes y elpitazo.com han sido también víctimas del ataque de la dictadura. Éstas fueron creadas por periodistas que dejaron los medios en los que trabajaban una vez que éstos pasaron a manos de empresarios que trabajan para el gobierno.
El Instituto de Prensa y Sociedad, el Observatorio Abierto de Interferencia e Internet y Venezuela Inteligente, las tres organizaciones venezolanas, han investigado de manera detallada cómo operan los ataques y bloqueos.
Las webs dejan de estar disponibles en los teléfonos celulares y las conexiones físicas. A las plataformas se les bloquea de manera irregular y también reciben continuos ataques cibernéticos.
El gobierno de Maduro inició esta estrategia hace un año, pero se ha venido incrementando a lo largo de 2018 en la medida que se agudiza la crisis política y humanitaria.
Son también objeto de diversos ataques medios como el canal de televisión del Congreso, en manos de la oposición, y las televisoras Vivoplay, VPI y Venezolanos por la Información.
La dictadura lo que pretende es impedir la transmisión de esos medios muy críticos al gobierno, y desanimar a quienes los siguen, que nunca saben cuándo estarán al aire.
17 DE SEPTIEMBRE 2018
Los riesgos globales planetarios más importantes son: la amenaza nuclear, el cambio climático, la desigualdad, los movimientos migratorios, el terrorismo internacional y la ciberdelincuencia, afirma Javier Ayuso, en Riesgos de catástrofe global (Ideas, El País, 8.10.17).
Hace un año, el diario español preguntó a una serie de expertos cuál es la dimensión de estos riesgos y también sobre la capacidad de los líderes mundiales para gestionarlos, en el marco de una política común concertada. Son problemas que siguen vigentes. Aquí sus respuestas:
Amenaza nuclear. Los acuerdos entre Rusia y Estados Unidos frenaron la proliferación de las armas nucleares. La actual disputa entre Trump y Kim Jong-un revive la posibilidad de la confrontación con bombas atómicas. Es ejemplo, de ambos lados, de cómo el populismo agudiza los riesgos planteados.
Desigualdad. En los países desarrollados aumenta. El crecimiento del desempleo eleva las tazas de pobreza y esa realidad, a veces sólo percepción, refuerza los instintos básicos que se expresan en el racismo y la xenofobia.
Cambio climático. Sus efectos son cada vez más evidentes. Hay políticos que los niegan. Se requiere que los gobiernos del mundo se coordinen. Cuatro son las estrategias: rebajar la demanda energética en los sectores más importantes de la economía; mejorar la eficacia en la utilización de energía; remplazar los combustibles fósiles con alto contenido de carbono; y capturar y aislar el dióxido de carbono, para impedir su liberación en la atmósfera.
Movimientos migratorios. Los conflictos armados en Medio Oriente y África han provocado la huida de millones de familias, para poder sobrevivir. La respuesta de la mayoría de los países de la Unión Europea (UE), que es hacia donde se dirigen, ha sido ver el hecho como un riesgo a combatir y no la de acoger a los refugiados. Se exacerba el populismo, el racismo y la xenofobia que frenan el espíritu solidario.
Terrorismo internacional. Su forma de actuar cambia todos los días. El anonimato y alcance global vía Internet son sus ventajas. La prevención y detentación temprana exige la cooperación internacional. La lucha contra el terrorismo siempre conduce a la tensión entre seguridad y libertad.
Ciberdelincuencia. Sus ataques alcanzan a millones de personas de manera directa o afecta sus datos alojados en otros servidores. Estos nuevos delincuentes pueden acceder a los archivos de las grandes empresas y gobiernos. Estos últimos también pueden utilizar este instrumento, para vigilar a sus ciudadanos.
Los especialistas coinciden en que cada vez se cuenta con más recursos tecnológicos, pero se es menos eficaz para enfrentar los riesgos. Su gestión exige: asumir el problema, mediante indicadores de percepción; evaluarlos a profundidad; articular medidas en el marco de un plan; dotarlos de recursos suficientes e imponer el cumplimiento de la norma.
Ellos también están de acuerdo con que la seguridad total no existe y la clave de una gestión de riesgo eficaz está en el análisis previo para determinar los recursos necesarios con el propósito de minimizar el efecto de las amenazas, cualquiera que éstas sean.
14 DE SEPTIEMBRE 2018
En la historia de América Latina nunca se había dado un éxodo de la dimensión del que ahora ocurre en Venezuela. Desde el 2014, 2.3 millones de personas han abandonado el país, siete de cada 100, según la ONU.
A ésos se suman los que dejaron el país de la llegada a la Presidencia de Hugo Chávez y hasta el 2013, que se calcula en 1.5 millones. Al día de hoy el total ronda en 3.8 millones en estimaciones de distintas fuentes.
El origen del éxodo de los últimos cinco años es la falta de bienes básicos y sobre todo de alimentos. La gente tiene hambre, asegura la ONU.
Todas las medidas económicas adoptadas por el presidente Nicolás Maduro, algunas que se inscriben en la lógica de la picaresca, han fracasado.
No hay ningún dato que diga que el éxodo se vaya a parar en el corto y mediano plazo. Y hay dudas de que pueda ocurrir en el largo plazo, de seguir el gobierno actual.
El éxodo venezolano se dirige masivamente a Estados Unidos y España, pero sobre todo a los países del sur del continente, donde ha crecido entre el 2015 y 2017 en 900%, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU.
Hoy, según la OIM, en Colombia hay 870,000 venezolanos; en Perú 354,421; en Estados Unidos 290,224 (dato 2016); en España 208,333 (dato 2017); en Chile 105,756; en Argentina 95,000; en Panamá 76,000 (dato 2017), y en Brasil 50,000 (dato 2017).
Ahora Colombia, que acoge hoy al mayor número de los venezolanos del éxodo, se ha convertido en un país de tránsito que se utiliza como escala para dejar Venezuela y buscar sitios más lejanos.
Los países receptores, en un primer momento, dice la doctora Feline Freire, de la Universidad del Pacífico en Lima, vieron el éxodo venezolano como un tema de política exterior y por lo mismo tuvieron una política migratoria abierta (El País 27.08.18)
Y añade que en la medida que el número del éxodo crece, todo indica que seguirá e incluso se va a incrementar, el tema se vuelve necesariamente de política interna. ¿Cómo garantizar los servicios púbicos, vivienda y trabajo? ¿Cómo hacer frente a las reacciones xenófobas de sus ciudadanos?
Los países de la región, por lo mismo, han empezado a endurecer su política frente al éxodo. Antes a los venezolanos no se les exigía pasaporte y ahora se les pide. Para la gran mayoría de ellos es imposible obtener el pasaporte.
A pesar de las dificultades, la gente que tiene hambre no se va a quedar en Venezuela y seguirán saliendo. En la medida que no haya posibilidades legales, lo harán en forma ilegal. Eso añade nuevos problemas al éxodo que no se habían dado antes.
12 DE SEPTIEMBRE 2018
El papa Francisco, ante la ola de ataques orquestados por obispos ultraconservadores de Estados Unidos e integrantes de la Curia Romana que ven limitado su poder, reacciona con serenidad en el marco de una estrategia que no hace referencia directa a la embestida.
En forma indirecta ha hecho mención a la misma en diversas homilías de la semana pasada. En una de ellas dijo que “callar y rezar es la única respuesta” y añadió que “no sirve nada más, frente a quien provoca el escándalo y las divisiones, frente a los perros salvajes que buscan la guerra y no la paz”.
La fuerza y dimensión de este ataque contra un papa, para el caso Francisco, es algo inédito, por lo menos en la historia de la Iglesia en el siglo XIX y XX. Los que agreden de manera abierta al papa buscan que renuncie. Saben que el Derecho Canónico impide su destitución.
Los ultraconservadores se sienten agredidos por las ideas que sostiene el papa Francisco y su forma de gobernar a la Iglesia. Ellos abogan por el inmovilismo y que las cosas se queden como están. Eso les beneficia.
Ellos defienden no sólo posiciones teológicas dogmáticas rebasadas hace mucho tiempo, son anteriores al Concilio Vaticano II, que termina en 1965, sino también intereses económicos y políticos.
Los cardenales, obispos y funcionarios de la Curia Romana que participan en el ataque están ligados a grupos ultraconservadores incrustados en la política de Estados Unidos y algunos países de Europa. La Iglesia, sobre todo en el largo pontificado de Juan Pablo II, había sido su aliada, pero no lo es con el papa Francisco. Él intenta volver a lo planteado por el Concilio Vaticano II y acercarse a los más necesitados.
Esta guerra, ése es el término exacto, pone también de manifiesto, es parte de ella, la lucha que hoy se da al interior del episcopado de Estados Unidos, que ahora es, por el número de sus fieles, la cuarta nación con más católicos en el mundo.
En ese país hay un sector de obispos; son la minoría, pero tiene medios poderosos para expresarse, que se identifican con las posiciones políticas del presidente Trump, el Tea Party y la ultraderecha evangélica.
El fundamentalismo de la derecha estadounidense está cada vez más ligado con el europeo. Sus vasos comunicantes se multiplican. La Iglesia católica como aliada les es fundamental y saben que con el papa Francisco eso no va a suceder.
Ellos están conscientes de que cada día que pasa pierden posiciones en la Curia Romana y en la composición del colegio cardenalicio. Los cardenales que nombra el papa Francisco no son ultraconservadores. Las posibilidades de que en el futuro sea nombrado un papa ultraconservador como Juan Pablo II o Benedicto XVI se alejan. Ahora, por eso, los sectores de la ultraderecha católica decidieron dar la batalla.
Esta guerra no ha terminado y se verán nuevos capítulos. Los ultraconservadores seguirán haciendo daño y mucho ruido, pero no tienen ninguna posibilidad de que su proyecto triunfe.
11 DE SEPTIEMBRE 2018
En 2018 se conmemora el 400 aniversario del fallecimiento del jesuita Diego de Pantoja (Madrid, 1571 – Macao, 1618).  A los 18 años ingresa al noviciado de la Compañía de Jesús en Toledo. Ahí conoce el trabajo que la Compañía de Jesús realiza en las misiones de la India, la China y el Japón. Eso despierta su interés por ir a aquellos lugares.
En 1596 embarca en Lisboa, junto con otros 18 jesuitas, para incorporarse a la labor misionera de los jesuitas en Oriente. En Goa, la colonia portuguesa en la India, pasa dos años estudiando chino y luego viaja a Macao. En 1600 se reúne en China con el jesuita italiano Matteo Ricci, que tenía algunos años viviendo en Nankín.
Los jesuitas, para poder ir a Pekín, ganan la simpatía de los mandarines de Nankín. Ricci regala al mandarín Zhu Shikin un prisma óptico desconocido en China. Él escribe cartas a la corte de la dinastía Ming donde recomienda a los jesuitas y les facilita barcos, para que viajen a Pekin.
Junto con Ricci y Pantoja van también dos jesuitas chinos, Zhong Minren y You Wenhui, que forman parte de la comunidad de conversos al cristianismo que se constituye en Macao donde está presente la corona portuguesa.
En enero de 1601 reciben la invitación para visitar la corte. Ricci y Pantoja regalan al emperador Wanli objetos que provocan su interés. En particular dos relojes y un clavicordio.  A los dos se les autoriza quedarse a vivir en Pekín.
Se les asigna un subsidio mensual y se les otorga el derecho de entrar hasta cuatro veces al año a la Ciudad Prohibida. Esto a raíz de que se descompone uno de los relojes y los eunucos de la corte no pueden arreglarlo. Los jesuitas, con todo, nunca se pudieron reunir con el emperador.
Pantoja fue partidario, como otros jesuitas de su tiempo, de acercarse a la cultura, las costumbres y tradiciones chinas, para predicar el Evangelio. Esta estrategia le permitió ganarse el respeto de las autoridades imperiales.
A pesar de esto, por las tensiones crecientes entre la corte y los misioneros, los jesuitas son expulsados de China en 1617. Pantoja llevaba ya 21 años de trabajar en ese país y de ellos 17 en Pekín.
Sus escritos contribuyeron, para que el Occidente conociera China. En 1602 escribió una carta muy amplia al provincial jesuita de Toledo, Luis de Guzmán, sobre la geografía, historia, cultura y sistemas de gobierno chinos.
La carta se convirtió en un tratado sobre China que se difundió en España y de inmediato fue traducida al francés, alemán, latín e inglés.
En Pekín dirigió la fabricación de relojes solares, más precisos que los chinos, y ayudó a mejorar los conocimientos sobre la medida del tiempo y la predicción de los eclipses. Tarea clave, para que los jesuitas fueran admitidos en la corte.
De Pantoja son notables sus aportaciones al desarrollo de un sistema de transcripción del chino al alfabeto latino y su contribución al desarrollo de la tecnología y la cartografía chinas. Escribió también un tratado sobre la geografía del mundo.
Al misionero se le considera uno de los pioneros de los contactos entre Occidente y Oriente. Para conmemorar los 400 años de su muerte este septiembre, en Beijing, tiene lugar un simposio internacional sobre su legado, en la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín.
 
W Radio
20/02/2018
En Buena Onda con Paulina Greenham
Net Noticias
13/06/2018
XX Diplomado en Comunicación
Caricaturas